La inteligencia artificial generativa lleva casi cuatro años reescribiendo las reglas del mundo tecnológico y económico a una velocidad sin precedentes. Lo que comenzó como un experimento de laboratorio accesible solo para especialistas se ha convertido en la transformación más disruptiva de las últimas décadas.
En este contexto, David Hurtado, profesional con 30 años de trayectoria en el sector tecnológico e Innovation Lead de Microsoft, aseguró que «nunca habíamos tenido una tecnología que evolucionara tan rápido; se ha metido una cantidad absurdamente grande de inversión». Sin embargo, más allá de lo prometedor de esta nueva tecnología, el experto enfatiza sobre la posibilidad de destrucción de puestos de trabajo.
De la predicción de palabras al razonamiento: cómo funciona la revolución
Antes de hablar de futuro, Hurtado prefiere explicar el presente. La inteligencia artificial generativa no nació en 2022 con el lanzamiento de ChatGPT, sino en 2017, cuando un documento de investigación —conocido por el concepto de la atención— sentó las bases de una nueva arquitectura. Tres años después, OpenAI comenzó a aplicarla a escala masiva. El resultado fue un sistema que dejó de analizar frases para empezar a manejar lenguaje. La diferencia, aparentemente técnica, lo cambió todo.
«En la práctica, esto es inteligente y razona», afirma Hurtado, consciente de que la afirmación levantará ampollas entre puristas. El experto distingue entre lo que ocurre en teoría —un modelo estadístico que predice la siguiente palabra— y lo que se obtiene en la práctica: explicaciones complejas, razonamientos estructurados, planificación de tareas. Que el proceso subyacente sea probabilístico no le resta utilidad al resultado.
Lo que sí señala como limitación real es la ausencia de sentido común. La inteligencia artificial falla donde un niño acertaría: situaciones cotidianas que requieren inferencia contextual, no memoria de datos. También, y esto importa, está diseñada para generar. «La inteligencia artificial generativa está diseñada para inventar; es absolutamente incapaz de no inventar datos», recuerda. Una característica estructural que obliga a verificar sus respuestas, especialmente cuando trabaja con hechos concretos.
Inteligencia artificial: El empleo, los negocios y el espacio que le queda al ser humano

Más allá de lo que es y no es la inteligencia artificial, Hurtado apunta hacia el mercado laboral y el tejido empresarial. No habla solo de puestos de trabajo que desaparecen: el horizonte que describe es más amplio. «Van a desaparecer empresas enteras; todas las compañías de servicios alrededor de los grandes sectores van a ir aligerándose», sostiene. Los grandes bancos, aseguradoras o fabricantes de automóviles probablemente sobrevivan, pero el ecosistema de proveedores externos que los rodea —consultoras, agencias, empresas de servicios— se va a contraer de forma severa.
Si la inteligencia artificial puede redactar, resumir, organizar, planificar y responder en segundos lo que antes requería equipos humanos, las empresas dejarán de externalizar esas funciones. «La IA puede responder en segundos lo que a un consultor medio le cuesta tres días de trabajo», ilustra Hurtado. Y el fenómeno ya está ocurriendo.
Lo que no tiene tan claro es qué espacio quedará para las personas. Admite que las grandes compañías no están preparadas para absorber este cambio a la velocidad que se produce, y que la brecha entre quienes saben usar estas herramientas y quienes no la usan crecerá de forma considerable. «No es una tecnología neutra; va a impactar mucho en la inclusión social y en la brecha salarial», advierte.
Sobre el futuro más especulativo —la inteligencia artificial que se mejora a sí misma, los modelos que nadie comprende del todo—, Hurtado es más cauteloso pero no descartador. El cuarto nivel que describió OpenAI en su hoja de ruta es la investigación autónoma: cuando la inteligencia artificial sea capaz de investigarse a sí misma, la mejora será exponencial. «Ocurrirá que la IA se mejore a sí misma y llegará un momento en el que ya no comprenderemos el modelo», anticipa.






