Los retos de Mediaset España tras las sentencias ligadas con El Rosco de Pasapalabra

Mediaset España ganó una batalla y perdió otra casi al mismo tiempo. En apenas unas horas se supo que el grupo recuperará El Rosco de Pasapalabra, pero también que deberá afrontar una multa de 73 millones de euros relacionada precisamente con los derechos del formato. Estas dos decisiones judiciales resumen a la perfección el momento delicado que atraviesa la compañía: la necesidad urgente de encontrar un éxito estable mientras afronta una etapa marcada por recortes, caída de inversión publicitaria y una crisis de identidad televisiva que dura ya varios años.

La situación tiene algo de paradoja. El Rosco vuelve a Mediaset como un activo estratégico de enorme valor televisivo, pero al mismo tiempo llega acompañado de un inesperado peaje económico y empresarial. El grupo, que ha pedido la anulación de la sentencia, recurrirá al Tribunal Supremo para intentar anular la sanción.

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En ese escenario, recuperar el Rosco no es solo una cuestión simbólica. Para Mediaset supone intentar reconstruir una franja diaria asociada al éxito de Atresmedia y, especialmente, de Antena 3. Durante años, Pasapalabra es una de las piezas clave del dominio de Antena 3 en las tardes televisivas y una máquina de fidelización de audiencia muy difícil de combatir.

Ahora el desafío será doble. Por un lado, rentabilizar una operación que no habrá sido precisamente barata. Y por otro, evitar que el Rosco se convierta en un éxito insuficiente para cambiar la tendencia general de la cadena.

Porque incluso un gran rendimiento del concurso no garantiza automáticamente la recuperación de Telecinco, que lleva tiempo atravesando una profunda crisis de audiencia e imagen y tendrá que seguir viéndoselas con Pasapalabra, que estrenará prueba final en Antena 3.

El deterioro de Telecinco se ha acelerado especialmente durante los últimos tres años y medio bajo la dirección de Alessandro Salem. La cadena ha acumulado decisiones estratégicas fallidas y volantazos editoriales que han terminado desdibujando su identidad tradicional. Uno de los errores más evidentes fue la apuesta por Ana Rosa Quintana en las tardes.

El movimiento pretendía revolucionar la franja y competir directamente con Antena 3, pero los resultados nunca acompañaron. Tampoco terminó de funcionar el llamado ‘giro blanco’ impulsado en el prime time, una estrategia con la que Mediaset intentó suavizar la imagen más agresiva y polémica históricamente asociada a Telecinco.

Durante un tiempo, la compañía también intentó distanciarse del llamado ‘salseo’ televisivo y del universo heredado de Sálvame. Apostó por reforzar sus informativos, modificar el tono de entretenimiento y levantar vetos a determinadas productoras y perfiles televisivos. Pero buena parte de esos movimientos no lograron consolidarse en audiencia.

La consecuencia ha sido un regreso parcial a las fórmulas clásicas que históricamente sí funcionaban en Telecinco: realities, corazón y televisión emocional. Formatos como La isla de las tentaciones o Supervivientes han vuelto a convertirse en pilares fundamentales de la programación. Y próximamente regresará también la crónica social diaria a las tardes con un formato ligado al equipo de ¡De Viernes!.

El problema para Mediaset es que esa rectificación llega en mitad de un ajuste económico generalizado. La caída de la publicidad obliga a controlar costes y maximizar el rendimiento de cada formato. Por eso la recuperación del Rosco adquiere tanta importancia interna: el grupo necesita convertirlo rápidamente en un motor de audiencia y facturación.

Además, existe otro objetivo estratégico detrás de la operación: ayudar a impulsar el conjunto de la parrilla y especialmente a los informativos de Telecinco, presentados por Carlos Franganillo. La llegada del periodista desde RTVE fue interpretada como uno de los grandes fichajes informativos de los últimos años, pero el impacto esperado todavía no se ha traducido plenamente en audiencias.

El Rosco podría no ser suficiente para Mediaset

Un concurso fuerte puede servir para mejorar el final de la tarde, reforzar los informativos posteriores y estabilizar el consumo de la cadena durante varias horas. Eso explica por qué Mediaset considera tan estratégica la recuperación de El Rosco, que tendrá que lograr datos extraordinarios para sacar a Telecinco de la tercera plaza de audiencias.

El Rosco
El Rosco podría no ser suficiente para revertir la tendencia negativa de Mediaset.

Todo este terremoto audiovisual ligado a El Rosco llega además en un momento especialmente competitivo para el sector. La 1 aspira a aprovechar la situación gracias al impulso de grandes eventos deportivos y una programación más sólida que en años anteriores.

Su hermana radiofónica, RNE, también podría intentar agudizar su mirada progresista para levantar su audiencia ante el previsible giro ideológico que se barrunta en las mañanas de la Cadena SER y Onda Cero, tras el portazo de Ángels Barceló a Prisa por las injerencias del director de Contenidos Fran Llorente, alentadas por el presidente del grupo Joseph Oughourlian, que está repitiendo las pérdidas y el giro a la derecha de su antaño enemigo Juan Luis Cebrián; y el voluntario adiós de Carlos Alsina al tramo informativo de la mañana de la emisora de Atresmedia Radio, que apuesta por Rafa Latorre tras sus exitosos números de audiencia en ‘La Brújula’.


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