Cuando el Nasdaq cambia sus reglas justo antes de que SpaceX llame a la puerta, las cejas se levantan. Pero Nelson Griggs, presidente de la bolsa tecnológica, lo niega con vehemencia en una entrevista con Bloomberg Television: los ajustes comenzaron hace más de un año y responden a una ola de empresas gigantes que eligen salir a Bolsa con tamaños nunca vistos.
La joya de la corona del mercado de OPI es SpaceX, pero la conversación se extiende a OpenAI y Anthropic. Griggs sostiene que el cambio de ritmo en los índices simplemente refleja una realidad: las compañías privadas tardan tanto en debutar que cuando lo hacen ya son mastodontes generacionales que no pueden esperar un año para entrar en el selectivo que las representa.
El giro exprés: por qué los índices necesitan velocidad
El Nasdaq-100, ese termómetro de la economía de la innovación, maneja unos 830.000 millones de dólares en activos bajo gestión. Hasta ahora, un recién llegado podía tardar hasta doce meses en incorporarse. Griggs explica que tanto Nasdaq como Russell e incluso el NYSE han adoptado la entrada rápida, y que el S&P 500 también lo estudia. “Si tienes una empresa como SpaceX dentro del top 10 y no está en el índice, éste no representa lo que debe”, argumenta.
La lógica es brutalmente sencilla: el índice debe ser un espejo, no una foto movida. Cuando una firma de la escala de SpaceX aterriza en el parqué, dejarla fuera del escaparate distorsiona la referencia para millones de inversores pasivos.
Ante la objeción de que los fondos indexados obligarían a comprar en plena efervescencia especulativa, el presidente del Nasdaq se encoge de hombros. “La mayoría de la gente que compra SpaceX está pensando en los próximos cinco o diez años. Es una empresa que está cambiando el mundo”, defiende, mientras admite que algunos operadores tendrán un enfoque cortoplacista.
Si no quieres comprar el índice, no lo compras; si no quieres comprar la acción, no la compras. Es decisión del inversor.
— Nelson Griggs, presidente de Nasdaq
El desafío del ‘float’ y el control de Elon Musk
La gobernanza de SpaceX levanta ampollas. Elon Musk conservará el 85% de los derechos de voto pese a tener una participación económica cercana al 42%. Griggs no niega el modelo de clases duales de acciones: “Llevan décadas existiendo y permiten a los fundadores pensar a largo plazo”. Recuerda que muchas de estas compañías baten al mercado precisamente porque su capitán no está esclavizado por los resultados trimestrales.
El truco técnico para reflejar ese poder en el índice es la regla del “triple float”. Griggs la describe como un guardarraíl conservador que ajusta la representación del valor según su capital flotante, escalando con el tiempo. “No es una barra libre; empiezas con una ponderación reducida y vas ganando peso a medida que la liquidez madura”, ilustra.
Pérdidas récord y la ausencia del filtro de rentabilidad
SpaceX podría perder este año más de 20.000 millones de dólares, superando el agujero de 18.800 millones que Intel registró en 2024. Sin embargo, el Nasdaq-100 no exige beneficios; es un índice puro de capitalización bursátil. Cuando los analistas le recuerdan que el S&P 500 sí pone ese filtro, Griggs se escuda en el horizonte temporal: “Están gastando en IA y en infraestructura para las próximas décadas, no para el próximo trimestre”.
La postura irrita a quienes ven en SpaceX el mayor experimento de compra forzosa para los ahorradores. Pero el presidente insiste en que la transparencia de las reglas basta: “Si no te gusta el riesgo, no compres. El inversor medio estadounidense es hoy mucho más sofisticado de lo que creemos”.
Nasdaq gana la partida a la NYSE: la cartera de salidas a Bolsa
Griggs no oculta su satisfacción. Ahora mismo, hay más capitalización bursátil en Nasdaq que en NYSE, nueve de las diez mayores empresas cotizan allí y cuatro billones de dólares han migrado desde su rival histórico, incluyendo fichajes como Walmart. La semana próxima sacarán al mercado cuatro nuevas compañías, dos de ellas con aspiraciones de mil millones.
Y el horizonte promete más: “SpaceX ya está digiriéndose, luego vienen OpenAI y Anthropic. Hace años que no veíamos una cartera así en tecnología de defensa, salud y consumo”. El mensaje para la NYSE es claro: el corazón de la innovación late en el Nasdaq.
El inversor minorista no es ingenuo: la visión de Nasdaq
Ante el temor a que los ahorradores pasivos se traguen sin querer los patitos de gobernanza de Elon Musk, Griggs prefiere dar un dato: el inversor particular ha pasado del 10% al 25% del mercado en cinco años y ya domina opciones para cubrirse. “No subestimemos al minorista”, avisa.
La conversación deriva hacia la ampliación horaria aprobada por la SEC (23 horas, cinco días a la semana). Aunque reconoce que la liquidez puede ser más fina, recuerda que las acciones ya cotizan casi 18 horas y que la demanda global empuja hacia un mercado continuo. “Hay que asegurar las protecciones, pero es imparable”, remata antes de un guiño nostálgico a un concierto universitario de los 90.
Puedes ver la entrevista completa con Nelson Griggs en el vídeo de Bloomberg Television:




