El campo de Castilla y León da un paso más allá del cereal. La Junta invierte 4,3 millones de euros en I+D agraria con la puesta en marcha del CERES Rural Innovation Hub en Perales (Palencia), un espacio que arranca con 300 hectáreas de secano y regadío para convertirse en el primer centro de estas características en el norte de España.
Detrás de esta iniciativa está el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL), que ya está desarrollando 19 proyectos y servicios de I+D+i en cultivos herbáceos extensivos y leñosos de alto valor. La consejera de Agricultura en funciones, María González Corral, presentó este miércoles el hub junto a la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, y la promotora del proyecto, Beatriz Barcenilla.
Un centro pionero en el norte de España
CERES nace con la vocación de acercar soluciones reales a los agricultores. La finca experimental de más de 300 hectáreas —entre secano y regadío— será el laboratorio a cielo abierto donde se ensayarán nuevos cultivos, técnicas de agricultura de conservación, eficiencia hídrica y monitorización digital. El objetivo: combatir la dependencia del cereal y la volatilidad de los mercados con alternativas rentables basadas en datos.
Beatriz Barcenilla, al frente del proyecto, lo define como una herramienta de transferencia directa. “Queremos que el agricultor pueda tomar decisiones sobre el terreno y no solo desde un despacho”, resumió. Barcenilla es, además, la única mujer que lidera un Rural Innovation Hub en toda la red nacional.
El centro dispondrá de zonas de formación, coworking y encuentros profesionales, y ya cuenta con el respaldo de empresas como Alltech, Qemetica o Banco Santander, además de universidades y centros tecnológicos.
19 proyectos con 4,3 millones de presupuesto
La inversión pública no es testimonial. El ITACyL está canalizando 4,3 millones de euros en líneas de trabajo que van desde la mejora genética y varietal hasta la optimización del uso del agua, pasando por la fertilización y la salud de los suelos. En la campaña 2025-2026, el instituto mantiene alrededor de 150 ensayos experimentales en la comunidad, diez de ellos en Palencia, en colaboración con la Oficina Española de Variedades Vegetales y el Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos.
Además, la Junta ha puesto en marcha la red AKISCyL, un sistema de innovación y conocimiento agrario que ya reúne a más de 400 profesionales y ha dado lugar a 17 grupos de trabajo. Nuevos proyectos con más de ocho millones de euros de inversión están previstos para los próximos años. La digitalización no se queda atrás: la plataforma Datagia, basada en inteligencia artificial, integrará datos de toda la cadena agroalimentaria para mejorar la transparencia y la toma de decisiones.
El campo no necesita más subvenciones de supervivencia; necesita herramientas para ser rentable sin depender del cereal.
La innovación como escudo frente a la despoblación
El peso del sector agroalimentario en Palencia justifica la apuesta. Agrupa a 252 empresas, genera cerca de 9.000 empleos y representa el 19% del PIB provincial, con exportaciones que superaron los 394 millones de euros el año pasado, un 17% del total de Castilla y León. Sin embargo, el campo se enfrenta a una tormenta perfecta: costes de producción al alza, nuevas exigencias medioambientales y una sangría generacional que vacía los pueblos.
La consejera González Corral lo dejó claro: “Si queremos mirar al futuro, lo tenemos que hacer de la mano de la innovación, de la investigación y de las nuevas tecnologías”. El ITACyL, que depende de su departamento, se ha convertido en el brazo ejecutor de esa estrategia.
Aquí es donde el CERES Rural Innovation Hub intenta marcar la diferencia. No es un centro de investigación más, sino un punto de encuentro entre la ciencia, las empresas y el agricultor. La combinación de ensayos demostrativos, formación continua y una finca real donde testar cada avance le da un perfil práctico que, en opinión de esta redacción, puede ser su mejor carta.
Creo que iniciativas como esta son las que realmente necesitan los territorios que dependen de la agricultura extensiva. La innovación no solo se mide en patentes, sino en la capacidad de hacer llegar esos avances al que siembra y cosecha. Y eso requiere presencia sobre el terreno y compromiso público sostenido.
La jornada de puertas abiertas del 17 de junio será la primera oportunidad para que los agricultores palpen los ensayos de agricultura de precisión y los nuevos cultivos que ya se están probando. De su acogida dependerá, en buena medida, que el hub se convierta en un referente para el campo castellano y leonés o se quede en un mero escaparate.




