VisualPolitik: la estrategia de Netanyahu en Irán que pone en riesgo su liderazgo

VisualPolitik destapa los entresijos de la operación iraní que Netanyahu orquestó para Trump y que ahora erosiona su poder en Israel. La oposición se une y los aliados árabes toman distancia.

En su último análisis, VisualPolitik desmenuza la que podría ser la jugada más arriesgada de Benjamin Netanyahu: la guerra en Irán. Una apuesta que, lejos de consolidar su figura de guardián de Israel, amenaza con convertirse en su peor error estratégico. El primer ministro israelí, conocido como «el rey Bibi», ha apostado todo a una campaña que prometía el colapso del régimen de los ayatolás, pero que ahora muestra grietas irreparables.

«La maniobra que convenció a Trump»

Según el canal, el 1 de febrero, en una reunión de alto secreto en la Casa Blanca, Netanyahu desplegó un verdadero teatro de cambio de régimen. Junto al director del Mossad, presentó a Donald Trump un escenario idílico: el programa balístico iraní sería destruido en semanas, las protestas callejeras estallarían y hasta los kurdos abrirían un frente terrestre desde Irak. Todo ello con un coste mínimo y sin que Irán atacase los intereses estadounidenses en el Golfo.

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Trump, según filtraciones del New York Times, sucumbió a la posibilidad de ser el presidente que derribase la dictadura islámica tras 47 años. VisualPolitik recuerda que Marco Rubio calificó el plan israelí como «una porquería», y el general Dan Caine advirtió que los israelíes «prometen más de lo que pueden cumplir». Pero el presidente, crecido tras la captura de Nicolás Maduro y sediento de un legado histórico, ignoró las alarmas.

«Los fallos de cálculo que dinamitaron la estrategia»

El analisis de VisualPolitik no deja lugar a dudas: las promesas se han desmoronado una a una. El régimen iraní no ha colapsado; al contrario, la Guardia Revolucionaria ha ganado poder y ahora controla férreamente el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. Las milicias proiraníes siguen activas y ni los kurdos ni las revueltas internas han hecho acto de presencia.

Además, la perspectiva de que Trump levante sanciones y desbloquee activos como parte de un eventual acuerdo de paz —algo que el presidente ansía para calmar los mercados y las elecciones de mitad de mandato— daría oxígeno a Teherán para rearmarse en pocos años. El resultado, según el canal, sería una amenaza a largo plazo incluso mayor que la que existía antes de la ofensiva, convirtiendo la victoria militar en un desastre diplomático.

«Una alianza inesperada contra «el rey Bibi»»

En Israel, el descontento ya ha dado forma a un nuevo partido llamado «Juntos», que une a los ex primeros ministros Yair Lapid (centrista) y Naftali Bennett (sionista conservador). Ambos, pese a sus históricas desavenencias, comparten un objetivo: sacar a Netanyahu del poder. Las encuestas les dan 60 de los 120 escaños de la Knesset, y con el posible apoyo de diputados árabes podrían alcanzar la mayoría.

«Netanyahu nos condujo a un desastre estratégico. Lo que vimos fue una vergonzosa combinación de arrogancia e irresponsabilidad, mentiras vendidas a los estadounidenses.»

— Yair Lapid, líder de la oposición israelí

La nueva alianza opositora no rechaza la guerra —la consideran justa—, pero denuncian la falta de planificación y el error de haber actuado solo con Estados Unidos, sin implicar a los países árabes. Entre sus prioridades figuran limitar el mandato del primer ministro a ocho años, obligar a los judíos ultraortodoxos a cumplir el servicio militar y abrir una comisión de investigación por los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023.

«Las consecuencias regionales: aliados que toman distancia»

VisualPolitik subraya que el mayor daño colateral puede ser la erosión de los Acuerdos de Abraham. Países como Arabia Saudí, que estuvo a punto de normalizar relaciones con Israel, ahora ven los pactos con Jerusalén como una fuente de problemas. La guerra en Irán, sumada a los bombardeos en Líbano y la desproporcionada respuesta en Gaza, ha llevado a que Riad, Pakistán, Turquía y Egipto negocien su propio pacto de defensa mutua, con el paraguas nuclear pakistaní como alternativa al de Washington.

Mientras, el estrecho de Ormuz se ha convertido en un riesgo existencial para la estabilidad internacional. La negativa de países del Golfo a ceder espacio aéreo para la Operación Proyecto Libertad lo demuestra: la confianza en Estados Unidos como garante de seguridad se ha resquebrajado. Solo Emiratos Árabes Unidos, que ha recibido sistemas Cúpula de Hierro israelíes, mantiene su apuesta por la alianza.

«El dilema final: una guerra que ya nadie quiere»

Netanyahu necesita que la contienda continúe para no admitir un fracaso que le costaría las elecciones en cinco meses. Pero Trump quiere exactamente lo contrario: poner fin al conflicto, restaurar el flujo energético y evitar que la inflación dispare el descontento en las elecciones de noviembre. La paradoja es brutal: si Washington alcanza un acuerdo y levanta sanciones, Irán se rearmará y el control de Ormuz seguirá en manos de la Guardia Revolucionaria.

VisualPolitik concluye que Netanyahu puede estar viviendo la mayor derrota estratégica de su historia. El protector de Israel que prometió aplastar a Hamás, Hezbolá y el régimen iraní se enfrenta ahora a una oposición interna feroz y a una comunidad internacional que le da la espalda. La pregunta queda en el aire: ¿conseguirá Bibi revertir el desastre o será esta guerra el final de su reinado?

Puedes ver el análisis completo a continuación:


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