El 60% de las horas trabajadas en España son automatizables con la tecnología actual. Así lo afirma el último informe del McKinsey Global Institute, que sacude el debate sobre la automatización del empleo en España. Un dato que, en plena era de la inteligencia artificial, obliga a repensar el futuro inmediato de millones de puestos de trabajo.
El informe de McKinsey llega en un momento en el que la digitalización avanza a toda velocidad. Según sus cifras, tareas que van desde la contabilidad hasta la logística podrían automatizarse ya sin necesidad de grandes inversiones adicionales. La consultora estima que la IA aportará más de 140.000 millones de euros al PIB español en 2030, mientras que el impacto combinado de la robótica y la IA podría alcanzar los 167.000 millones de dólares, rediseñando por completo el mercado laboral.
El 60% de las horas: un dato que sacude el mercado laboral
No hablamos de un escenario hipotético. El estudio analiza cada sector y concluye que seis de cada diez horas de trabajo en España las podría realizar un sistema automatizado con la tecnología ya disponible. El sector servicios, que concentra la mayor parte del empleo, es también el más expuesto: desde la atención al cliente hasta la gestión administrativa, los algoritmos y los robots pueden asumir tareas repetitivas con costes decrecientes.
El dato es aún más llamativo si se compara con la media europea, donde la tasa de automatización potencial ronda el 50% según otros informes. España, con un mercado laboral marcado por la temporalidad y el bajo valor añadido de muchas ocupaciones, aparece en la foto como uno de los países donde la disrupción puede ser más intensa.
La demanda de perfiles de IA se cuadriplica en un año
Mientras las horas tradicionales se automatizan, la demanda de profesionales con habilidades en inteligencia artificial se ha multiplicado por cuatro en el último año. El mismo informe de McKinsey señala que las empresas españolas están buscando desesperadamente científicos de datos, ingenieros de machine learning y expertos en automatización de procesos. La oferta, sin embargo, no da abasto: los centros de formación apenas producen un tercio de los especialistas que el mercado reclama.
Aunque el dato es contundente los sindicatos y la patronal aún no han reaccionado de forma coordinada. Las propuestas de recualificación masiva siguen en fase piloto, y los presupuestos públicos para formación continua apenas se han incrementado un 2% en el último ejercicio, muy lejos de lo que requeriría una transición suave.
Análisis: ¿automatización masiva o reconfiguración del empleo?
Suelo ser prudente con las cifras que hablan de destrucción de empleo, pero esta vez el matiz está en los detalles. El 60% de horas automatizables no significa que el 60% de los puestos vayan a desaparecer mañana. Implica, más bien, que la naturaleza de esos empleos cambiará de forma radical. Un administrativo pasará a supervisar algoritmos; un operario, a manejar robots colaborativos. Lo que está en juego no es tanto el volumen de empleo, sino su calidad y la capacidad de adaptación de los trabajadores.
La historia económica ofrece paralelismos: cuando la mecanización agrícola redujo la fuerza laboral en el campo, surgieron nuevos puestos en la industria. Hoy, la transición digital promete generar millones de empleos en sectores aún incipientes. Creo que España tiene una oportunidad, pero también un problema de ritmo. Si las empresas no invierten en formación y los poderes públicos no acompasan las políticas activas de empleo, una parte significativa de la fuerza laboral se quedará atrás. No es una profecía: es un riesgo que el propio McKinsey dibuja entre líneas.
La pregunta que queda en el aire es si el país está dispuesto a invertir ahora los 10.000 o 15.000 millones que harían falta para recualificar a cinco millones de trabajadores en la próxima década. Los fondos europeos Next Generation, que en su día apuntaban a la digitalización, van a cumplir su plazo en 2026 sin que se haya visto un despliegue masivo de este tipo de programas. El tiempo de los diagnósticos se agota. Ahora toca actuar.




