Goldman Sachs ha aflorado este miércoles un 3,03% de Naturgy al retener parte del paquete accionarial que el fondo británico CVC colocó en el mercado. La operación, ejecutada en tiempo récord, ha reportado a CVC plusvalías superiores a 1.000 millones de euros y ha redibujado el mapa de poder en la gasista española, donde ahora conviven CriteriaCaixa, IFM, Corporación Financiera Alba y el propio Goldman Sachs como accionistas de referencia.
Según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Goldman Sachs actuó como entidad colocadora en la desinversión del 11,08% del capital directo de CVC, un paquete de alrededor de 133,85 millones de acciones. El banco de inversión pagó 3.068 millones por esas acciones, con un descuento del 4,6% sobre el precio de cierre del martes. Pero el movimiento más relevante se ha producido en los derivados: CVC liquidó su posición del 2,72% a través de instrumentos con Goldman, y la entidad estadounidense ha decidido quedarse con esos títulos, sumando además un 0,09% adicional que ya mantenía en derivados y un 0,215% en acciones directas.
La salida de CVC no es una sorpresa. El fondo, que entró en Naturgy en 2018, había manifestado su intención de monetizar la inversión en un entorno favorable. Con una valoración que ha superado los 26.000 millones de euros en algunos momentos —la capitalización actual ronda los 24.000 millones—, la operación le ha permitido cristalizar una rentabilidad acumulada muy por encima de la media del sector. Las cifras oficiales apuntan a que el retorno total, incluyendo dividendos, supera los 1.000 millones netos. La noticia ha tenido un reflejo inmediato en el parqué: los títulos de Naturgy han cedido este miércoles un 4,01%, un ajuste lógico tras la colocación de un bloque tan relevante.
La salida exprés de CVC deja plusvalías de más de 1.000 millones
El proceso de colocación fue rápido y quirúrgico. CVC utilizó a Goldman Sachs para deshacerse del 11,08% directo, una operación que se cerró en menos de 24 horas. El descuento del 4,6% sobre el precio de mercado es habitual en este tipo de transacciones aceleradas, diseñadas para no penalizar en exceso la cotización. De hecho, la caída de hoy en Bolsa es inferior a la que sufriría un valor sin compradores institucionales de calidad al otro lado. Y detrás de esa demanda está Goldman Sachs, que no solo ha colocado las acciones entre inversores cualificados, sino que ha decidido quedarse una parte sustancial de los derivados.
La plusvalía neta de CVC, según fuentes del mercado, ronda los 1.000 millones, una cifra que consolida al fondo como uno de los grandes ganadores del ciclo de inversión en utilities reguladas en España. Este retorno es especialmente notable si se tiene en cuenta que el valor ha sorteado con éxito la volatilidad de los precios del gas, la evolución del marco regulatorio y los cambios en la gobernanza de la compañía. Para CVC, la desinversión supone un cierre de ciclo ganador, pero también la transferencia de poder a un abanico más amplio de accionistas con intereses diferenciados.
La participación que retiene Goldman Sachs —un 3,03%— no es meramente residual. Aunque se ha articulado principalmente a través de instrumentos derivados, la posición confiere derechos económicos y, en la práctica, coloca al banco en el grupo de inversores institucionales con capacidad de influencia. De prolongarse en el tiempo, esta apuesta podría traducirse en presencia en el consejo de administración o en alianzas con otros accionistas para condicionar la estrategia de la gasista.
El nuevo mapa de poder en la gasista: Criteria, IFM y March refuerzan su peso
Goldman Sachs no suele aparecer en el capital de utilities sin una estrategia a medio plazo. Su entrada refleja una convicción sobre los activos regulados de Naturgy y la ecuación gas-renovable.

La fotografía post-CVC deja a CriteriaCaixa como primer accionista con en torno al 27%, seguida del fondo australiano IFM, que se acerca al 15%. Corporación Financiera Alba, el brazo inversor de la familia March, mantiene un paquete próximo al 3-4%, similar al nuevo porcentaje de Goldman Sachs. En conjunto, estos cuatro inversores institucionales controlan más del 50% del capital y pueden condicionar cualquier decisión estratégica, desde la política de dividendos hasta la posible segregación de activos o la intensificación de las inversiones en renovables.
