Los dividendos de Repsol, Endesa, Iberdrola y Solaria: ¿cuál fue el más rentable en 2025 y qué podemos esperar en 2026?
El año 2025 dejó claro que el sector energético español es uno de los más generosos a la hora de remunerar al accionista. Pero no todas las eléctricas y petroleras juegan en la misma liga. Mientras Repsol y Endesa se consolidaron como las apuestas por la rentabilidad inmediata, Iberdrola y Solaria ofrecieron un dividendo más modesto con potencial de revalorización.
Según el análisis de Estrategias de Inversión y los informes anuales de las compañías, la brecha entre los dos perfiles es notable. Repsol distribuyó 1,00 euro por acción en 2025, lo que supuso una rentabilidad por dividendo media cercana al 5%. Endesa elevó la apuesta con 1,07 euros por título, alcanzando un yield superior al 6% en varios tramos del ejercicio.
Ambas compañías cuentan con políticas de retribución claras y predecibles. Endesa, por ejemplo, tiene el compromiso de repartir el 80% de su beneficio neto ajustado, lo que otorga visibilidad, especialmente en un entorno de tipos de interés aún elevados. Endesa cumplió con su calendario al céntimo, reforzando la confianza del inversor conservador.
Rentabilidad por dividendo en 2025: Repsol y Endesa, los pesos pesados
Repsol, con un payout cercano al 70%, mantuvo su reputación como uno de los mejores pagadores del IBEX 35. Su dividendo de 1,00 euro se complementó con recompras de acciones, una estrategia que la petrolera ha perfeccionado en los últimos ejercicios. Eso sí, la volatilidad del crudo sigue siendo el principal riesgo para la sostenibilidad de esa cifra a largo plazo.
Endesa, por su parte, se benefició de un modelo de negocio regulado y de la estabilidad del mercado eléctrico español. Su dividendo de 1,07 euros, repartido en dos pagos (complementario y a cuenta), ofreció una de las rentabilidades por dividendo más altas de la bolsa española. Para un inversor que prime el ingreso periódico, Endesa fue difícil de batir en 2025.
Crecimiento y potencial: Iberdrola y Solaria, la otra cara del dividendo
Iberdrola, mientras tanto, pagó 0,57 euros por acción en 2025, con un incremento del 6% respecto al año anterior, en línea con su plan estratégico a 2026. Su yield se situó en torno al 3,8%, más modesto, pero con un crecimiento anual constante. La eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán ha priorizado la inversión en redes y renovables, y el dividendo es un reflejo de esa filosofía: menor retorno inmediato, pero mayor potencial de revalorización del capital.
Solaria es la excepción dentro del cuarteto. La compañía de renovables apenas destinó 0,05 euros por acción en 2025, aunque con un aumento del 25% respecto a 2024. La razón es clara: está inmersa en un plan de inversión masivo para alcanzar 18 GW de capacidad solar en 2030. El dividendo, por ahora, es testimonial, pero su ritmo de crecimiento apunta a un pago mucho más jugoso cuando los proyectos entren en fase de cash-flow recurrente.

Análisis: entre la estabilidad y el crecimiento, ¿qué pinta mejor en 2026?
Con la vista puesta en 2026, el dilema sigue siendo el mismo que en ejercicios anteriores: ¿prefiere el inversor un ingreso seguro hoy o una promesa de crecimiento mañana? No hay una respuesta única, pero sí varios matices que el mercado está descontando.
Repsol y Endesa son, a día de hoy, las opciones más conservadoras. La primera depende del precio del barril, que aunque se mantiene en una horquilla relativamente alta, está sujeto a los vaivenes geopolíticos. Endesa, con su base de negocio regulada, ofrece un suelo más predecible, pero también enfrenta riesgos regulatorios en un entorno de descarbonización acelerada.
Iberdrola, en cambio, es la apuesta más equilibrada entre renta y crecimiento. Su dividendo no deslumbra por la rentabilidad inmediata, pero el ritmo de subida anual (entre el 4% y el 6%) y la diversificación geográfica la convierten en un valor refugio para quien mira más allá de 2026. Solaria, por último, es la opción de alto riesgo y alta recompensa. Si ejecuta su pipeline solar y los precios de la electricidad acompañan, su dividendo podría multiplicarse en la próxima década. Pero cualquier retraso en los proyectos o caída de los precios de los PPA golpearía de lleno esa promesa.
Yo creo que el gran error de muchos inversores es fijarse solo en el yield actual y olvidar la sostenibilidad del flujo de caja. De hecho, los inversores con mayor aversión al riesgo prefieren la estabilidad de Endesa, mientras que los más dinámicos ven en Solaria una oportunidad que hoy cotiza a precios de descuento.
En mi opinión, para 2026 el escenario base favorece ligeramente a Iberdrola por su capacidad de combinar un dividendo creciente con una generación de caja blindada por contratos a largo plazo. Repsol dependerá de si el Brent supera los 85 dólares de media; Endesa, de si la CNMC mantiene la previsibilidad regulatoria; y Solaria, de si logra firmar los PPAs comprometidos. El próximo informe semestral de junio será clave para ajustar estas previsiones.
Lo que está claro es que los cuatro valores seguirán estando en el punto de mira de cualquier cartera de dividendos en 2026. La pregunta ya no es cuál paga más, sino qué dividendo será capaz de resistir la próxima recesión del sector energético. Y esa, como casi siempre, sigue sin tener una respuesta fácil.





