La UE frena a Schröder en la negociación con Rusia tras la advertencia de Kallas

Kaja Kallas advierte contra la 'trampa rusa' de imponer a Gerhard Schröder como negociador, mientras Alemania y la UE se dividen sobre cómo abordar el diálogo con Moscú.

La Unión Europea se niega a caer en lo que la jefa de su diplomacia, Kaja Kallas, califica de trampa rusa: centrar el debate en quién debería liderar unas hipotéticas negociaciones de paz, en lugar de en cómo lograrlas. Durante una reunión informal de ministros de Exteriores celebrada en Chipre, Kallas advirtió de que Moscú busca dividir al bloque señalando a figuras como el excanciller alemán Gerhard Schröder, conocido por su estrecha relación personal con Putin.

La advertencia de Kallas ante la ‘trampa rusa’

Las palabras de Kallas resonaron con contundencia ante sus homólogos europeos. La Alta Representante fue clara: Rusia no quiere que se hable del alto el fuego ni de la integridad territorial de Ucrania, sino que se focalice la atención en un perfil que le resulte favorable. El objetivo, según su análisis, es sembrar la división en un bloque que necesita mostrarse unido frente a la agresión.

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Schröder, el ex canciller que Berlín y Kiev rechazan

Precisamente la posibilidad de que Schröder se convierta en ese mediador —propuesta que ha flotado en los últimos días— fue recibida en Alemania con una mezcla de rechazo y escepticismo, según detalló desde Berlín el analista de DW Español Andrés. El excanciller, que gobernó entre 1998 y 2005, se ha convertido en un símbolo de la controvertida dependencia energética alemana de Rusia y de los vínculos personales con Putin que nadie en el establishment político quiere ver repetidos. La gran coalición que forman los democristianos de la CDU/CSU y los socialdemócratas del SPD, liderada por el canciller Friedrich Merz, ha mostrado un rechazo casi unánime. Merz insiste en que cualquier mediador debe ser aceptado por ambas partes, y Kiev ha dejado claro que no aceptará a un político que mantuvo vínculos empresariales y de amistad con Putin y cobró grandes sumas de la gasística rusa Gazprom.

Sin embargo, dentro del propio SPD asoman algunas voces discordantes. El diputado Ralph Stekner ha pedido que se dé una oportunidad a la propuesta de Moscú, desatando un debate interno entre quienes apuestan por la diplomacia discreta y quienes abogan por la mano dura. Y entre la oposición, tanto la ultraderecha de AfD como el partido de izquierda BSW de Sahra Wagenknecht han saludado la iniciativa rusa, lo que evidencia que el debate sobre la distensión con Moscú sigue generando fisuras en la politica alemana.

La Unión Europea, dividida sobre si hablar con Moscú

La división no solo afecta a Alemania. Desde Bruselas, la periodista de DW Español Ana Lázaro subrayó que la idea de entablar conversaciones directas con el Kremlin enfrenta a los Veintisiete. Países como Italia y Francia consideran que Europa no puede quedarse al margen de una posible salida negociada, mientras que los Estados bálticos y Polonia temen que cualquier gesto alimente la legitimidad del régimen de Putin si la guerra continúa en paralelo. La reunión, celebrada en un complejo turístico de la isla chipriota, sirvió para poner sobre la mesa las divisiones estratégicas más profundas del bloque. Mientras Roma y París defienden que la UE debe tener voz propia en la escena internacional, Varsovia y las capitales bálticas insisten en que solo una postura firme e inflexible puede frenar a Moscú. En ese escenario, Kallas recordó que Bruselas no puede actuar como un mediador neutral debido a su firme apoyo a Ucrania y a sus propios intereses de seguridad, lo que hace aún más compleja la búsqueda de un interlocutor creíble.

‘Rusia quiere hacernos caer en la trampa de hacernos discutir quién debe hablar con ellos, eligiendo a quien consideran adecuado.’

— Kaja Kallas, Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores

Pese a las resistencias, la puerta no está completamente cerrada. Fue el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien pidió recientemente la mediación de la Unión Europea al ver a Estados Unidos distraído por la crisis en Oriente Medio. Para Kiev, la UE puede ser un aliado más previsible en un momento en que la atención de Washington se desplaza. En la reunión informal, los ministros comenzaron a esbozar posibles puntos de partida para un futuro diálogo: desde garantías de seguridad a largo plazo para Ucrania hasta la retirada progresiva de tropas rusas, aunque sin un marco temporal definido. El debate ya no es solo sobre el ‘quién’, sino también sobre el ‘qué’ se puede poner sobre la mesa.

La sombra de un enviado especial: nombres sin consenso

En cuanto a la figura del enviado especial, la prudencia se impuso. Ningún ministro se atrevió a poner un nombre sobre la mesa; los que circulan —como el ex primer ministro italiano Mario Draghi o el ex presidente finlandés Sauli Niinistö— son simples globos sonda, según detalló Ana Lázaro desde Bruselas. La jefa de la diplomacia europea fue tajante: cualquier negociación debe ser un trabajo en equipo, no un espectáculo de ‘policías buenos y malos’ orquestado por Moscú. La trampa sigue tendida, y caer en ella sería un error estratégico de primer orden.

El debate sobre el nombre del interlocutor seguirá alimentando los titulares, pero la advertencia de Kallas caló hondo entre los socios europeos. Evitar la trampa rusa exige centrarse en el cómo y, sobre todo, en una estrategia común que no regale a Moscú la división que tanto ansía. Mientras las capitales siguen midiendo sus posiciones, la guerra en Ucrania no espera.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español en YouTube.


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