“La Sociedad es consciente de que será difícil mantener los beneficios de 2024 (…), pero incluso un nivel de beneficio inferior permitiría afrontar el futuro con tranquilidad”. Con esta frase tan significativa, Frinsa, una de las conserveras gallegas con mayor facturación del país, resumía a la perfección el momento de transición que atraviesa el sector conservero. Por un lado, la facturación continúa creciendo tanto a nivel individual como en el conjunto de la industria. Sin embargo, los desafíos de los últimos años han ido erosionando los márgenes de las compañías, incluso antes de que la guerra en el Golfo añadiese una nueva presión sobre los precios.
Y es que, en 2024, Frinsa superó los 30 millones de euros de beneficio, firmando el segundo mejor resultado de su historia. Una cifra sustentada, principalmente, en la positiva evolución de sus ventas. Su principal sociedad, Frinsa del Noroeste SA, alcanzó algo más de 625 millones de euros de ingresos, lo que supuso un incremento del 3,3% respecto a 2023. Un crecimiento moderado que, por ejemplo, fue superado por rivales directos como Jealsa, otra conservera gallega y proveedora de Mercadona, que elevó su facturación cerca de un 6%.
Aun así, esa es solo una parte de la historia. Si se amplía el foco y se compara la evolución desde antes de la pandemia, el impulso de Frinsa ha sido considerablemente mayor que el de Jealsa. En concreto, desde 2019 la compañía acumula un crecimiento de ventas cercano al 30%, mientras que su competidora registra una subida de alrededor del 23%. Además, el buen desempeño de Frinsa no solo se explica por el aumento continuado de los ingresos, sino también por una gestión especialmente eficiente de su estructura de costes.
Frinsa adelgaza su estructura de costes
Uno de los aspectos más destacados en las cuentas de Frinsa es la insistencia de la compañía en mantener bajo control los costes laborales. Gracias a ello, desde 2019 esta partida apenas ha aumentado un 4,6%, todo un éxito operativo en un contexto marcado por la elevada inflación. Sin embargo, esa contención también ha tenido una cara menos amable, ya que la empresa ha ido reduciendo progresivamente su plantilla. En concreto, el número de empleados registrados en Frinsa del Noroeste SA es casi un 33% inferior al de entonces.
Por otro lado, la compañía también ha logrado contener otros gastos relevantes. En 2024, la partida de “Otros gastos de explotación”, incluso más elevada que los costes de personal, ascendió a 57 millones de euros, prácticamente la misma cifra que antes de la pandemia. Esto ha supuesto un importante balón de oxígeno para la parte baja de la cuenta de resultados. Para entender mejor el desempeño de Frinsa, basta comparar sus cifras con las de Jealsa: desde 2019, la segunda ha incrementado un 27% sus costes de personal y un 13% el resto de gastos operativos.
La comparativa entre ambas compañías no es casual. Tanto Frinsa como Jealsa compiten directamente por ganar espacio en los lineales de los principales supermercados españoles. Aunque Frinsa cuenta con marcas propias como Ribeira, también es uno de los principales proveedores de marca blanca para cadenas como Lidl, Carrefour, Alcampo o DIA. Por su parte, Jealsa mantiene una posición clave como proveedor de Mercadona. Junto a Nauterra, antigua Calvo, estas empresas dominan buena parte del mercado español de conservas de pescado y marisco.
Frinsa sufre en márgenes en plena guerra del ahorro
El control de costes no solo ha permitido a Frinsa alcanzar su segundo mejor beneficio histórico, sino también competir con eficacia en la intensa guerra de precios que libran los supermercados. Al final, cadenas como Mercadona, Lidl, Carrefour, DIA o Alcampo —especialmente las dos primeras— buscan diferenciarse ofreciendo precios bajos al consumidor. Por ello, disponer de una estructura de costes eficiente resulta clave, sobre todo en un momento en el que los márgenes operativos se ven presionados por el aumento del precio de las materias primas.
Aunque Frinsa ha conseguido contener los costes sobre los que tiene capacidad de actuación, los aprovisionamientos —impulsados tanto por el incremento de las ventas como por el encarecimiento de las materias primas— han aumentado un 33% desde 2019. Esto significa que han crecido por encima de la facturación y, en otras palabras, que la compañía ha ido reduciendo sus márgenes.
El fenómeno se hizo especialmente visible en 2024. Mientras las ventas crecieron alrededor de un 3%, el coste de los aprovisionamientos se disparó cerca de un 11%. Como consecuencia, el margen bruto de Frinsa cayó del 27,5% al 22,2%, reflejando el impacto del encarecimiento de las materias primas sobre la rentabilidad del negocio.
En definitiva, el sector conservero español continúa mostrando una notable fortaleza, tal y como reflejan los resultados de las principales empresas de la industria. Sin embargo, las cifras de Frinsa también evidencian la complejidad de equilibrar la estructura de costes, adaptarse a la volatilidad de las materias primas y mantener precios competitivos para el consumidor. De ahí que la propia compañía gallega considere que repetir un nivel de beneficios similar —o incluso ligeramente inferior— siga siendo, en el contexto actual, todo un éxito.





