Reino Unido impone a Google controles inéditos sobre contenidos de medios en búsquedas con IA

El regulador británico obliga a la tecnológica a permitir que los editores decidan por separado la presencia en resultados con IA generativa. Google anuncia un nuevo control en Search Console y métricas de impresiones, primero en Reino Unido y luego a nivel global.

La Competition and Markets Authority (CMA) del Reino Unido ha impuesto este 4 de junio a Google nuevas obligaciones que permiten a los editores de medios controlar la presencia de sus contenidos en los resultados de búsqueda con inteligencia artificial generativa. La medida, sin precedentes a nivel mundial, obliga a la tecnológica a ofrecer controles separados para que los editores decidan si sus sitios aparecen en funciones como AI Overviews sin verse excluidos del índice de búsqueda general.

La decisión llega tras meses de investigación por las quejas del sector editorial británico, que denunciaba la pérdida de tráfico de referencia y el aumento de búsquedas sin clic a raíz de las respuestas generadas por IA. Según el regulador, las nuevas obligaciones pretenden devolver cierto poder de negociación a los editores frente al dominio de la plataforma de búsqueda.

Publicidad

Las seis exigencias del regulador británico

El dictamen de la CMA establece seis requisitos que Google deberá incorporar en su servicio de búsqueda, principalmente en las funciones de IA generativa como AI Overviews y AI Mode. Entre las exigencias, destaca la obligatoriedad de ofrecer a los editores controles efectivos sobre el uso de sus contenidos en este tipo de respuestas, así como métricas detalladas de impresiones y atribución clara en los resultados.

En concreto, la lista de obligaciones incluye:

  • Controles efectivos para que los editores gestionen la aparición de sus contenidos en las funciones de búsqueda con IA generativa.
  • Información pública, clara y comprensible, sobre el uso que Google hace del contenido de los editores en estas funciones.
  • Métricas detalladas sobre la interacción de los usuarios con los resultados de búsqueda generados por IA.
  • Atribución precisa y enlaces claros al contenido original en los resultados de búsqueda general.
  • Mecanismos para que los usuarios puedan acceder fácilmente al contenido fuente.
  • La posibilidad de que los editores opten por excluir sus contenidos del «fine-tuning» de los modelos de IA de Google.

La CMA subrayó que «los editores dispondrán ahora de herramientas efectivas para evitar que su contenido se utilice para alimentar funciones de IA en las búsquedas, como las AI Overviews», y añadió que esta medida «sitúa a los editores, como las organizaciones de noticias, en una posición más fuerte para negociar acuerdos de contenido con Google».

Google responde con un nuevo control en Search Console

Casi en paralelo, Google anunció el lanzamiento de un nuevo control en Search Console que permite a los propietarios de sitios web decidir si desean que sus páginas aparezcan en las funciones de búsqueda con IA generativa. La compañía explicó que quienes opten por la exclusión no recibirán tráfico ni impresiones procedentes de estas funciones, pero su sitio no será penalizado en los resultados de búsqueda convencionales.

La herramienta se despliega inicialmente en el Reino Unido, donde será probada con un subconjunto de editores antes de su expansión global. Además, Google comenzó a ofrecer nuevas métricas de impresiones en Search Console, que detallan en qué respuestas de IA aparece cada página y en qué países, un tipo de información que los editores venían reclamando para evaluar el impacto de las AI Overviews.

CMA Google

La CMA obliga a Google a otorgar a los editores un control sin precedentes sobre cómo se utiliza su contenido en los resultados generados por IA.

Reacciones del sector: cautela y críticas sobre el modelo «opt-out»

La noticia ha sido recibida con matices por las asociaciones de editores. El director ejecutivo de la News Media Association (NMA), Theo Bamber, valoró que «los conductos legalmente exigibles publicados hoy suponen un paso significativo hacia un terreno de juego más justo». Por su parte, el consejero delegado del Financial Times, Jon Slade, señaló que «un mayor control y transparencia para los editores tiene que ser algo bueno».

Sin embargo, otros representantes del sector apuntaron limitaciones. Sajeeda Merali, consejera delegada de la Professional Publishers Association, lamentó que el control no sea por función o propósito, sino un todo o nada: los editores deben elegir entre aparecer en todas las funciones de IA o en ninguna. También el consejero delegado de Digital Content Next, Jason Kint, recordó que «los derechos de autor no funcionan con un régimen de exclusión voluntaria, sino de inclusión voluntaria».

Asimismo, varios observadores criticaron los plazos de aplicación. La CMA establece que las obligaciones entrarán en vigor en seis meses y Google dispondrá de nueve meses para implementarlas, un calendario que, según los críticos, prolonga el perjuicio a los editores cuando ya llevan más de tres años de caída de tráfico y de ingresos por el avance de la IA.

Un precedente regulatorio con impacto en toda la cadena de valor editorial

El dictamen de la CMA marca un hito en la regulación de las plataformas digitales y podría influir en otros reguladores, como la Comisión Europea o las autoridades de competencia de Estados Unidos. La decisión reconoce la asimetría de poder entre Google y los productores de contenidos y sienta las bases para un modelo de negociación más transparente.

No obstante, el reto para los editores es enorme. La opción de excluirse de las AI Overviews supone renunciar a una ventana de tráfico que, aunque menguante, aún puede ser significativa. Además, la ausencia de un régimen de inclusión voluntaria —es decir, que Google deba pedir permiso explícito antes de usar el contenido— deja en manos de cada editor la decisión de permanecer en un ecosistema cuyas reglas siguen siendo opacas para gran parte del sector.

El movimiento también pone de relieve la necesidad de una respuesta coordinada de la industria mediática para evitar que el «dilema del opt‑out» acabe beneficiando a las grandes plataformas. En el Reino Unido, el regulador ha dado el primer paso, pero serán los propios editores quienes, con su decisión, marquen el equilibrio real de fuerzas.

📡 El Radar del Sector

  • El vacío que llena: La nueva regulación cubre la falta de control que los editores tenían sobre el uso de sus contenidos en las respuestas generadas por IA, una de las principales demandas del sector.
  • El reto por delante: Los editores deberán evaluar el coste de oportunidad de excluir sus contenidos de las AI Overviews frente al beneficio de negociar en mejores condiciones con Google.
  • El tablero competitivo: Otros reguladores, especialmente en Europa y Norteamérica, observan el alcance de estas obligaciones como modelo para sus propias intervenciones frente al dominio de las grandes plataformas tecnológicas.

Publicidad