Bloqueo en el Mar Rojo y amenaza a Ormuz: la nueva maniobra hutí que dispara el petróleo

Los rebeldes hutíes de Yemen se suman a la guerra de Irán y prohíben la navegación israelí en el Mar Rojo mientras el estrecho de Ormuz permanece bloqueado. Hasta un tercio del tráfico mundial de crudo y gas está amenazado, con el consiguiente impacto inmediato en los precios en

Hoy, 9 de junio, me encuentro analizando un escenario que los mercados energéticos temían desde que Irán y las milicias de su Eje de Resistencia escalaron el conflicto: los rebeldes hutíes de Yemen han declarado una prohibición total a la navegación israelí en el Mar Rojo y han reivindicado un ataque con misiles contra territorio israelí. La amenaza, que llega apenas semanas después de la reanudación de las hostilidades entre Israel e Irán, coloca simultáneamente bajo presión dos de los puntos de estrangulamiento más críticos del planeta: el estrecho de Bab el-Mandeb y el de Ormuz. Por ellos transita, en condiciones normales, cerca de un tercio del tráfico marítimo mundial de petróleo y gas.

El anuncio, difundido por el portavoz de las fuerzas armadas hutíes, no deja lugar a dudas: «consideramos todos los movimientos enemigos objetivos militares legítimos». El primer misil ya ha sido interceptado por los sistemas de defensa israelíes, pero el verdadero temor en las casas de análisis es que la guerra de desgaste en el mar derive en un cierre de facto de las rutas, tal y como ocurrió entre finales de 2023 y octubre de 2025, cuando los hutíes lanzaron casi 200 ataques contra buques mercantes.

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Los dos cuellos de botella que ponen en jaque el tráfico global de crudo

Para entender la magnitud del riesgo, conviene desglosar los números. El estrecho de Bab el-Mandeb, de apenas 26 kilómetros de anchura en su punto más angosto, conecta el Mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico. Por él pasa aproximadamente el 12% del comercio marítimo mundial. Las cifras de crudo son elocuentes:

  • Durante la campaña de hostigamiento hutí entre 2023 y 2025, el tránsito de petróleo se desplomó de 8,8 millones de barriles diarios a 4 millones.
  • El estrecho de Ormuz, por su parte, canaliza en situaciones normales cerca del 20% del crudo y gas que se transporta por mar en todo el mundo.
  • La simultaneidad de los bloqueos —el de Ormuz por parte de Irán y el de Bab el-Mandeb por los hutíes— supone que dos de los siete chokepoints energéticos globales están cerrados o bajo amenaza inminente.

El desvío obligado por el cabo de Buena Esperanza añade alrededor de 14 días de tránsito y un sobrecoste que los fletadores acaban repercutiendo en los consumidores. Las primas de seguro de guerra, que ya se habían disparado durante la crisis de Gaza, vuelven a marcar máximos.

«Declaramos un veto total y completo a la navegación marítima israelí en el Mar Rojo. Consideramos todos los movimientos enemigos objetivos militares legítimos para nuestras fuerzas armadas desde el momento de la emisión de este comunicado.» — Portavoz de las fuerzas armadas hutíes, 8 de junio de 2026

La tormenta perfecta para los precios de la energía

Lo que diferencia esta escalada de la que vivimos entre 2023 y 2025 es la superposición de dos crisis. Antes, el estrecho de Ormuz permanecía abierto y las navieras podían, aunque con retrasos, sortear el peligro en el Mar Rojo. Ahora, Irán mantiene el bloqueo de Ormuz como herramienta de presión geopolítica, mientras los hutíes cierran la otra gran arteria. El mercado global de crudo se enfrenta a una amenaza de oferta sin precedentes recientes: si ambos estrangulamientos se consolidan, podrían retirarse del mercado entre 10 y 15 millones de barriles diarios durante semanas, un shock equiparable al embargo de 1973.

En mi análisis, el verdadero catalizador no es tanto la pérdida inmediata de flujo como la prima de riesgo que los traders incorporan a los futuros del Brent. Los contratos a corto plazo ya han repuntado con fuerza en las primeras horas de negociación asiática, y los analistas de energía revisan al alza sus escenarios de precio para el segundo semestre. Esta subida, de prolongarse, añadirá presión inflacionista justo cuando el BCE y la Reserva Federal empiezan a vislumbrar el final del ciclo restrictivo.

Cabe recordar que Europa, y especialmente los países del sur, son importadores netos de hidrocarburos. Cada dólar adicional en el barril de Brent se traduce en una factura energética más alta para las empresas y los hogares. La próxima reunión ministerial de la OPEP+ y la respuesta de las armadas occidentales en la zona serán los dos hitos que determinen la gravedad del shock.

🌍 El impacto en España y Europa

Para el consumidor español, el repunte del crudo se notará primero en el surtidor y, semanas después, en la cesta de la compra, vía costes de transporte. Pero el canal más preocupante es el monetario: la subida de la inflación subyacente energética dificultará que el BCE mantenga su hoja de ruta de recortes de tipos. Si los precios del petróleo se mantienen elevados durante el verano, el Euríbor a 12 meses, que ya había iniciado un tímido descenso, podría volver a tensarse. Cada punto básico al alza encarece las hipotecas variables de millones de familias españolas y enfría el consumo.

Además, las empresas exportadoras del Ibex 35 —desde las petroleras como Repsol hasta las industriales con cadenas de suministro globales— afrontan un doble riesgo: mayores costes logísticos y una demanda externa debilitada si la economía global se resiente. La eurozona, que importa el 90% del crudo que consume, se asoma a un episodio de estanflación importada que pondrá a prueba la determinación del BCE.

La crisis de los dos estrechos es, por tanto, una noticia que sobrepasa la geopolítica y toca directamente la cartera de los europeos. Seguiré muy de cerca la evolución de los seguros de carga marítima y los diferenciales del crudo Brent en las próximas jornadas.


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