La caída del pelo genera angustia en millones de personas, pero el dermatólogo Simon Scarano advierte que, con diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, los cuadros pueden frenarse e incluso revertirse. El problema, dice, es que la mayoría busca soluciones donde no las hay.
«La caída de pelo, agarrada a tiempo, puede frenarse y hasta revertirse», afirma Scarano, que atiende tanto a hombres como a mujeres con este motivo de consulta, uno de los más frecuentes en su consultorio. Lo que no funciona, advierte con énfasis, es el camino corto: «Muchos remedios de TikTok para la caída del pelo no tienen ningún sentido.»
Minoxidil y vitamina D: lo que sí tiene respaldo científico
El minoxidil tópico —en loción o espuma— es una de las herramientas más accesibles para quienes sufren de alopecia androgénica, el tipo más común tanto en hombres como en mujeres. Su mecanismo es directo: prolonga la fase de crecimiento de los folículos pilosos y estimula los que están en reposo, mejorando además el flujo de oxígeno y nutrientes hacia el cuero cabelludo. Se aplica una vez al día sobre la zona afectada, que debe estar seca, y requiere al menos tres meses para mostrar resultados.
Scarano aclara que en las primeras semanas de uso, el pelo puede caerse más antes de recuperarse. «El pelo puede caerse primero para volver a crecer después», explica, y -además- agrega que “no se van a quedar pelados por usar minoxidil». La constancia es clave; suspender el tratamiento ante esa caída inicial es el error más común.
La vitamina D también ocupa un lugar relevante en su lista. Su déficit está asociado con la caída del pelo y, cuando ese es el caso, suplementarla puede marcar una diferencia visible. «La falta de vitamina D puede hacer que se te caiga el pelo», señala Scarano, aunque aclara que tomarla sin déficit comprobado no tiene ningún efecto. La deficiencia se detecta con un análisis de sangre sencillo, y la suplementación —cuando está indicada— resulta más eficaz que cualquier shampoo anticaída. La vitamina D se obtiene de la exposición solar y de alimentos como el salmón, el atún, los huevos y algunas leches fortificadas.
Cuando la solución de la caída del pelo es esperar

No todos los cuadros de caída del pelo requieren tratamiento médico inmediato. El efluvio telógeno es uno de los más frecuentes y también de los que más alarma genera: de repente, el pelo cae a mechones. Ocurre cuando los folículos entran en masa en la fase de caída, generalmente tres meses después de un evento desencadenante —estrés severo, cirugías, el parto, infecciones o el COVID-19—. «En algunos casos, esperar puede resolver la caída de pelo», afirma el médico. Y agrega un dato que calma: «Nadie se queda pelado por un efluvio telógeno».
Hay, sin embargo, un tipo de caída que sí tiene solución concreta pero diferente: la caída por quiebre. En este caso no hay pérdida desde la raíz, sino rotura de la fibra capilar por daño acumulado —calor sin protector térmico, decoloraciones repetidas, tinturas frecuentes—. Los productos con aminoácidos, proteínas, protectores térmicos y máscaras reparadoras pueden restituir parte de la estructura perdida y frenar esa caída que no es caída propiamente dicha.
Finalmente, hay un recurso que llama la atención por su origen inesperado: el shampoo con ketoconazol, formulado originalmente para tratar la caspa. Estudios clínicos muestran que puede ayudar en casos de alopecia androgénica al reducir la inflamación a nivel del cuero cabelludo. Combinado con minoxidil u otros tratamientos, genera un efecto sinérgico que potencia el crecimiento.
La advertencia es doble: puede resecar el pelo, así que conviene aplicarlo solo sobre la piel cabelluda y complementarlo con un buen acondicionador; y los resultados, como en casi todo lo que funciona de verdad, requieren meses de uso constante.