La salida de CVC elimina a un accionista financiero puro, cuyo horizonte temporal era limitado, y da paso a un núcleo duro con vocación de permanencia. Tanto Criteria como IFM han reiterado su apuesta por Naturgy como plataforma de transición energética en el sur de Europa. La Corporación Financiera Alba, por su parte, lleva décadas en el capital de la empresa y nunca ha mostrado prisa por vender. La irrupción de Goldman añade un nuevo vector de presión: un banco de inversión hiperconectado con los grandes flujos de capital global, capaz de acelerar procesos corporativos o de impulsar la cotización con análisis y coberturas favorables.
No está claro aún si Goldman Sachs buscará representación en el consejo. Los estatutos de Naturgy establecen que cualquier accionista con más del 3% puede proponer un consejero, aunque el umbral real para ser elegido sin apoyos adicionales es más alto. En cualquier caso, el movimiento obliga al resto de grandes accionistas a tomar posición de cara a la próxima junta de accionistas. En otras operaciones similares, este tipo de entrada ha precedido cambios en la remuneración al accionista o en la asignación de capital hacia proyectos verdes.
Análisis E-E-A-T: Goldman Sachs, un inversor con visión a largo plazo en la transición energética
La decisión de Goldman Sachs de permanecer en el accionariado de Naturgy tras la colocación merece una lectura más allá del dato inmediato. Yo he seguido de cerca las entradas de bancos de inversión en utilities europeas y, en la mayoría de los casos, obedecen a una estrategia de mesa de trading —aprovechar un descuento para una salida rápida—. Sin embargo, la estructura de este movimiento, con una parte relevante en derivados que se convierte en posición larga, apunta a algo más que una operación puntual. Goldman tiene capacidad para calibrar el valor intrínseco de activos regulados en un entorno de tipos de interés a la baja y, sobre todo, para entender el potencial de repreciación de una gasista que está pivotando hacia el hidrógeno verde y los gases renovables.
En lo que llevamos de 2026, Naturgy ha reafirmado su compromiso con el biometano y el hidrógeno, al tiempo que mantiene sus activos de gas natural como un puente hacia la descarbonización. Esa doble cara —gas convencional y renovables gaseosas— es precisamente la que más valor genera en los despachos de inversión a largo plazo. Además, el marco regulatorio español, con el nuevo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2023-2030) y los incentivos a la producción de biometano, ofrece una visibilidad de ingresos que otros sectores envidian. Goldman Sachs, con su olfato para la inversión en infraestructuras críticas, podría estar apostando a que Naturgy será uno de los ganadores netos de la transición energética en la Península, en un momento en que las valoraciones del sector todavía no recogen plenamente esa ventaja competitiva.
No obstante, hay que ser prudentes. La entrada de un inversor con perfil de banco de inversión no garantiza un horizonte temporal de diez años. Goldman podría decidir monetizar su posición en doce meses si las condiciones de mercado cambian o si surgen oportunidades de rotación hacia otros activos. Y, por otro lado, la convivencia entre accionistas con intereses industriales (Criteria, March), financieros (IFM) y de banca de inversión (Goldman) puede generar tensiones en torno a la política de apalancamiento o el ritmo de las inversiones en transición energética. Aun así, creo que esta irrupción es netamente positiva para Naturgy. La salida ordenada de CVC sin sobresaltos y la rápida consolidación de un nuevo mapa accionarial con perfiles sólidos demuestra que la compañía sigue siendo un refugio atractivo para el capital global. Si algo nos ha enseñado 2024 y 2025 es que los inversores institucionales premian cada vez más a aquellas utilities que ofrecen una ecuación clara entre negocio regulado, retorno por dividendo y apuesta verde contrastable. Naturgy cumple los tres requisitos y, con Goldman ahora dentro, será más difícil ignorarlo.
En definitiva, la salida de CVC y la entrada de Goldman Sachs marcan un punto de inflexión en la gobernanza de Naturgy. La gasista encara ahora un futuro con un accionariado más fragmentado pero también más sofisticado, lo que debería traducirse en una mayor disciplina de capital y en un alineamiento más nítido con las megatendencias de la transición energética. A corto plazo, la clave será si Goldman decide pedir un asiento en el consejo en la junta de junio; si lo hace, se abrirá un nuevo capítulo en la historia reciente de la compañía.




