Miriad, la compañía española de defensa, lanza Strike2: el enjambre de drones a reacción que revoluciona el combate antiaéreo

El sistema de enjambres autónomos a reacción, de bajo coste y producción en masa, busca saturar las defensas antiaéreas enemigas, un paradigma que la guerra en Ucrania ha consolidado. Miriad posiciona a España en la carrera por la defensa antidrón de la OTAN y desafía a gigantes

En plena crisis de defensa aérea en el Báltico y con la OTAN acelerando su escudo antidrón, la española Miriad lanza Strike2, un enjambre de drones a reacción de bajo coste diseñado para saturar las defensas enemigas y perforar cualquier sistema antiaéreo. Un nicho que podría superar los 3.000 millones de euros en los próximos cinco años en Europa, según estimaciones de la industria, y que coloca a España en la primera línea de la guerra robótica.

Claves de la operación

  • Tecnología de enjambre autónomo con IA y microóptica. Los drones miden 2 metros, pesan menos de 25 kg, vuelan a 400 km/h de crucero y alcanzan 600 km/h en picado. Incorporan dos variantes, letal y señuelo, indistinguibles ante el radar, y un sistema de guiado que burla la guerra electrónica.
  • Estrategia de saturación masiva para anular defensas enemigas. Las oleadas de drones Strike obligan al adversario a elegir entre gastar misiles caros, revelar la posición de sus baterías o permitir el paso; un concepto que Ucrania ha validado en combate real.
  • Producción en masa con sello español y proyección europea. Miriad apuesta por una fabricación a gran escala que abarate costes, compitiendo en el mercado OTAN con gigantes como Indra y mirando a los contratos del futuro escudo antiaéreo aliado.

El enjambre como arma del presente: lo que Ucrania enseña a la OTAN

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, los drones aéreos baratos se han convertido en la herramienta más disruptiva del campo de batalla. Centenares de lanzamientos diarios saturan las defensas, creando zonas de muerte donde los sistemas antiaéreos tradicionales pierden eficacia. La lección es clara: un enjambre de aparatos de 25 kilos y 400 km/h puede tumbar un misil Patriot si lo lanza en masa. Miriad ha leído esa realidad y la ha convertido en requisito de diseño para Strike2.

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La crisis en los países bálticos —con drones ucranianos desviados por ciberataques rusos y defensas de la OTAN incapaces de repelerlos— ha encendido las alarmas en Bruselas. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha reconocido que el muro antiaéreo anunciado el año pasado sigue lejos de cumplir los estándares operativos. En ese vacío se mueve la propuesta de Miriad: un sistema diseñado para la producción en masa y el uso prolongado, precisamente lo que la Alianza necesita si no quiere seguir dependiendo de soluciones puntuales.

El coste disparado de los interceptores robóticos y las baterías de misiles —hasta 500.000 euros por disparo— abre una ventana de oportunidad para drones de coste marginal reducido. Strike2 no busca derribar al enemigo, sino colapsar su economía de defensa: cada oleada de drones señuelo que obliga a lanzar un interceptor es una victoria financiera.

La saturación de drones no es una teoría: es la realidad diaria del frente ucraniano, y la OTAN aún no tiene una respuesta escalable.

Strike2 convierte el problema en ventaja: disparar 100 drones de 25 kilos para que el enemigo gaste 100 misiles de medio millón.

Producción en masa con sello español: ¿un nuevo polo de defensa?

Miriad no es una recién llegada. La compañía, que ya sorprendió con el blindado terrestre Taurus 6×6 y sus robots para infantería, está construyendo un ecosistema de defensa autónoma enteramente desarrollado en España. Strike2 se suma a una familia de sistemas no tripulados con la ambición de industrializar la guerra robótica desde la península. El dron está pensado para su producción en masa, sin componentes críticos que dependan de terceros, lo que reduce la vulnerabilidad de la cadena de suministro.

La jugada coloca a la empresa en competencia directa con Indra, el gigante español de defensa y tecnología, que también puja por contratos antidrón en el marco de la OTAN. A diferencia de Indra, Miriad apuesta por plataformas completas de bajo coste en lugar de subsistemas integrados, un enfoque que puede resultar más atractivo para los ministerios de Defensa que buscan soluciones llave en mano. El desarrollo íntegramente nacional refuerza además la autonomía estratégica europea, una prioridad política tras las lecciones de Ucrania.

El programa, todavía en fase de desarrollo, ya ha despertado interés en socios europeos. La producción en masa permitiría a España exportar un sistema completo de enjambre a reacción, algo que solo unos pocos actores globales pueden ofrecer. El reto ahora es escalar la fabricación sin disparar el coste unitario y certificar el sistema para los exigentes estándares OTAN.

Análisis: España pisa el acelerador en defensa tecnológica — el reto de la escala

La industria española de defensa ha vivido históricamente a la sombra de los grandes contratistas europeos. Empresas como Indra o Navantia han logrado posiciones en nichos concretos, pero el segmento de los drones de combate en enjambre es un territorio prácticamente virgen donde Miriad aspira a ser pionera. El contexto geopolítico es inmejorable: la OTAN se ha fijado el objetivo de reforzar la defensa aérea integrada, y los fondos europeos de defensa están abriendo nuevas líneas de financiación.

Sin embargo, el camino no está exento de riesgos. La producción en masa requiere una inversión industrial que Miriad aún no ha detallado, y la certificación OTAN puede demorar la entrada en servicio varios años. La competencia no se queda quieta: empresas israelíes y turcas ya comercializan enjambres de drones similares, con precios muy agresivos. Para Miriad, la ventana de oportunidad es real, pero estrecha. Su baza es la integración vertical en España, que puede traducirse en una capacidad de suministro fiable para los aliados europeos.

El desenlace dependerá de la rapidez con la que se cierren los contratos de desarrollo y de si la UE activa mecanismos de compra conjunta. El próximo Consejo Europeo de Defensa, previsto para este otoño, puede ser el primer termómetro. Si Miriad consigue un pedido inicial, habrá dado el salto de startup de defensa a contratista de referencia. Si no, el enjambre Strike2 se quedará en una promesa tecnológica sin el músculo industrial que promete.


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