La compañía aeroespacial SpaceX, liderada por Elon Musk, ha presentado ante el regulador estadounidense los documentos para una oferta pública inicial (IPO, por sus siglas en inglés) que aspira a captar 75.000 millones de dólares. La operación, desvelada en una comunicación oficial fechada ayer, 3 de junio de 2026, valora la empresa en aproximadamente 1,765 billones de dólares y, de completarse, convertiría a Musk —ya el hombre más rico del planeta— en el primer trillonario de la historia.
Los números de la mayor OPV de la historia
SpaceX planea ofrecer 555.555.555 acciones a un precio inicial de 135 dólares cada una. Con cerca de 13.000 millones de títulos en circulación, la valoración total de la compañía se situaría en 1,765 billones de dólares. Ninguna otra compañía ha salido a bolsa con semejante tamaño: el récord actual lo ostenta la petrolera saudí Aramco, que en 2019 recaudó 25.600 millones de dólares en su estreno bursátil.
Los últimos datos financieros de SpaceX, correspondientes al ejercicio 2025, muestran unos ingresos de 18.670 millones de dólares, un 33% más que el año anterior, aunque la empresa registró pérdidas netas de 4.940 millones. Eso eleva el múltiplo precio/ingresos a aproximadamente 90 veces, una cifra que ha desconcertado a más de un analista.
Una fijación de precio que rompe moldes
Una de las particularidades más llamativas de esta OPV es que SpaceX ha fijado el precio de la acción una semana antes de la fecha prevista para la salida. En Wall Street no recuerdan un precedente similar, pues lo habitual es que el precio definitivo se determine tras el proceso de prospección de demanda (bookbuilding) en los días inmediatamente anteriores al debut. La decisión subraya la determinación de Musk de levantar sumas récord por caminos poco transitados.
Como me ha señalado un inversor que planea participar en la colocación, “nada en esta OPV es normal en ningún sentido. Pero, claro, es la mayor OPV de la historia, así que quizá no debería sorprendernos”. La ausencia de referencias claras de mercado se debe a que no existe ninguna empresa cotizada con la mezcla única de actividades de SpaceX —espacio, aeronáutica, telecomunicaciones y defensa—, lo que dificulta cualquier comparación.
“A primera vista, un múltiplo de 90 veces ingresos es alto según cualquier estándar —afirmó Tim Hatt, director de investigación de GSMA Intelligence, en declaraciones a Reuters—. Pero SpaceX no es tradicional en ningún sentido y no existen comparables públicos reales.”
Análisis: SpaceX, una empresa sin comparables
Lo que veo aquí es una operación que pone a prueba los límites de la valoración bursátil. SpaceX no es una empresa de software ni un fabricante industrial convencional. En 2025 generó 18.670 millones de dólares en ingresos, pero seguía en pérdidas de casi 5.000 millones. Sin embargo, su cartera de pedidos y su posición estratégica en lanzamientos espaciales, comunicaciones por satélite (Starlink) y contratos de defensa le otorgan un valor opcional que las cuentas actuales no reflejan.
No hay compañía cotizada que reúna todas esas líneas de negocio, lo que hace que el múltiplo de 90 veces ingresos pueda ser engañoso. Si consigue ejecutar su plan de consolidación —incluida una posible fusión con Tesla en 2027, como anticipan algunos analistas—, la valoración actual podría acabar siendo conservadora. Pero el riesgo de ejecución es enorme, y la OPV se produce en un entorno de tipos de interés elevados y creciente escrutinio regulatorio sobre las grandes tecnológicas.
🌍 El impacto en España y Europa
Para el inversor español y europeo, esta OPV tiene varias lecturas. En primer lugar, por su tamaño, drenará una cantidad considerable de liquidez de los mercados globales, lo que podría presionar ligeramente al alza las rentabilidades de la deuda soberana y, con ello, al Euríbor. Un repunte del Euríbor a 12 meses de apenas 5 o 10 puntos básicos podría encarecer las hipotecas variables de miles de familias.
- Euríbor e hipotecas: Si la demanda institucional por la OPV eleva los tipos de interés en dólares, el diferencial con el euro podría ampliarse, empujando al alza los costes de financiación en Europa.
- Tejido empresarial: Empresas europeas del sector aeroespacial —desde Airbus hasta pequeñas firmas de componentes— podrían ver revalorizarse sus propias valoraciones por el efecto arrastre de SpaceX, facilitando su acceso a capital.
- BCE y política monetaria: La operación no alterará directamente las decisiones del BCE, pero si se traduce en una mayor volatilidad, el supervisor podría mostrarse más cauto a la hora de retirar estímulos.
En cualquier caso, la salida a bolsa de SpaceX es un recordatorio de que la innovación y el riesgo se concentran cada vez más al otro lado del Atlántico.




