Los expertos consultados por Merca2 coinciden en que existe el riesgo de endurecer demasiado la política monetaria, pero no tanto en si el sesgo dominante en los bancos centrales ya es más restrictivo.
Conviene recordar que esta semana, el Norges Bank ha subido los tipos al 4,25% ante una inflación «demasiado alta» y el impacto de Oriente Medio, que el Riksbank los ha mantenido ante la incertidumbre por la guerra y que el RBA australiano los ha subido 0,25 puntos porcentuales en su tercera subida consecutiva en 2026 para contener la inflación, que sigue por encima del objetivo del 2–3% en una decisión que fue adoptada por mayoría del comité (8 de 9 miembros).
Como recuerdan en MFS Investment Management, la semana pasada, cuatro de los principales bancos centrales: la Reserva Federal, el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón— mantuvieron sin cambios los tipos de interés oficiales. Sin embargo, las decisiones distaron mucho de ser unánimes: el descontento va en aumento y el centro de gravedad se está desplazando hacia una postura más restrictiva.
En la Reserva Federal hubo cuatro votos en contra, una cifra inusualmente alta que no se registraba desde 1992. Un miembro abogó por un recorte, mientras que tres se opusieron a un lenguaje que dejaba la puerta abierta a la flexibilización, una señal que los mercados interpretaron como menos moderada de lo esperado.

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El Banco de Inglaterra y el Banco de Japón también vieron cómo algunos miembros defendían una subida, alegando riesgos de inflación relacionados con la energía.
El BCE se mantuvo unido en la votación, pero la presidenta Lagarde señaló un «debate saludable» sobre la subida de tipos, manteniendo junio firmemente en juego, en función de la geopolítica y los datos que se vayan conociendo.
Puntos donde el diagnóstico sobre la política monetaria coincide
MFS Investment Management y Muzinich reconocen que la incertidumbre macro sigue siendo muy elevada, especialmente por factores geopolíticos y energéticos y su posible impacto en inflación y crecimiento, o los ligados a la energía y la volatilidad macro.
Las gestoras también coindicen en que los bancos centrales están en una posición incómoda porque afrontan decisiones difíciles y poco claras. Para Mzinich es la dificultad de actuar sin suficiente evidencia económica, mientras que para MFS son las divisiones internas crecientes dentro de las propias entidades.
“Las divisiones internas se están ampliando en los principales bancos centrales, y la tendencia se inclina hacia una política más restrictiva. Esa combinación es un terreno fértil para una mayor volatilidad macroeconómica. En la Fed, en particular, el próximo presidente podría enfrentarse a la difícil tarea de reconstruir el consenso”, explican en MFS.
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El punto clave, no obstante, es el riesgo de endurecer demasiado la política monetaria, pero mientras que Muzinich recuerda el error del BCE en 2011 al subir tipos prematuramente y MFS afirma que el centro de gravedad se hace más hawkish.
Por último, para ambas casas, el precio de la energía puede alterar el escenario monetario: Muzinich habla del impacto del conflicto con Irán en inflación y crecimiento en tanto que MFS menciona explícitamente riesgos inflacionarios derivados de la energía.

Puntos donde el diagnóstico no coincide
En lo que respecta a la idea de esperar o prepararse para más endurecimiento, Muzinich defiende la prudencia y la flexibilidad (esperar y ver) porque creen que todavía no hay suficientes datos y sugieren evitar errores de política monetaria.
“La pregunta es si los inversores europeos se han precipitado —o, de hecho, si los propios bancos centrales se han perdido por completo la señal de salida—, ya que los inversores están descontando ahora un ciclo de endurecimiento significativo tanto para el Banco de Inglaterra como para el BCE. Esto contrasta radicalmente con las expectativas de política monetaria en EE. UU., donde es probable que los tipos se mantengan sin cambios, una divergencia transatlántica que tiene un incómodo eco histórico”, explican.
“Esto ocurrió por última vez en 2011, tras la crisis financiera global, cuando el BCE subió los tipos dos veces mientras que la Fed los mantuvo en cero, una medida que ahora es ampliamente considerada como un error, ya que el BCE endureció la política en un entorno económico frágil”, añaden.
MFS, por su parte, interpreta que el sesgo dominante ya es más restrictivo, ve una inclinación clara hacia tipos más altos y considera probable más volatilidad por esa deriva hawkish
Por el lado de la lectura de esas divisiones internas, Muzinich se centra en el riesgo de mercado y de diagnóstico macro, mientras que MFS hace de la fragmentación interna el tema principal, destaca desacuerdos históricos en la Fed, tensiones también en BoE y BoJ y advierte sobre problemas futuros para construir consenso.
Por último, en lo que respecta a la interpretación del paralelismo histórico, Muzinich utiliza 2011 como advertencia contra subidas prematuras, mientras que MFS interpreta que los bancos centrales están reaccionando a riesgos inflacionarios persistentes.





