General Motors supera a Toyota en beneficio del automóvil en el primer trimestre de 2026

La industria global del automóvil perdió un 32% de su resultado operativo conjunto en el primer trimestre, lastrada por la lenta electrificación y la presión de las marcas chinas. General Motors ganó 3.489 millones y se coloca como el más rentable del trimestre.

General Motors ha superado a Toyota como el fabricante con mayor beneficio operativo en el primer trimestre de 2026, al ganar 3.489 millones de euros, un 21% más. Sin embargo, este liderazgo se da en un sector que ha visto desplomarse su resultado conjunto un 32%, hasta 17.280 millones, la cifra más baja desde 2020, según los datos recopilados por EY y publicados por Expansión.

General Motors lidera, pero el sector sufre la mayor caída desde 2020

El conjunto de los 18 mayores grupos automovilísticos mundiales registró un beneficio operativo de 17.280 millones de euros entre enero y marzo, frente a los 25.558 millones del mismo periodo de 2025. El desplome refleja el difícil momento que atraviesa la industria: una transición al vehículo eléctrico más lenta de lo esperado, incertidumbre regulatoria en Europa, tensiones geopolíticas y la ofensiva de las marcas chinas.

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El mayor impacto lo provocó Honda, que entró en pérdidas históricas al anotar 8.500 millones en cargos por rectificar su apuesta eléctrica. Su resultado operativo trimestral fue de -5.479 millones de euros, frente a los 401 millones positivos del año anterior, tras descartar tres lanzamientos previstos de modelos cero emisiones en Norteamérica.

Tampoco se libraron otros pesos pesados. BYD, el mayor fabricante mundial de eléctricos, redujo un 57% sus ganancias, hasta 579 millones, afectado por la feroz competencia en su mercado local y en Europa. Toyota cayó un 49% (3.102 millones), lastrado por los aranceles estadounidenses a la importación de vehículos.

“La guerra de precios en China está pasando factura, y es algo que no va a cambiar a corto plazo. A esto se suma que las marcas chinas cada vez compiten mejor fuera de su mercado, presionando a los fabricantes tradicionales con ofertas muy competitivas en el eléctrico”, explica Xavier Ferré, socio de Ciberseguridad y del sector de Automoción y Transporte de EY.

La combinación de una electrificación a medio gas y la presión china ha borrado 8.278 millones de beneficio trimestral en solo un año.

El coche eléctrico, el freno que la industria no logra soltar

La lenta adopción del vehículo eléctrico sigue siendo el principal lastre. Aunque los ingresos conjuntos subieron un 1,7% hasta 502.135 millones, la rentabilidad media cayó al 3,5%, 1,8 puntos menos. Suzuki lideró los márgenes con un 10,9%, seguida de General Motors (9,4%) y Kia (7,5%), mientras que Honda registró un margen negativo del 17,3%.

Los resultados dibujan un mapa muy desigual. Los fabricantes europeos ganaron 7.000 millones (-12%), los estadounidenses 6.416 millones (+83%) y los japoneses entraron en pérdidas de 304 millones. China, con 1.357 millones, cayó un 43%, y Corea del Sur un 29%.

Entre los que lograron mejorar destaca Ford, que disparó su beneficio un 631% hasta 2.123 millones, y Nissan, que multiplicó por diez su resultado gracias a su plan de reestructuración. Stellantis, con plantas clave en Vigo y Zaragoza, pasó de un margen negativo del 0,9% a un positivo 1,8%, aunque sigue en niveles muy ajustados.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La fotografía del primer trimestre confirma que la industria no ha encontrado aún la velocidad de crucero en la electrificación. La caída del 32% en el beneficio operativo global evidencia que los costes de desarrollo de nuevas plataformas eléctricas y la necesidad de mantener líneas de combustión erosionan los márgenes, mientras la demanda no termina de despegar al ritmo previsto.

El impacto se siente con especial crudeza en los fabricantes japoneses, pero también en los europeos, donde el retroceso del 12% preocupa por su dependencia de un mercado doméstico que endurece las normas de emisiones. Para las plantas españolas, como las de Stellantis en Vigo y Zaragoza o la de Ford en Almussafes, la fragilidad del beneficio a nivel global añade incertidumbre sobre la adjudicación de nuevos modelos eléctricos y la estabilidad del empleo.

La tensión entre operadores es clara: las marcas chinas, con BYD a la cabeza, aprietan con precios cada vez más competitivos, forzando a gigantes como Volkswagen o Toyota a defender su cuota con descuentos que castigan la cuenta de resultados. La respuesta desde Washington y Bruselas, con aranceles y trabas comerciales, añade más presión a las cadenas de suministro.

A medio plazo, la lectura estratégica apunta a un reajuste doloroso. Si la demanda de eléctricos no repunta con fuerza, los fabricantes se verán obligados a retrasar inversiones multimillonarias y a apostar por híbridos o por alianzas que diluyan el riesgo. La crisis de Honda, con su giro radical al abandonar tres lanzamientos previstos, es el ejemplo más extremo de lo que puede venir si los planes de electrificación no se ajustan a la realidad del mercado.


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