La UDEF revela los negocios de Zapatero en Venezuela: petróleo, China y Plus Ultra

Los informes de la UDEF destapan que Zapatero utilizó su influencia con el chavismo para negocios petroleros, favores a Plus Ultra y conexiones con China, mientras se burlaban de su papel como observador electoral.

Los informes de la UDEF que han servido para imputar a José Luis Rodríguez Zapatero desmontan el relato de que el expresidente mediaba por los presos políticos en Venezuela. Según el análisis del economista Juan Ramón Rallo, el sumario del caso Plus Ultra revela una trama de influencias, negocios petroleros con China y favores a la aerolínea rescatada. Lejos de una labor humanitaria, Zapatero tejía una lucrativa red de tráfico de poder con la dictadura chavista.

El ‘líder’ que mandaba en Venezuela

Rallo destaca que los accionistas de Plus Ultra se referían a Zapatero como “el líder” porque era quien dictaba las reglas dentro del entramado chavista. En las comunicaciones intervenidas, el empresario hispanovenezolano Domingo Amaro Chacón —administrador de Inteligencia Prospectiva y encargado de realizar pagos a Zapatero— llamaba a Julio Martínez Martínez, el presunto testaferro del expresidente, “el líder”. Esa ascendencia, subraya el economista, permitió al exmandatario reunirse en China con un grupo estatal del Partido Comunista Chino para cerrar operaciones de compra de materias primas en nombre del régimen de Maduro.

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La UDEF describe a Zapatero como una pieza indispensable: quien quisiera hacer negocios con la oligarquía chavista tenía que pasar por él. Nada que ver, insiste Rallo, con la versión oficial de que el exjefe de Gobierno se dedicaba a intentar liberar presos políticos.

Burlas sobre la «vigilancia electoral»

Uno de los mensajes más demoledores lo envió Julio Martínez Sola, presidente de Plus Ultra, a Rodolfo Reyes, principal accionista: “El tocayo y zapatero, rumbo al aeropuerto internacional Simón Bolívar. Van a vigilar la limpieza de las elecciones”. Rallo interpreta la frase como una mofa descarnada: quienes contrataban al presunto testaferro de Zapatero se reían de su supuesta labor como observador internacional. La UDEF recoge que ambos bromeaban sobre la transparencia del proceso electoral.

Ese vuelo se hizo en avión privado con escala en República Dominicana, una logística difícil de justificar con fines humanitarios. Además, subraya Rallo, Zapatero viajó acompañado de Julio Martínez Martínez, la persona a la que luego se transferían los pagos de Plus Ultra que acababan en la cuenta del expresidente. “Tampoco había ninguna razón para que el testaferro lo acompañase a supervisar la limpieza de unas elecciones”, sentencia el economista.

El monopolio aéreo que Zapatero consiguió para Plus Ultra

Mientras el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela (INAC), dirigido por el general chavista Juan Manuel Tejera Díaz, bloqueaba los vuelos regulares de Iberia y Air Europa con el pretexto de las restricciones sanitarias, Zapatero intervenía directamente para que Plus Ultra obtuviese los permisos sin pasar por la embajada española. Rallo detalla que el 29 de enero de 2021, Martínez Sola escribió: “Mañana Zapatero interviene directamente, va a intentar que nos den los permisos sin que tenga que intervenir la embajada española”. Y el 31 de julio, una vez conseguidos los seis vuelos regulares, el propio expresidente felicitó a su testaferro con un escueto “en tiempo y forma, exitosa gestión”.

Así se construyó el monopolio del corredor Madrid-Caracas durante la pandemia, justo cuando la aerolínea recibía en España un rescate de 53 millones de euros. Para Rallo, estos favores demuestran que la ascendencia de Zapatero sobre la cúpula chavista se usaba para beneficiar a quienes le pagaban, no para la oposición venezolana.

“Zapatero jamás se encamó con la dictadura para favorecer a los presos políticos; su papel humanitario era una cortina de humo para ocultar su ruin cooperación lucrativa.”

— Juan Ramón Rallo

El petróleo venezolano pasaba por la «oficina del presidente Zapatero»

La UDEF describe una estructura de intermediación obligatoria incluso más sorprendente: cualquier comprador interesado en crudo venezolano —chino o suizo— debía enviar una carta de intenciones a una entidad denominada literalmente oficina del presidente Zapatero, con dirección en la calle Ferraz 35. Rallo subraya que, una vez aprobado el comprador por esa oficina, en Caracas una persona identificada como “la dama” (la vicepresidenta Delcy Rodríguez) asignaba directamente los buques con petróleo. Nadie podía adquirir crudo de Venezuela sin pasar antes por la red del expresidente.

Con este mecanismo, sostiene el economista, la conexión China-Venezuela quedaba bajo el control de Zapatero, quien actuaba como una suerte de comisionista político de alto nivel.

Un faro moral que se apaga

Rallo concluye que el cuento propagandístico del mediador humanitario solo servía para blanquear ante la izquierda española una lucrativa cooperación con la tiranía. Zapatero no solo se desentendió de los presos políticos, sino que los instrumentalizaba para hacer negocios con sus carceleros. Y ese expresidente, que durante siete años gobernó España, se ha convertido en los últimos tiempos en faro moral de la izquierda. “Para quien esta persona siga siendo un faro moral —remata Rallo—, solo cabe decirle que está moralmente podrido”.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo:


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