Irán y Omán negocian un peaje permanente en el Estrecho de Ormuz, según Antonio Alonso

El analista Antonio Alonso desvela en Negocios TV que la negociación podría establecer un precedente global, mientras Trump amaga con nuevos ataques y los países del Golfo temen por su supervivencia.

Antonio Alonso, durante su última intervención en Negocios TV, ha puesto sobre la mesa una revelación que podría alterar el transporte marítimo mundial: Irán y Omán negocian un peaje permanente para los barcos que crucen el Estrecho de Ormuz. Hasta ahora, este paso estrátegico era libre, pero el analista sostiene que la idea de convertirlo en un ‘canal’ con costes de mantenimiento es el enésimo truco de magia de Donald Trump para salir airoso del conflicto. Una salida que, según Alonso, responde más a la necesidad de evitar una derrota que a un verdadero éxito diplomático.

Un estrecho convertido en ‘canal’ por arte de Trump

El Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, siempre fue un paso natural sin peaje. Sin embargo, Antonio Alonso detalla que la excusa para cobrar sería la inversión necesaria en dragados para ampliar los escasos tres kilómetros de ida y tres de vuelta por los que realmente navegan los buques. «Eso implica una serie de costes que se trasladarían a los barcos», explicó. La maniobra, ironiza el analista, responde a la capacidad de Trump para aparecer como un ‘mago’ que puede salirse de la guerra proclamando un acuerdo secreto que solo él conocía, aunque nadie le crea.

Publicidad

Las amenazas que tiemblan los países del Golfo

Más allá del peaje, Alonso advierte de que prolongar la presencia militar estadounidense en la zona acerca a los vecinos de Irán a un escenario catastrófico. Según el analista, la diplomacia iraní ha trasladado un mensaje claro a las monarquías del Golfo: si permiten ataques desde su territorio, las represalias no se limitarán a las bases americanas, sino que apuntarán a las desaladoras de agua. «En esos países no se puede vivir sin agua. Sin petróleo aguantan un mes, pero sin agua, ni una semana», subrayó. Una advertencia que cobra especial crudeza con el verano a las puertas.

Omán, el socio estable que esquiva las tensiones regionales

Dentro del tablero, Omán emerge como un actor singular. Su proyecto geopolítico ‘Omán 2040’ busca revalorizar el país frente al poderío de Emiratos, Qatar o Arabia Saudí, sin generar distorsiones con ningún bando. Su relación con Irán es positiva y su estabilidad contrasta con las tensiones que sí han enfrentado otros vecinos. El establecimiento del peaje, señala Negocios TV, se enmarca en esa estrategia omaní para capitalizar su control parcial del estrecho, alargando una excedencia territorial en la punta de la península arábiga que le otorga una posición privilegiada.

El precedente que inquieta al comercio global

Si la comunidad internacional acepta que un estrecho natural se convierta en zona de pago, el efecto dominó sería inmediato. El Estrecho de Malaca, el de Adén o cualquier otro paso estratégico podrían seguir el mismo camino, encareciendo el comercio mundial. «¿Por qué no lo van a hacer también en Malaca?», planteó Alonso. De hecho, la sola amenaza de este precedente ya está generando incomodidad entre los países árabes, que ven cómo la guerra entre Irán e Israel amenaza sus inversiones turísticas y sus ingresos multimillonarios, desde el museo Ferrari de Dubái hasta los eventos de UFC en Abu Dabi.

Hace tres meses pasar por el Estrecho de Ormuz era gratis. Ahora, por obra y gracia de Donald Trump, se ha transformado en un canal de peaje que puede cambiar las reglas del comercio mundial.

— Antonio Alonso, en Negocios TV

Israel y la fractura del orden árabe que amenaza el peaje

Aunque el acuerdo de peaje baila entre Irán y Omán, la actitud de Israel es el elefante en la habitación. En Negocios TV se recordó la frase de Kissinger: «Israel distorsiona las relaciones internacionales de Estados Unidos en Oriente Medio». Las imágenes de detenidos de la flotilla, tratados de forma degradante por el ministro israelí Ben Gvir, ilustran para Alonso un modelo que «cada vez nos deja con menos argumentos» a los europeos para criticar a Irán. Esa escalada de agresividad, sumada a la ambición israelí de acabar con el régimen iraní, choca con los intereses de los países árabes que, como Omán, solo quieren seguir desarrollándose sin sobresaltos.

Para los consumidores europeos y españoles, el mensaje es claro: cada día que la tensión persista y se normalicen peajes como el que discuten Irán y Omán, el coste del transporte marítimo subirá. Y ese coste siempre acaba en el ticket de la compra o en el depósito de combustible. Además, la fragmentación de las rutas comerciales que podría desencadenar un efecto contagio en otros estrechos abre un escenario inflacionista que los bancos centrales, aún lidiando con la resaca de 2025, no quieren ni imaginar. El ‘truco de magia’ de Trump quizá sirva para que el presidente salve la cara, pero la factura la pagaremos todos.

Antonio Alonso cerró su intervención con una nota agridulce: un optimismo prudente que confía en que la guerra entre en pausa durante un año, pero con el pesimismo de fondo porque, a largo plazo, ni Irán ni Israel renuncian a su destrucción mutua. Mientras tanto, los países árabes contienen la respiración y Omán juega sus cartas con discreción. La pregunta que queda flotando es si el peaje de Ormuz será la chispa que encienda una nueva era de proteccionismo marítimo o si, por el contrario, se diluirá como otro amago más en el teatro de Oriente Medio.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.


Publicidad