Euríbor da una tregua a los hipotecados: la tasa diaria baja y la media mensual se sitúa en el 2,816%

El índice de referencia diario cedió posiciones este 14 de mayo, aunque la media provisional del mes se sitúa en el 2,816%. Esta tregua ofrece un alivio mínimo a quienes revisan su cuota hipotecaria en las próximas semanas.

El Euríbor dio este 14 de mayo una pequeña alegría a los hipotecados. La tasa diaria descendió, rompiendo la tendencia alcista de las últimas sesiones, aunque la media mensual se ha clavado en el 2,816%. De acuerdo con los datos publicados hoy por el European Money Markets Institute (EMMI), la referencia a 12 meses cotizó por debajo del 2,80% en su valor intradía, un respiro que no impide que la media provisional de mayo supere ya en 0,069 puntos el promedio de la jornada anterior.

El contraste no es gratuito: en los últimos dos meses, el Euríbor ha abandonado los mínimos del año tras resistir por encima del 2,60% en marzo. La subida gradual responde a la cautela del mercado sobre el ritmo de bajada de tipos del Banco Central Europeo. Aunque la institución con sede en Fráncfort ha relajado la política monetaria con tres recortes desde enero, los inversores descuentan ahora un estancamiento en el verano, lo que mantiene al índice de referencia hipotecario pivotando entre el 2,70% y el 2,85%. La media provisional de mayo, que supera ya en casi una décima el cierre de abril (2,72%), confirma este estancamiento. Tras mantener los tipos de interés en el 2,50% en su reunión de abril, el mercado anticipa un compás de espera en la cita de junio, lo que ha drenado el impulso bajista del euríbor. La correlación con las expectativas de tipos cortos es casi perfecta, y cualquier amago de endurecimiento verbal por parte de la presidenta Lagarde podría devolver al índice a la senda del 3%.

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El Euríbor diario cede, pero la media mensual marca 2,816%

El cálculo de la media mensual incorpora todas las cotizaciones diarias desde el primer día hábil del mes. Así, aunque la sesión de hoy aporta un dato ligeramente inferior al promedio acumulado hasta ayer, el peso de las jornadas previas —con registros en torno al 2,82%-2,85%— empuja la media al alza. El resultado: el primer avance intermensual del Euríbor desde enero, rompiendo una racha de tres meses consecutivos a la baja.

En términos prácticos, la media del 2,816% sitúa la referencia en el mismo nivel que a comienzos de 2025, cuando el índice todavía descendía desde los picos del año anterior. Hace justo doce meses, en mayo de 2025, el Euríbor rozaba el 3,2%, lo que da una idea de la mejora acumulada por los hipotecados. Sin embargo, la senda descendente parece haber perdido fuelle.

Impacto en las cuotas hipotecarias: alivio limitado

Para un préstamo hipotecario medio de 150.000 euros a 25 años con un diferencial del 1%, la revisión semestral con el Euríbor de este mes supondrá una cuota de unos 785 euros, aproximadamente 35 euros menos que hace un año. He comprobado que muchas familias que ampliaron el plazo a 30 años hace dos años ven ahora cómo el alivio mensual es ínfimo, apenas suficiente para compensar la subida de otros gastos como la electricidad o los alimentos.

El ahorro mensual es dulce, sí, pero una gota en un océano de deuda para quienes aún pagan intereses muy por encima de los años de tipos cero. La pregunta ahora no es si el Euríbor bajará, sino si los hogares podrán sostener el golpe cuando vuelva a subir.

Más allá de la tregua: la fragilidad que esconde el Euríbor

Esta tregua puntual corre el riesgo de convertirse en un espejismo. La inflación subyacente en la eurozona sigue atascada en el 2,7%, y el BCE tendrá que lidiar con nuevas presiones si los precios de la energía repuntan en otoño. La reunión del Consejo de Gobierno de junio será clave: cualquier indicio de que Fráncfort pausa los recortes devolvería al Euríbor al entorno del 3% antes de final de año, según estimaciones de mercado recogidas por esta redacción.

La economía española, además, acumula dos años con un crecimiento superior al 2% y el mercado laboral sigue tensionado, lo que podría dar margen a los bancos para no repercutir con tanta agresividad los recortes del BCE en sus ofertas hipotecarias. El colchón financiero de las familias es más estrecho de lo que parece: el crédito al consumo ha crecido un 8% en el último año mientras que la tasa de ahorro se desploma.

En mi opinión, este momento de calma antes de la tormenta es una ventana para amortizar capital. Quienes ampliaron plazos en 2023 verán cómo cada rebaja del euríbor reduce escasamente la cuota, pero el alargamiento de la deuda multiplica los intereses totales. Postergar esa decisión con la esperanza de que el Euríbor siga bajando puede salir caro si el escenario macroeconómico cambia. La historia reciente, con el repunte de 2022 como recordatorio, aconseja prudencia.

Cosas que pasan en 2026.


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