Las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales se han disparado un 38% en el primer trimestre de 2026, hasta alcanzar las 3.328 certificaciones, según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra, aunque inferior en un 3,8% a la del trimestre anterior, marca el peor inicio de año desde 2022 y enciende las alarmas sobre la capacidad de pago de los hogares más vulnerables.
Del total de 6.602 ejecuciones hipotecarias iniciadas en el periodo, el 93,5% correspondieron a fincas urbanas y, dentro de éstas, 4.607 afectaron a viviendas. De ellas, 3.953 eran viviendas de personas físicas, un 35,8% más que en el mismo trimestre de 2025. Las ejecuciones sobre viviendas de personas jurídicas también crecieron con fuerza, un 27% interanual, hasta las 654.
Es la mayor cifra de ejecuciones sobre vivienda habitual en un primer trimestre desde 2022, segun los datos del INE. El repunte de la morosidad en este segmento contrasta con la caída de las ejecuciones sobre solares, que descendieron un 28,7% interanual, hasta las 127.
La banca española afronta el primer test serio a su calidad crediticia
El sector financiero español arrastra casi dos años de mejora sostenida de los ratios de morosidad. Sin embargo, la nueva hornada de datos de ejecuciones hipotecarias podría forzar a las entidades a revisar sus provisiones en los próximos trimestres. La gran banca —Santander, BBVA, CaixaBank— ha reducido su exposición al ladrillo, pero las carteras hipotecarias residenciales siguen representando entre el 40% y el 60% del crédito total a clientes.

El Banco de España advertía en su Informe de Estabilidad Financiera de abril que los hogares con hipotecas a tipo variable seguían siendo el segmento más expuesto a una eventual subida adicional de los tipos, pese a que el Euríbor ha descendido en los últimos meses. A cierre de 2025, el indicador se situaba aún por encima del 3,5%, un nivel que duplica el coste de una hipoteca típica firmada antes de la crisis inflacionaria.
Las ejecuciones registradas ahora reflejan en buena medida los impagos que se han judicializado a lo largo de 2025. Dado el desfase habitual entre el inicio del proceso y la certificación registral, los datos apuntan a que el deterioro real empezó hace al menos doce meses.
El verdadero riesgo para la banca no son los 3.328 casos registrados, sino lo que puedan anticipar sobre una hipotética próxima oleada de impagos a medida que venzan los períodos de carencia pactados en las reestructuraciones de deuda.
En el conjunto de la zona euro, los datos preliminares de Eurostat para el primer trimestre apuntan a un incremento de las ejecuciones cercano al 15% interanual, con España liderando el repunte junto a Grecia e Italia. La particularidad española radica en la alta proporción de hipotecas a tipo variable, que hace que el canal de transmisión de la política monetaria sea más rápido y doloroso.
Análisis: ¿un repunte coyuntural o el síntoma de un problema estructural?
A primera vista, el entorno macroeconómico no justifica una crisis hipotecaria. El empleo se mantiene en niveles récord —la tasa de paro cerró 2025 en el 8,4%, la más baja desde 2008— y la economía española crece a un ritmo superior al 2%. Sin embargo, la inflación acumulada de los últimos tres años ha erosionado la renta disponible de los hogares más apalancados, precisamente los que no han podido amortizar capital durante la fase de tipos bajos.
El patrón recuerda más a un ajuste gradual de carteras que a una debacle bancaria como la de 2012. Las ejecuciones actuales afectan a un número reducido de viviendas respecto al stock de hipotecas vivas: apenas un 0,1% anual. Pero el incremento del 38% en apenas doce meses es un indicio de que el flujo de nuevos impagos se está acelerando. A mi juicio, la banca haría bien en no subestimar el efecto segunda vuelta: los hogares que han agotado sus ahorros y no pueden renegociar sus hipotecas no aparecen en las estadísticas de morosidad hasta que es demasiado tarde.
Otro factor a vigilar es el endurecimiento de los criterios de concesión de crédito que reflejan las últimas encuestas del BCE. Si la oferta de refinanciación se reduce, los hogares con problemas de liquidez se verán abocados al procedimiento ejecutivo con mayor frecuencia. En ese sentido, los datos del primer trimestre podrían ser solo la punta del iceberg de una dinámica que se intensificará durante el segundo semestre.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: Los grandes bancos del IBEX 35 cerraron la sesión con ligeros descensos inferiores al 0,5%, sin que el dato de ejecuciones provocara una reacción bajista acusada. El mercado parece interpretar que el repunte es manejable dentro de los actuales niveles de provisiones.
Clave técnica: El ratio de morosidad de las hipotecas a hogares, que según el Banco de España se situaba en el 3,8% en el cuarto trimestre de 2025, podría superar el 4,2% a finales de 2026 si las ejecuciones continúan creciendo al ritmo actual. Esa barrera psicológica podría presionar las cotizaciones bancarias.
Apunte macro: La prima de riesgo española se mantenía en 80 puntos básicos al cierre, sin cambios relevantes, señal de que el mercado de deuda no percibe todavía un riesgo sistémico. No obstante, un deterioro sostenido del crédito podría trasladarse a las primas de los bonos bancarios en los próximos meses.




