Más de una veintena de grupos editoriales europeos han presentado una demanda colectiva contra Google, a quien reclaman daños por valor de 640 millones de euros por presuntas prácticas monopolísticas en el mercado de la publicidad digital programática.
La acción legal, financiada por el litigador checo LitFin, se apoya en la decisión de la Comisión Europea que en 2025 multó a la tecnológica con 2.950 millones de euros precisamente por abusar de su posición dominante en el ecosistema publicitario online, conocido como adtech.
Los editores calculan que sin las prácticas anticompetitivas de Google sus ingresos publicitarios habrían sido significativamente mayores y los costes de los servicios de adtech considerablemente más bajos.
El origen de la reclamación: la multa récord de Bruselas
La demanda se ampara en una constatación previa del regulador europeo. La Comisión concluyó que Google era dominante en el mercado de servidores de anuncios para editores con Double Click for Publishers (DFP) y, simultáneamente, en el mercado de herramientas de compra programática para la web abierta con Google Ads y DV360.
Según el dictamen comunitario, la compañía favoreció su propio intercambio de anuncios, AdX, en el proceso de selección gestionado por DFP. Entre otras conductas, informaba a AdX de las pujas más altas de sus competidores para que pudiera superarlas por el margen mínimo necesario. AdX lograba así una ventaja competitiva que deprimía los precios que los editores podían obtener.
El importe reclamado por los editores —640 millones de euros— es independiente de la sanción impuesta por Bruselas y se fundamenta en el lucro cesante y los sobrecostes generados durante el periodo en que, según la Comisión, el mercado fue menos competitivo de lo que habría sido sin esas prácticas.
Una demanda agrupada con respaldo financiero
La iniciativa reúne a editores de al menos ocho países: República Checa, Estonia, Francia, Hungría, Finlandia, Países Bajos, Polonia y Suecia. El modelo de demanda agrupada permite a cabeceras de menor tamaño acceder a un litigio que, de forma individual, difícilmente podrían costear frente a un adversario con los recursos de Google.
El director de operaciones de LitFin, Matej Pardo, ha señalado que el abuso de posición de Google en la pila del adtech ha sido declarado ilegal al más alto nivel. El objetivo ahora, añadió, es resarcir a los editores que soportaron el coste de esa conducta. El acuerdo entre el fondo y los demandantes contempla que LitFin asume todos los gastos del proceso, incluso si no prospera, a cambio de una participación en la indemnización si la demanda tiene éxito.
Una ofensiva judicial con precedentes a ambos lados del Atlántico
La demanda europea no es un caso aislado. En 2024, una coalición de 32 grupos mediáticos —entre ellos Axel Springer y Schibsted— presentó una reclamación de 2.300 millones de euros por pérdidas atribuidas a las mismas prácticas publicitarias. A principios de este año, cinco editores estadounidenses —Penske, The Atlantic, McClatchy, Condé Nast y Vox Media— demandaron a Google alegando tácticas «engañosas y manipuladoras» en el adtech.
En respuesta a aquella demanda en Estados Unidos, Google defendió sus herramientas publicitarias como «eficaces, asequibles y fáciles de usar» y calificó las acusaciones de infundadas. Por su parte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos logró que los tribunales declararan probado que Google había monopolizado los mercados de publicidad digital en la web abierta y perjudicado a sus clientes editoriales como consecuencia de ello.
El movimiento colectivo que ahora llega desde varios países europeos refuerza la presión sobre el modelo de negocio publicitario de la tecnológica. Los editores implicados confían en que el fallo previo de la Comisión Europea actúe como un punto de apoyo sólido para sus reclamaciones de daños.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: La demanda agrupada ofrece una vía de resarcimiento a cabeceras europeas que, por dimensión, no podrían litigar en solitario contra un gigante tecnológico.
- El reto por delante: La cuantificación del daño y la demostración del nexo causal entre las prácticas de Google y la caída de ingresos publicitarios de cada editor constituyen el núcleo jurídico del caso.
- El tablero competitivo: El proceso añade un nuevo frente judicial a Google en el mercado europeo y se suma a las acciones regulatorias y legales que buscan reequilibrar la relación entre plataformas tecnológicas y grupos editoriales.




