Telefónica ha llegado a un acuerdo para recomprar a Asterion la plataforma de backhauling rural por radioenlaces LineoX, según confirmó ayer la operadora en un breve comunicado oficial. La operación le permite recuperar el control de una infraestructura que considera estratégica para llevar cobertura de banda ancha a las zonas más despobladas del país, aunque el importe de la transacción no se ha hecho público.
LineoX nació como un proyecto interno de Telefónica para gestionar los enlaces de radio que conectan las torres de telefonía móvil en áreas rurales —lo que técnicamente se conoce como backhauling—. En 2021, la teleco decidió abrir el capital de esta filial y vendió una participación mayoritaria al fondo de infraestructuras Asterion, conservando entonces un porcentaje minoritario. Ahora, apenas cinco años después, da marcha atrás y vuelve a tomar las riendas.
El movimiento tiene una lógica empresarial clara. Telefónica está ejecutando un ambicioso plan de despliegue de fibra óptica y 5G en municipios de menos de 5.000 habitantes, un proyecto que en buena parte se financia con los fondos europeos Next Generation. Tener el control directo de la red de enlaces terrestres —sin depender de un tercero al que hay que pagar un alquiler— le permite acelerar los plazos de ejecución y, sobre todo, reducir los costes operativos en la capa de transporte de datos.
Para Asterion, la venta supone desinvertir en un activo que ha madurado más rápido de lo esperado. El fondo, especializado en infraestructuras reguladas y de largo plazo, había entrado en LineoX con el objetivo de estabilizar los flujos de caja del operador neutro y luego vender a un comprador industrial o financiero. Que ese comprador sea el mismo vendedor original dice mucho de cómo ha cambiado la prioridad estratégica en Telefónica respecto a su red rural.
La operadora, además, está inmersa en un proceso de simplificación societaria y de reducción de deuda, por lo que sorprende que justo ahora decida comprar una plataforma que ya era suya en esencia. Sin embargo, fuentes del sector apuntan a que la integración de LineoX permitirá a Telefónica ahorrar decenas de millones de euros anuales en costes de backhaul, lo que justificaría la inversión incluso sin conocer la cifra exacta del cheque.
La vuelta de LineoX al perímetro de Telefónica es el reconocimiento implícito de que los activos rurales no son un lastre: son la próxima frontera de rentabilidad regulada.
El encaje de LineoX en el rompecabezas rural
El backhauling rural es mucho más que una tubería. Se trata de la red de microondas y fibra que conecta las cientos de celdas de telefonía móvil que dan servicio a las zonas de la España vaciada. Sin ella, por muy buena que sea la cobertura de última milla, los datos no llegan a internet porque no tienen por dónde salir. Y en muchos pueblos, la única opción viable es la radio, porque llevar fibra hasta cada torre sería una ruina económica.
LineoX opera más de 3.000 radioenlaces repartidos por toda la geografía rural de la España peninsular. Cuando Asterion tomó el control, el plan era convertir la plataforma en un operador neutro que prestase servicio a todas las telecos, no solo a Telefónica. Sin embargo, el resto de operadores nunca llegó a contratar estos enlaces en volumen suficiente, y la dependencia del cliente único —Telefónica— se mantuvo. De ahí que la salida más natural haya sido la recompra.
En los últimos tres años, además, el mapa de ayudas públicas para el despliegue rural ha vuelto a poner el foco en la propiedad de las infraestructuras. Los pliegos de las licitaciones del programa UNICO Rural valoran especialmente que el operador controle toda la cadena de suministro de conectividad, desde la torre hasta el núcleo de la red. Tener LineoX dentro del grupo refuerza las puntuaciones técnicas de Telefónica frente a sus competidores en esos concursos.

La jugada de Asterion y el silencio sobre el precio
Que el comprador y el vendedor hayan optado por no revelar el dinero que cambia de manos no es casualidad. En el comunicado oficial, Telefónica se limita a hablar de «un acuerdo para la adquisición» sin dar más pistas. Esto sugiere que o bien la cifra es muy poco relevante en relación con los ahorros que generará, o bien que ninguna de las partes quería dar munición al mercado para valorar el activo antes de otras operaciones similares.
Asterion, por su parte, cierra así su ciclo en este activo con una plusvalía, previsiblemente, atractiva. El fondo compró en un momento en que los activos de infraestructuras digitales estaban muy castigados por la incertidumbre regulatoria, y ha podido vender ahora, con los tipos de interés lejos de los picos de 2023 y con los mercados de capitales otra vez abiertos para este tipo de operaciones. Salir de una plataforma monocliente cuando el cliente es, además, el que te la quiere comprar, no es un mal negocio.
Una red que vuelve a casa con más valor del que se fue
Analizar esta operación sin el precio es como leer un balance sin el pasivo. Sin embargo, el movimiento tiene un encaje industrial tan evidente que casi sobra la cifra. Telefónica está recuperando un activo que nunca debió soltar, o al menos, que soltó con la esperanza de que los demás operadores se subieran al carro, cosa que no ocurrió. Ahora lo recupera para blindar su posición en el único territorio —el rural— donde la competencia de los grandes operadores de fibra todavía no es feroz.
Conviene recordar que, en el momento de la venta de LineoX, Telefónica estaba en pleno proceso de venta de torres y de segregación de filiales para reducir deuda. Aquel contexto ya no es el mismo. La compañía ha reducido su apalancamiento, ha vendido activos no estratégicos en Latinoamérica y se ha centrado en sus cuatro mercados principales: España, Brasil, Alemania y Reino Unido. En este escenario, reintegrar la red rural tiene sentido no solo económico, sino también reputacional, en un momento en el que la cohesión territorial es una prioridad política de primer orden en la UE.
Lo que queda por ver es si, una vez dentro del grupo, LineoX podrá aspirar a convertirse en un operador neutro de verdad o si quedará absorbido en la maquinaria interna de Telefónica hasta diluirse. Si la decisión es lo segundo, la recompra será un paso atrás en la liberalización del backhaul rural. Si es lo primero, podría ser la semilla de un mercado mayorista real en las zonas donde hasta ahora solo llega uno.
De momento, la operación deja un titular claro: cuando un activo te lo compra el mismo que te lo vendió hace cinco años, o el vendedor se arrepiente, o el comprador ha hecho un muy buen trabajo. En el caso de LineoX, probablemente sea una mezcla de ambas cosas.




