Nokia ha disparado sus ventas a clientes de inteligencia artificial y cloud un 49% en el primer trimestre de 2026, y ha elevado las previsiones para su negocio de redes ópticas. La demanda de infraestructura de fibra para alimentar los centros de datos de los hyperscalers está reconfigurando el perfil de ingresos del fabricante finlandés, que vuelve a pisar el acelerador tras varios ejercicios de contención.
Claves de la operación
- Los ingresos por IA y nube se disparan un 49% interanual. El segmento más ligado a los grandes centros de datos tira del crecimiento orgánico de Nokia en el arranque de 2026, muy por encima del negocio tradicional de redes móviles.
- La compañía revisa al alza sus previsiones para redes ópticas. La guía anterior se queda corta ante la aceleración de pedidos de fibra y componentes DWDM por parte de operadores y proveedores cloud.
- El mercado español, en el punto de mira de la nueva ofensiva comercial. Telefónica y los operadores neutros de fibra son clientes potenciales de la nueva generación de equipos ópticos de Nokia, en un contexto de revisión de proveedores por el veto a Huawei.
La batalla por la fibra que sostiene la inteligencia artificial
La cifra del 49% no es casual. La explosión de la demanda de capacidad de transmisión en los centros de datos que entrenan modelos de lenguaje está obligando a los hyperscalers —Amazon, Microsoft, Google— a desplegar redes ópticas de alta velocidad para interconectar sus clústeres de GPU. Nokia, que heredó una sólida cartera de hardware óptico tras la integración de Alcatel-Lucent, se está llevando una porción creciente de ese pastel. Según los resultados trimestrales publicados por la propia compañía, las ventas a los clientes de nube e IA se aceleraron hasta representar casi el 15% de los ingresos totales del grupo, frente al 10% del trimestre anterior. Sin duda, uno de los datos más llamativos del trimestre. La fibra se ha convertido en un cuello de botella estratégico para la IA, y Nokia está monetizando ese rol.
El ritmo de contratación de ingenieros de redes ópticas en Nokia también ha subido un 12% en lo que va de año, según fuentes internas, un indicador de que la empresa confía en sostener el crecimiento. La división de redes fijas, tradicionalmente la más madura, ha pasado a ser la de mayor margen operativo. Este cambio de tendencia refleja la creciente importancia de la óptica en un mundo donde los centros de datos consumen el 3% de la electricidad del planeta.
España, un campo de pruebas para la nueva red óptica europea

Telefónica, que ya ha anunciado un plan de renovación de su red troncal óptica hasta 2028, se presenta como uno de los clientes clave. La operadora española está buscando proveedores alternativos a Huawei, vetado en la infraestructura crítica de la UE, y Nokia compite directamente con Ericsson y Ciena. En el mercado español, también crecen los operadores neutros de fibra como Onivia o Lyntia, que demandan equipos de transmisión de alta capacidad. El veto europeo a los suministradores chinos reconfigura el tablero de la fibra óptica en el sur de Europa, y Nokia quiere pescar en ese río revuelto.
La pugna no se limita a España. En Europa, los principales operadores —Deutsche Telekom, Orange, Vodafone— están adjudicando contratos de fibra de largo plazo, y Nokia ha elevado su participación en las licitaciones abiertas, según la consultora Omdia. El fabricante finlandés ha logrado situar su solución de red óptica como la de mayor eficiencia energética, un factor cada vez más decisivo en las decisiones de compra corporativas.
El tirón de la IA ha convertido la red óptica en un activo estratégico, y Nokia está capturando valor en el segmento más dinámico del mercado de infraestructura.
Las acciones de Nokia subieron un 3,2% en la sesión posterior a la publicación de los resultados, su mayor alza diaria en dos meses. El consenso de analistas de Refinitiv había estimado un crecimiento del 30% en este segmento, por lo que el dato real superó con creces las expectativas y reactivó el interés por un valor que cotiza con un PER de 12 veces, por debajo de la media del sector. La cartera de pedidos de equipos ópticos para centros de datos se ha duplicado respecto al mismo periodo del año anterior, lo que refuerza la revisión de previsiones. Esta inercia positiva podría traducirse en una mejora del guidance anual para el conjunto del ejercicio, según fuentes financieras cercanas a la compañía. De hecho, la mayoría de las casas de análisis ha revisado al alza su precio objetivo en las últimas 48 horas.
De la crisis de los móviles al renacer como proveedor de fibra: la lección de Nokia para el sector
El giro de Nokia hacia las redes ópticas no se entiende sin la larguísima travesía que la compañía ha recorrido desde que perdió el tren de los smartphones hace más de una década. La adquisición de Alcatel-Lucent en 2016 fue, durante años, una losa por los costes de reestructuración. Hoy, sin embargo, esa operación le ha dado la cartera de tecnologías de transmisión DWDM y fibra que la están convirtiendo en un socio preferente de los grandes proveedores de nube.
En España, la historia tiene paralelismos con Telefónica. El operador español completó el apagado del cobre en 2025 y ahora tiene que renovar su infraestructura de transporte para dar respuesta al tráfico que generarán los servicios de IA en el borde. La red de fibra de Telefónica, con más de 170 millones de unidades inmobiliarias pasadas en el mundo, necesita componentes ópticos de última generación, y Nokia aspira a ser el principal suministrador. La mayoría de los analistas coincide en que la decisión de compra se inclinará hacia el proveedor que ofrezca mayor interoperabilidad con los equipos de radio y edge computing ya desplegados.
Desde Bruselas, el respaldo regulatorio también juega a favor de los fabricantes europeos. Las restricciones a las compras de equipos de red a proveedores chinos han creado un mercado protegido que Nokia, junto con Ericsson, está capitalizando. Sin embargo, la concentración de pedidos en dos grandes actores europeos podría generar tensiones en los precios y en los plazos de entrega, un riesgo que los operadores tratan de mitigar diversificando a actores como Ciena o Infinera.
El verdadero examen para Nokia llegará en la segunda mitad del año, cuando se espera que los principales operadores europeos cierren la adjudicación de los nuevos contratos de fibra óptica de largo plazo. Si la compañía finlandesa logra mantener el ritmo de captación de pedidos de IA y nube, estará más cerca de abandonar definitivamente la etiqueta de fabricante de bajo perfil que arrastra desde la era de los feature phones. Por ahora, el primer trimestre de 2026 le ha dado un argumento de peso a sus accionistas: la fibra no es solo un commodity, es la plataforma sobre la que se construye la inteligencia artificial del futuro.





