Nissan anuncia un ERE para 211 trabajadores en Cataluña: el 37% de la plantilla

La compañía japonesa acomete una nueva reducción de personal en su estructura catalana, casi cinco años después del anuncio del cierre de la factoría de Zona Franca. Los sindicatos anticipan un periodo de negociación tenso.

211 trabajadores. El 37 % de una plantilla. Nissan ha presentado esta mañana un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 211 empleados de los aproximadamente 570 que componen su estructura en Cataluña. La cifra dibuja un ajuste de calado sobre los equipos comerciales, de ingeniería y de servicios centrales que el fabricante japonés mantiene en Barcelona tras el cierre de la planta de fabricación de Zona Franca a finales de 2021.

La comunicación, dirigida este lunes a los representantes sindicales, abre un periodo de consultas que se prolongará durante las próximas semanas. La empresa ha alegado causas organizativas y productivas, según confirman fuentes de UGT y CCOO. Nissan, que desde el adiós a su factoría industrial ha reducido su huella al negocio de ventas y aun pequeño centro tecnológico, alega la necesidad de adaptar su estructura a un mercado europeo muy distinto al de hace una década.

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Las claves del nuevo ERE en Cataluña

El expediente afecta al 37 % de la plantilla catalana, un porcentaje que los sindicatos califican de “muy agresivo”. La plantilla actual, cercana a las 570 personas, está repartida entre las oficinas de la calle Tarragona de Barcelona y las instalaciones técnicas de la Zona Franca, donde se desarrollan proyectos de apoyo al negocio europeo de la marca. El ERE se plantea como una extinción de contratos, aunque la mesa de negociación podría abrir la puerta a prejubilaciones y recolocaciones.

La noticia llega en un momento delicado para el empleo en la automoción catalana. En 2021, el cese de la producción en Zona Franca supuso la pérdida de más de 2.500 puestos directos. Esta nueva tanda de despidos se circunscribe a la estructura que sobrevivió a aquella traumática reestructuración, y que la compañía había mantenido como soporte de posventa, formación y desarrollo técnico para el sur de Europa.

Los sindicatos han solicitado de inmediato la mediación de la Generalitat y no descartan movilizaciones si la empresa no ofrece alternativas suficientes. “Es un golpe durísimo para una plantilla que ya ha vivido varios procesos traumáticos”, señalaba un portavoz sindical a la salida de la reunión.

Un colectivo de trabajadores ya castigado

El grueso de los afectados son técnicos con alta cualificación: ingenieros, analistas de mercado, especialistas en posventa. Muchos de ellos llevan más de quince años en la compañía y sobrevivieron al cierre fabril porque su labor no estaba ligada directamente a la producción. La dirección ha comunicado la medida a los representantes legales con la promesa de negociar un plan social, pero la plantilla recela tras la experiencia de los últimos años.

Fuera de Cataluña, Nissan mantiene actividad en Madrid (su sede nacional) y en Canarias, aunque con plantillas mucho más reducidas. El ajuste, por tanto, se concentra en la región que históricamente fue el corazón industrial de la marca en España. La empresa no ha detallado si los 211 despidos se ejecutarán de manera inmediata o de forma escalonada a lo largo de 2026 y 2027.

El expediente recuerda a otros procesos del sector, como el ERE de Ford en Almussafes o los ajustes de Stellantis en Vigo, pero con la particularidad de que Nissan ya no fabrica vehículos en el país. La consultora PwC ha sido designada para acompañarel proceso, lo que refuerza la idea de una reestructuración con final definido.

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La automoción en Cataluña: reestructuración permanente

El caso de Nissan es el último capítulo de una industria que no termina de encontrar suelo firme. La transición al vehículo eléctrico, la irrupción de marcas chinas y la caída de las exportaciones han llevado a la mayoría de los fabricantes a redimensionar sus equipos. Cataluña, con el polo de Martorell como única gran factoría en activo, ha visto cómo el empleo del motor pasaba de 43.000 trabajadores en 2019 a poco más de 34.000 en 2025, según datos de la Generalitat.

Este nuevo ERE, afecte a un colectivo residual en términos numéricos, tiene un alto valor simbólico. Nissan fue durante décadas el segundo mayor empleador industrial de Cataluña, solo por detrás de Seat. La rápida salida de la producción, ejecutada en apenas un año tras el anuncio de 2020, dejó una herida abierta que ahora se reaviva.

A mi juicio, la decisión de Nissan puede interpretarse como un paso más en la desconexión con el mercado español. El fabricante está concentrando su actividad europea en Sunderland (Reino Unido) y ha externalizado buena parte de los servicios que antes se prestaban desde Barcelona. La justificación de “causas productivas” en un centro que no produce vehículos suena a argumento legal más que a explicación de fondo.

No obstante, conviene no perder de vista el contexto competitivo. Las marcas japonesas han perdido cuota en Europa de forma acelerada: Toyota mantiene el tipo, pero Honda y Nissan apenas suman un 4 % del mercado entre las dos. Con ese volumen, sostener una estructura comercial y de ingeniería tan dimensionada como la heredada de los tiempos de la fábrica resulta difícil.

La gran incógnita es si este ERE es el principio del fin de las actividades de Nissan en la Comunidad, o una poda que permita mantener una base rentable durante unos años más. El antiguo complejo de Zona Franca alberga hoy actividades de Silence y de otros operadores, y las oficinas de la calle Tarragona tienen alquileres altos. La lógica empresarial invita a pensar en un progresivo desmantelamiento, pero la compañía insiste en que su intención es “preservar las funciones clave” para el mercado ibérico.

Mientras tanto, los trabajadores afectados se enfrentan a semanas de incertidumbre. La fecha tope para cerrar el periodo de consultas es el 30 de junio de 2026, según el calendario entregado por la empresa. Si no hay acuerdo, el ERE se ejecutará por la vía unilateral con indemnizaciones de 20 días por año trabajado, el mínimo legal. La experiencia de 2021 enseña que Nissan sabe moverse rápido cuando decide apretar.


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