Las posiciones cortas contra Amadeus han alcanzado un nuevo récord histórico, según los datos más recientes del registro público de la CNMV. La firma bajista más agresiva ha elevado su participación prestada hasta igualar los máximos que coincidieron con los mínimos bursátiles del valor, aquel desplome que llevó a la compañía de reservas turísticas a perder más de la mitad de su capitalización en 2020.
El movimiento, adelantado por Expansión, supone un jarro de agua fría para los inversores que confiaban en la recuperación del gigante tecnológico del sector viajes. La pregunta es inevitable: ¿estamos ante un aviso fundamentado o ante una apuesta especulativa a corto plazo?
La firma bajista iguala el récord de posiciones cortas
No es la primera vez que Amadeus sufre el embate de los inversores en corto. Durante la pandemia, la compañía se convirtió en uno de los valores más castigados del Ibex 35, con posiciones cortas agregadas que superaron el 10% del capital. Ahora, uno de esos fondos —que no ha trascendido su identidad— ha incrementado su apuesta hasta duplicar el nivel que mantenía hace apenas tres meses, igualando el techo de 2020.
Los datos oficiales de la CNMV muestran que la posición corta de este inversor institucional supera ya el 2% del capital de Amadeus, un umbral que obliga a la comunicación pública. En aquella ocasión, la acción llegó a cotizar por debajo de los 20 euros, frente a los más de 65 que alcanzó en máximos previos a la crisis sanitaria.
Que el historial se repita inquieta. Los movimientos en corto de gran volumen suelen anticipar correcciones severas o, al menos, una fuerte desconfianza en la capacidad de la empresa para mantener sus márgenes.
¿Por qué el mercado castiga a Amadeus?
Amadeus presentó en su último informe trimestral unos ingresos de 1.540 millones de euros, un 12% más que el año anterior, pero los márgenes operativos se estrecharon hasta el 44%, frente al 47% del ejercicio previo. La página de inversores de la compañía refleja un crecimiento sólido en reservas aéreas y soluciones tecnológicas para aerolíneas, aunque el mercado parece centrarse en los nubarrones: la desaceleración del turismo en economías clave y el endurecimiento de las condiciones financieras.
Los analistas señalan tres focos de presión: la competencia de nuevos actores en la distribución de viajes, las dudas sobre la recuperación total del tráfico aéreo en Asia y el posible impacto de una recesión en Europa. A ello se suma el elevado endeudamiento de la empresa, que ronda los 2.800 millones, aunque con un calendario de vencimientos manejable.
No es de extrañar que el consenso de mercado recoja ya un 7% de revisiones a la baja en los precios objetivos para los próximos doce meses. Crédito y cautela van de la mano.
Análisis: el precio de la desconfianza y el verdadero valor de Amadeus
La presión bajista rara vez es inocente. Detrás de cada posición corta agresiva hay un análisis exhaustivo que busca un fallo estructural o una sobrevaloración clara. Amadeus no es una excepción. Su negocio, aunque resistente, depende de la movilidad global y de la inversión de las aerolíneas, dos variables muy sensibles al ciclo económico.
En este punto, conviene recordar que la empresa no es solo una agencia de viajes tecnológica: es el principal proveedor de sistemas de reservas y gestión de pasajeros para más de 190 aerolíneas. Su posición de mercado es difícil de replicar. Sin embargo, la amenaza de la desintermediación —que las aerolíneas desarrollen sus propias plataformas— es real, y los bajistas apuestan a que los márgenes se desplomarán en los próximos años.
Pero hay argumentos para la confianza. La compañía ha diversificado hacia soluciones de aeropuertos y pagos, y su generación de caja libre es notable. De hecho, en el último año recompró acciones por valor de 400 millones de euros. Un movimiento que denota seguridad en la capacidad de generar beneficios.
Personalmente, creo que el récord de posiciones cortas es una señal de advertencia, pero no una sentencia. Los fundamentales no se han deteriorado tanto como para justificar un desplome similar al de 2020. La próxima cita con los resultados trimestrales, prevista para agosto de 2026, será determinante. Si Amadeus logra sorprender al alza, muchos de estos cortos tendrán que recomprar acciones con prisas, provocando un fuerte rebote. Si, por el contrario, las cifras decepcionan, la presión se multiplicará.
El mercado siempre descuenta el futuro, pero a veces lo hace con exageración. Y aquí es donde el inversor paciente puede encontrar oportunidad. Parte de de los analistas ya considera que el valor está cotizando por debajo de su valor intrínseco, y que las posiciones cortas tan elevadas son más un síntoma de escepticismo extremo que de un colapso inminente.
Mientras tanto, la bolsa seguirá mirando de reojo al registro de la CNMV.




