El Ayuntamiento de Madrid mantiene abierta la convocatoria de las ayudas Cambia 360 para la renovación del parque de vehículos, con un presupuesto global de 23,3 millones de euros. La línea más potente, la de distribución urbana de mercancías (DUM), ofrece hasta 14.000 euros por furgoneta eléctrica para autónomos y empresas de reparto. Eso sí, conviene revisar el calendario: mientras que las solicitudes para turismos particulares y puntos de recarga expiraron el 20 de mayo, las de transporte de mercancías y micromovilidad eléctrica siguen abiertas hasta el 15 de septiembre.
Hasta 14.000 euros para furgonetas, con incentivo al achatarramiento
El programa divide los vehículos de reparto en dos categorías. Para furgonetas ligeras (N1), la ayuda base es de 11.000 euros si el modelo es etiqueta CERO, 7.000 euros para la ECO y 5.000 euros para la C. En el escalón superior, los camiones ligeros (N2) alcanzan los 12.000 euros en la versión cero emisiones. La clave para llegar a los 14.000 o incluso 15.000 euros está en el extra por achatarramiento: entregar un vehículo antiguo para desguace suma 3.000 euros adicionales en ambas categorías.
Este diseño busca acelerar la descarbonización de la última milla, uno de los focos de emisiones más difíciles de atajar en el centro de la ciudad. Con los 14.000 euros, una pyme puede cubrir cerca del 35-40% del coste de adquisición de una furgoneta eléctrica estándar, según los precios medios de mercado en 2026.
Coches particulares y micromovilidad: adiós a la etiqueta C
Para los conductores particulares, el plan Cambia 360 introduce un cambio relevante en 2026: desaparecen las ayudas para vehículos con distintivo C. Ahora solo se subvencionan los etiqueta CERO, con 4.000 euros, y los ECO, con 2.000 euros. Si además se achatarra un coche con etiqueta A o —por primera vez— etiqueta B, se añaden 1.500 euros extra. Eso deja un máximo combinado de 5.500 euros para un turismo CERO con achatarramiento.
En el apartado de micromovilidad eléctrica, el presupuesto se canaliza hacia bicicletas (400 euros), ciclomotores (600 euros) y motocicletas eléctricas (hasta 1.000 euros). El plazo para estos vehículos ligeros también expira el 15 de septiembre.

Un plan que apuntala la calidad del aire, pero deja flecos en la infraestructura de recarga
Gracias a este tipo de incentivos, la capital ha logrado cumplir por cuarto año consecutivo con las directivas europeas de calidad del aire. La renovación del parque móvil comercial es uno de los pilares de esa estrategia, y el sector del reparto es el que más rápido está adoptando la electrificación, incentivado por las restricciones crecientes al acceso de vehículos contaminantes en Madrid Central.
Sin embargo, la medida tiene un punto débil evidente: la escasez de puntos de recarga rápida para flotas. Muchos autónomos que operan con una o dos furgonetas no disponen de instalación privada en sus viviendas o naves, y la red pública de carga ultrarrápida sigue concentrada en corredores de alta capacidad, no en los polígonos donde estacionan estos vehículos. El propio programa incluye una línea para puntos de recarga, pero su plazo se cerró en mayo y la asignación de fondos es limitada.
Una subvención de 14.000 euros abarata la entrada al vehículo eléctrico, pero el verdadero ahorro para el autónomo llega cuando puede cargar en su base a coste bajo y sin esperas.
De cara a los próximos meses, el ritmo de solicitudes en la línea DUM será un termómetro fiable: si se agotan los 23,3 millones antes de septiembre, habrá demanda embalsada que exigirá una ampliación del programa. Si no, tal vez el sector esté esperando a que la oferta de vehículos comerciales eléctricos madure un poco más. La web madrid360.es centraliza la gestión de todas las solicitudes y, a diferencia de ediciones anteriores, permite hacer el seguimiento de los expedientes en tiempo real, una mejora que agiliza la burocracia. Eso, al menos, es un paso.




