El petróleo Brent supera los 91 dólares: Goldman Sachs alerta de una subida a 120 dólares por amenaza hutí

El reavivamiento de los riesgos geopolíticos en Oriente Medio dispara la cotización del Brent por encima de los 91 dólares. La gasolina y la factura eléctrica en España podrían experimentar subidas superiores al 10% si el conflicto escala.

El barril de Brent superó los 91 dólares en la sesión del martes, un nivel que no se veía desde hace más de dos años. La cotización saltó más de un 3% en apenas unas horas, arrastrada por el recrudecimiento de las amenazas hutíes en el mar Rojo y el estrecho de Ormuz. La escalada no es nueva, pero la reciente advertencia de Goldman Sachs —sitúa el crudo en 120 dólares si persiste la tensión geopolítica— ha activado todas las alarmas en los mercados energéticos.

El crudo Brent supera los 91 dólares por el bloqueo hutí en el mar Rojo

El movimiento de los hutíes yemeníes contra el tráfico marítimo ha redoblado su intensidad en las últimas semanas. Los rebeldes, respaldados por Irán, han ampliado sus ataques no solo a buques vinculados a Israel, sino a cualquier embarcación que transite por una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Según datos de Mundo Petróleo, el paso por el estrecho de Ormuz —por donde circula casi el 20% del crudo mundial— está en riesgo real de interrupción parcial si la situación se agrava.

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La cotización del Brent refleja esa incertidumbre. El martes cerró en 91,20 dólares, tras tocar los 91,50 intradía. Los analistas llevan meses avisando de que una disrupción prolongada en el mar Rojo añadía una prima de riesgo de al menos 10 dólares al barril. Lo que se ha visto en las últimas horas es precisamente esa prima materializándose en el mercado.

Goldman Sachs alerta de que el petróleo puede llegar a 120 dólares

El banco de inversión estadounidense ha emitido una nota rápida en la que revisa al alza sus escenarios de precio para el Brent. Su escenario base ya contemplaba un rango de 85-95 dólares para el tercer trimestre, pero el escenario de riesgo —con bloqueo efectivo de Ormuz y ataques sobre instalaciones saudíes— dispara la estimación hasta los 120 dólares por barril.

No es un número nuevo: en anteriores crisis de Oriente Medio, como la de 2008, el crudo llegó a rozar los 150 dólares. La diferencia ahora es la demanda global, que ha superado los niveles prepandemia, y la escasez de capacidad excedentaria de producción. Arabia Saudí y Emiratos han ido recortando voluntariamente su output, así que el colchón para absorber shocks es más fino que en otros ciclos.

Si el bloqueo persiste, la presión sobre las economías europeas, altamente importadoras de crudo, será notable. España, que depende del suministro marítimo para más del 90% de su consumo de petróleo, está particularmente expuesta.

La prima de riesgo geopolítico en el petróleo ha vuelto con tanta fuerza que ya equivale al diferencial que vimos en los peores meses de 2022.

El impacto en España: gasolina en máximos y presión inflacionista

El encarecimiento del Brent se traslada de forma casi automática a los surtidores españoles. Según los últimos datos del Boletín Petrolero de la UE, el litro de gasolina 95 ya supera los 1,70 euros en muchas estaciones de servicio, y el gasóleo coquetea con los 1,65. Si el crudo escalara hasta los 120 dólares, los precios finales podrían dispararse hasta rozar los 2 euros por litro, un nivel que no se veía desde el verano de 2022, cuando el Gobierno aplicó el descuento de 20 céntimos.

La energía eléctrica también sufriría. Aunque el gas natural ha sido el principal factor de los precios mayoristas en los últimos dos años, un crudo al alza arrastra al resto de combustibles fósiles. Las centrales de ciclo combinado que queman gas verían incrementados sus costes, y el MWh subiría varios euros de media. Para una familia con tarifa regulada y calefacción de gasóleo, el invierno se presenta más caro.

Desde un punto de vista macro, la inflación general en España podría repuntar entre tres y cinco décimas si el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares durante más de un trimestre. El Banco Central Europeo, que acaba de iniciar un tímido ciclo de bajadas de tipos, se vería obligado a frenar. La variable energética, que parecía dormida, está de vuelta.


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