Naturgy se garantiza el control de la red eléctrica de San Juan con una inversión de 124 millones de euros. La utility española continuará como operadora de la distribuidora provincial durante el tercer período de gestión de la concesión, que arranca el 22 de julio de 2026, después de que el concurso internacional para vender el paquete accionario mayoritario no haya atraído a ningún otro competidor.
El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) había convocado el proceso conforme al contrato de concesión, que establece una duración total de 50 años repartida en cuatro tramos. Los dos primeros períodos abarcan 15 años cada uno; los dos siguientes, 10 años. Con al menos seis meses de antelación al vencimiento de cada etapa, el regulador debe licitar la venta del paquete accionario mayoritario de la distribuidora. El plazo para presentar ofertas venció el 21 de mayo de 2026 sin que apareciera un segundo postor, lo que permite a Naturgy continuar al frente de la operación por defecto.
La distribuidora de San Juan atiende a 269.000 clientes y gestiona 11.262 kilómetros de red. En todo el país, Naturgy suma 2,5 millones de clientes y 51.255 kilómetros de redes de electricidad y gas natural. La renovación del control en San Juan, por tanto, refuerza una presencia que la compañía mantiene en Argentina desde hace décadas, con un peso relevante en el mix de negocio regulado del grupo.
Un plan inversor de 124 millones para digitalizar y reforzar la red
Naturgy ha comprometido la ejecución de un plan quinquenal ligado a la Revisión Tarifaria aprobada por el regulador. Las inversiones previstas entre 2026 y 2030 suman 124 millones de euros y buscan modernizar una infraestructura que debe responder a una demanda creciente y a unos estándares de calidad más exigentes. La compañía destinará los fondos a la ampliación y construcción de estaciones transformadoras y alimentadores, así como a la repotenciación de instalaciones ya existentes.
El salto tecnológico incluye la renovación de sistemas críticos como SCADA, las comunicaciones digitales y las plataformas GIS, además de introducir herramientas avanzadas de gestión de activos como GDA. El objetivo es conseguir una red más robusta, con mayor confiabilidad y resiliencia frente a los picos de consumo o las inclemencias climáticas, factores cada vez más determinantes en la región. La digitalización no se limita a la infraestructura física: la empresa también está reformulando la atención al cliente con una estrategia omnicanal, el refuerzo de la aplicación móvil y la Oficina Virtual, y la incorporación de soluciones de autogestión para anticiparse a un consumidor más digital.
Con 124 millones sobre la mesa, Naturgy apuesta por una red más robusta y digital en San Juan. Una inversión que habla más de continuidad que de expansión.

Análisis: La jugada regulada de Naturgy en un país que necesita inversión eléctrica
La continuidad de Naturgy en San Juan no es una victoria épica, pero sí un movimiento calculado que encaja en la estrategia del grupo: mantener activos regulados en mercados donde la competencia es escasa y el retorno está blindado por la tarifa. Argentina lleva años arrastrando un déficit de inversión en redes eléctricas que el nuevo marco de revisiones tarifarias quinquenales intenta corregir. Para una utility como Naturgy, que conoce el terreno y ya tiene la estructura operativa desplegada, seguir al frente de la distribuidora supone capturar esas inversiones sin el coste de entrada que asumiría un recién llegado.
La Revisión Tarifaria Quinquenal que rige esta nueva etapa es un instrumento clave para despejar incertidumbres: fija las tarifas máximas, las metas de calidad y las inversiones obligatorias. Con ello, el regulador provincial aspira a que la distribuidora pueda acometer las mejoras sin castigar al consumidor y, a la vez, garantizar un retorno razonable al operador. Para Naturgy, el esquema ofrece una previsibilidad que escasea en otras regiones del país.
El hecho de que el concurso se declarara desierto es, al mismo tiempo, una señal de alerta y una ventana de oportunidad. Por un lado, refleja que los inversores internacionales siguen percibiendo un riesgo regulatorio y cambiario que frena el apetito. Por otro, permite a Naturgy negociar las condiciones de la nueva etapa sin la presión de una puja. La empresa ha sabido moverse en ese equilibrio durante años, y ahora se beneficia de la inacción de terceros.
Sin embargo, la apuesta no está exenta de riesgos. La economía argentina sigue condicionada por la inflación, los controles de capital y los ciclos políticos que cada tanto reescriben las reglas del juego. Cualquier revisión a la baja de las tarifas o un cambio en la fiscalidad del sector podría erosionar la rentabilidad de esos 124 millones. Pero Naturgy, con décadas de presencia en el país y un balance diversificado, parece dispuesta a asumir ese pulso. La pregunta no es si la inversión es rentable hoy, sino si lo seguirá siendo dentro de cinco años. Y en ese horizonte, la respuesta se escribe con la letra de los próximos gobiernos.





