Resultados de ACS 2026: Un beneficio disparado de un 21,5% y una cartera que roza los 100.000 millones

El grupo constructor presidido por Florentino Pérez eleva sus ganancias un 21,5% en el primer trimestre, impulsado por proyectos de infraestructura digital y contratos con el Departamento de Defensa en Estados Unidos. La cartera de obra asciende a 99.834 millones, un paso más hac

Un beneficio neto de 232 millones de euros en el primer trimestre de 2026, un 21,5% superior al del año anterior, es la carta de presentación del Grupo ACS en la recta inicial del ejercicio. La compañía ha detallado estas cifras este martes, y la reacción de los inversores no se ha hecho esperar. La cartera de pedidos ha trepado hasta los 99.834 millones de euros, a un suspiro del simbólico hito de los 100.000 millones.

La expansión norteamericana, apalancada en dos vectores tan dispares como los centros de datos y el gasto en defensa, se ha convertido en el motor principal. Según los datos publicados por la propia ACS, el negocio en ese país crece a un ritmo de doble dígito y su peso en la cartera no deja de aumentar. La demanda de infraestructura digital, alimentada por la inteligencia artificial, y los contratos con el Pentágono están detrás de unos resultados que superan las previsiones más optimistas de los analistas.

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Las claves del trimestre: centros de datos y el Pentágono

No es ningún secreto que la fiebre por la IA generativa ha disparado la necesidad de servidores físicos. ACS, a través de su filial Turner Construction, se ha posicionado como uno de los contratistas preferidos de los grandes hiperscalers estadounidenses. Durante los primeros meses del año, la firma ha seguido engordando su cartera con proyectos de construcción de centros de datos en Virginia y Texas, donde la demanda eléctrica y de suelo industrial marca récords cada trimestre.

En paralelo, el gasto militar ha dado un empujón extra. Contratos con el Departamento de Defensa para la ampliación de bases y la construcción de infraestructuras críticas han fluido con regularidad. Es un segmento de alta solvencia y plazos largos que proporciona estabilidad al grupo. Según la nota remitida al mercado, las adjudicaciones relacionadas con defensa en Estados Unidos experimentaron un crecimiento de doble dígito, sin que la compañía haya desagregado la cifra exacta por sensibilidad comercial.

Una cartera que se queda a las puertas de los 100.000 millones

Los 99.834 millones de euros de obra pendiente suponen un récord absoluto para la constructora, y dejan la barrera de los 100.000 millones al alcance de un solo contrato adicional. Hace apenas dos años, la cartera rondaba los 80.000 millones, y el incremento refleja el acierto en la diversificación hacia nichos de mayor valor añadido. La mayoría de estos contratos están localizados en Norteamérica, que ya aporta más del 60% de los ingresos totales del grupo.

Un dato que ha pasado más desapercibido es la mejora del margen operativo, que se sitúa en el entorno del 3,4%, frente al 3,1% de hace un año. Aunque sin ser espectacular, sí indica que los proyectos en cartera son de mayor calidad y que los sobrecostes han estado contenidos. Esto tiene una lectura directa sobre el beneficio por acción, que también ha crecido a un ritmo superior al 20%.

Un giro estratégico que reduce la dependencia de la obra civil clásica

La apuesta de ACS por dos sectores tan particulares —la construcción militar y la infraestructura para centros de datos— no es casual. Responde a una reorientación deliberada que arrancó hace varios ejercicios, cuando el grupo se desprendió de activos en renovables y redujo su exposición a contratos de obra civil de bajo margen. Aquella estrategia, muy criticada en su momento por algunos analistas, hoy muestra resultados tangibles.

En términos de riesgo, la concentración geográfica en Estados Unidos es, al mismo tiempo, una fortaleza y una debilidad. La economía estadounidense sigue mostrando pujanza, pero cualquier recorte en el gasto federal en defensa o un frenazo en la inversión de los hiperscalers podría afectar de lleno a la cartera de ACS. De hecho, el mercado ya descuenta cierta volatilidad en el sector, aunque los contratos firmados suelen tener duraciones superiores a los tres años, lo que mitiga el golpe a corto plazo.

Desde el punto de vista de la competencia, gigantes como Bechtel o Fluor también están creciendo en los mismos nichos, pero ACS ha logrado mantener una cuota notable gracias a la integración vertical que le aporta su división de servicios industriales. Eso le permite ofrecer soluciones completas, desde la ingeniería hasta el mantenimiento, lo que el Pentágono valora especialmente.

La pregunta que sobrevuela los resultados es si la compañía será capaz de replicar este ritmo de contratación en el segundo semestre. Con el precio del cobre y el acero al alza, los márgenes podrían resentirse si no se ajustan las cláusulas de revisión de precios. No obstante, ACS asegura que la gran mayoría de sus contratos incluyen mecanismos de protección contra la inflación de materiales, algo que aprendió tras la crisis de suministros de 2022. Queda por ver si esos mecanismos serán suficientes.

En cualquier caso, el mercado ha recibido los resultados con optimismo. Las acciones de ACS repuntaban de forma moderada en la sesión del lunes, en línea con la mejora de las estimaciones de los analistas para el conjunto del año. La constructora parece haber encontrado una fórmula que, al menos por ahora, convence a los inversores.


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