Goldman Sachs lanza alerta: el rally del S&P 500 más allá de 7.100 es ‘froth’ y puede desplomarse

El banco de inversión recuerda que avisos similares en 2000 y 2007 acabaron con desplomes de doble dígito. Las valoraciones actuales solo tienen precedente en burbujas pasadas.

Goldman Sachs ha puesto negro sobre blanco lo que muchos inversores sospechaban: el rally del S&P 500 que ha llevado al índice por encima de los 7.100 puntos es, en su opinión, ‘froth’. El término, intraducible en toda su carga semántica, apunta a una espuma que se sostiene por el impulso, no sobre fundamentos sólidos. Y el banco de inversión no lo dice por primera vez; el gigante de Wall Street recuerda que avisos similares precedieron a correcciones bruscas en el pasado.

La advertencia de Goldman Sachs: ‘froth’ por encima de 7.100

El informe, conocido este lunes, califica la situación actual del mercado bursátil estadounidense como un episodio de espuma especulativa. La firma señala que la combinación de valoraciones elevadas, un optimismo casi unánime y una complacencia excesiva en los mercados forma un coctel peligroso. Cuando el S&P 500 superó la barrera de los 7.100, los estrategas de Goldman vieron dispararse las señales de alerta.

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No es un pronóstico de colapso inminente, sino un aviso a navegantes. Las métricas que manejan —desde el ratio precio/beneficio ajustado por ciclo hasta los indicadores de posicionamiento— sugieren que la rentabilidad futura esperada es baja y la probabilidad de una corrección de doble dígito, alta. Pero el ‘cuándo’ sigue siendo un misterio.

Los precedentes históricos que encienden las alarmas

Goldman Sachs ha utilizado la etiqueta ‘froth’ en contadas ocasiones. La más recordada fue en 2000, justo antes del estallido de la burbuja de las puntocom. También apareció en 2007, meses antes de que la crisis financiera global reventara los mercados. No siempre el mercado se desplomó al día siguiente, pero en todos los casos la advertencia presagiaba un cambio de ciclo.

El banco no oculta que este tipo de señales no son infalibles. El ‘froth’ puede persistir durante trimestres, alimentado por el miedo a quedarse fuera de las subidas. De hecho, tras el anterior aviso de Goldman en 2021, el S&P 500 siguió subiendo durante casi un año antes de corregir. La paciencia del inversor particular es la que suele salir peor parada cuando la burbuja explota.

¿Refugio o trampa? El dilema del inversor ante las valoraciones extremas

El debate sobre las valoraciones actuales del S&P 500 es legítimo. Por un lado, los resultados empresariales siguen creciendo, la inteligencia artificial promete saltos de productividad y la inflación parece controlada. Por otro lado, los múltiplos a los que cotiza el índice solo se habían visto en momentos de euforia seguidos de caídas del 20% o más. Goldman Sachs no es el único que lo advierte, pero su historial le da un peso específico.

Yo creo que la clave está en distinguir entre una corrección técnica y un crash estructural. El ‘froth’ no significa necesariamente que el sistema financiero esté a punto de quebrar, pero sí que el margen de seguridad ha desaparecido. Un inversor que compre hoy el índice está pagando por unos beneficios futuros que todavía no se han materializado y que dependen de un escenario macroeconómico casi perfecto.

El mensaje de Goldman es, en el fondo, una llamada a la prudencia. Quienes compraron en los máximos de 2000 tardaron quince años en recuperar su inversión. No hace falta ser un agorero para ver que las probabilidades no están del lado del comprador actual. La pregunta no es si bajará, sino si el inversor está dispuesto a asumir una caída del 15% que puede materializarse en semanas y borrar dos años de ganancias. La historia reciente dice que la mayoría no lo está.


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