
Los autónomos suelen tener una idea equivocada sobre qué es lo que más multa la Inspección de Trabajo. Piensan en contratos temporales fraudulentos o en trabajadores sin dar de alta. Pero la última memoria anual de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) deja claro que el foco está en otro sitio: el 47,8 % de las sanciones a pymes por incumplimientos en relaciones laborales vienen del tiempo de trabajo y del registro horario.
En total, la Inspección realizó 35.500 actuaciones específicas durante el último ejercicio y detectó 11.945 infracciones en esta materia, con sanciones propuestas por más de 15,2 millones de euros. Es decir, casi la mitad de las multas laborales a pequeños negocios no tienen que ver con los contratos, sino con cómo gestionan la jornada.
El registro horario y los excesos de jornada: el 47,8 % de las multas a las pymes
Dentro del bloque de tiempo de trabajo, los inspectores revisan sobre todo la obligación de registrar diariamente la jornada de los empleados. En el último año se efectuaron 9.097 actuaciones centradas solo en el registro horario, que terminaron en 1.869 infracciones y casi tres millones de euros en sanciones. A eso se suman las 986 infracciones por horas extraordinarias no declaradas o mal compensadas, con otros dos millones de euros en multas.
Precisamente, el control del registro horario sigue siendo una de las campañas prioritarias de la Inspección. Los fallos más repetidos son la falta absoluta de registro, registros incompletos o manipulados, excesos de jornada sin descanso y jornadas reales superiores a las pactadas en contrato. Muchos autónomos creen que con un simple Excel ya cumplen, pero la Inspección exige un sistema que garantice la veracidad diaria.
El control del tiempo de trabajo no es un trámite accesorio: es la llave que abre la detección de horas extra no pagadas, falsos autónomos y jornadas parciales ficticias.
Prevención de riesgos: las multas que más duelen en la caja
Si en número de sanciones gana por goleada el tiempo de trabajo, en importe quien golpea más fuerte es la prevención. La ITSS realizó 473.315 actuaciones preventivas y levantó 27.903 infracciones o requerimientos, con sanciones que superan los 105 millones de euros. Aquí no valen excusas: una deficiencia grave en seguridad puede disparar una multa de decenas de miles de euros.
Los incumplimientos se concentran en lo cotidiano: condiciones de seguridad del lugar de trabajo (16,2 % de los requerimientos), máquinas y equipos (15,7 %), falta de equipos de protección individual (9 %), formación insuficiente (7,5 %) y evaluaciones de riesgos inexistentes o desactualizadas (6,3 %). Además, la Inspección ordenó 97 paralizaciones de obras o actividades por riesgo grave e inminente.
El fallo más común entre los pequeños negocios no es no tener papeles, sino tenerlos pero no aplicarlos. Muchos autónomos contratan un servicio de prevención externo, reciben la documentación y la guardan sin implantar las medidas. La Inspección ya mira más allá del sello del servicio ajeno: comprueba que los trabajadores conozcan los riesgos, que usen los EPI y que los equipos estén revisados.
Por qué los autónomos siguen tropezando con estas multas (y cómo esquivarlas)
Los datos de la Inspección muestran que la economía irregular y los falsos autónomos siguen siendo un objetivo prioritario (se afloraron 92.689 empleos sumergidos y se regularizaron 7.234 falsos autónomos en el último ejercicio). Pero la auténtica oleada de multas recae en la gestión diaria del negocio: algo tan básico como fichar las horas o subir una escalera sin protección.
El problema tiene nombre: inercia. Muchos autónomos que llevan años funcionando no actualizaron sus sistemas cuando el registro horario se hizo obligatorio en 2019, ni han revisado su plan de prevención desde que contrataron a un tercero. Las campañas de la Inspección son cada vez más intensas y, a diferencia de otros ámbitos, aquí no hay recargo progresivo: la sanción llega de golpe en la primera visita si el inspector detecta el incumplimiento.
La ITSS ha multiplicado los controles desde 2018, con más de 116.800 trabajadores regularizados que estaban como falsos autónomos. El mensaje es claro: la Inspección ya no solo persigue el fraude en la contratación, sino que examina con lupa el día a día del negocio. Y eso implica que el autónomo debe tener al día el registro horario, la evaluación de riesgos y la formación preventiva, aunque tenga solo un empleado.
Guía rápida para evitar estas sanciones
- 📅 Plazos: No hay un plazo fijo; la Inspección realiza campañas durante todo el año y las multas se imponen al detectarse el incumplimiento. Cada jornada sin registro o sin medidas de seguridad expone a una posible sanción.
- ✅ Requisitos clave: Llevar un registro horario diario y fiable, evaluar los riesgos de tu centro de trabajo, formar a los trabajadores en prevención y mantener los equipos y EPI en condiciones óptimas.
- 🌐 Dónde consultar las obligaciones: La web de la Inspección de Trabajo recoge las campañas y la normativa aplicable. Ante una sanción, el recurso se tramita en la sede electrónica del Ministerio de Trabajo. No se necesita certificado digital para informarse, sí para alegar.
- 💰 Importe de las multas: Las sanciones por falta de registro horario van de 751 a 7.500 euros. Las infracciones en prevención pueden superar los 60.000 euros si hay riesgo grave. Por cada trabajador sin alta, la multa parte de 3.126 euros.
- ⚠️ Error a evitar: Guardar la documentación preventiva sin implantarla de verdad. El inspector no solo mira si tienes el plan de riesgos firmado; comprueba que los trabajadores lo conozcan y que las medidas se cumplan en el día a día.




