La experiencia de los taxistas suscritos a plataformas como Uber, Cabify, Bolt o incluso Free Now en Barcelona se complica. A pesar de la importancia que tienen las plataformas para algunos de estos conductores, el tener un vehículo amarillo y negro que incluya el identificador de alguna de estas aplicaciones puede acabar en ataques, reproches e incluso violencia por parte de miembros de organizaciones como Élite Taxi.
Lo cierto es que no es la primera vez que se avisa de este tipo de situaciones. No son solo las denuncias que han llegado a este medio por parte de fuentes del sector, sino también que en redes sociales se suben vídeos de estas situaciones. Más recientemente, uno de los vídeos lo ha compartido la propia Élite Taxi, donde se ve cómo varios taxistas señalan a otro por tener el identificador de Uber, en particular de la campaña de la plataforma con el Futbol Club Barcelona.
«Lo que eres es una rata, una mierda», dice uno de los conductores al que tiene el identificador de Uber. Otros señalan que lo que se debería hacer con el vehículo del conductor es «voltearlo y quemarlo por defender las tarifas dinámicas». Por su lado, el mensaje que comparte Élite Taxi es simplemente: «Algunos quieren hacer votar para decidir el futuro del sector a esta basura. Por encima de nuestro cadáver», sin especificar si se refiere a quienes amenazan a un conductor por trabajar con una plataforma o al conductor de la plataforma.
Lo cierto es que la relación de los taxistas que operan en las plataformas y los que no, se ha hecho cada vez más tensa en Cataluña. Para plataformas como Uber, Cabify o Bolt, la presencia de los taxistas en las aplicaciones se ha vuelto una estrategia clave para mantener su marca en la Ciudad Condal frente a la nueva «ley taxi» que se espera se apruebe en la Generalitat en los próximos meses, aunque el proceso de tramitación se ha hecho más largo de lo esperado.

Tampoco es que la agrupación que lidera el siempre controvertido Tito Álvarez haya escondido su desdén por aquellos taxistas que se han suscrito a plataformas, o incluso a agrupaciones de taxistas extranjeros como el caso de Pak Taxi. De hecho, el día de ayer pidió que las organizaciones que consideran que tienen menos representación en el sector no comparecieran en la «Comisión de Territori i Habitatge», y que simplemente enviaran sus aportaciones sobre la nueva ley por escrito. Es una de las estrategias de la organización para mostrarse no solo como mayoritaria, sino para presentar su posición como un monolito.
MÁS DE 5.000 TAXISTAS REGISTRADOS EN APLICACIONES EN CATALUÑA
Lo cierto es que no es una batalla pequeña. Las plataformas como Uber, Cabify, Bolt o Free Now sumaban 5.929 taxistas registrados para captar al menos una parte de sus viajes diarios. Estos trabajadores han asumido que las paradas y las manos levantadas en la calle no son suficientes para cubrir los viajes necesarios para tener una buena facturación. Es un número cercano a la mitad de los taxistas que operan en la Ciudad Condal, lo que va en línea con el 51% de representatividad que presumen desde Élite Taxi.
Además, desde el Ayuntamiento de Barcelona ya se ha señalado la necesidad de que los taxistas sean más accesibles para los visitantes. Saben que la mayoría de los turistas tienen aplicaciones como Uber, Bolt o Free Now ya instaladas en su teléfono, por lo que pueden recurrir a ellas para buscar el transporte local. Es especialmente importante en las fechas de grandes eventos, sean culturales, deportivos o económicos, como el caso del Mobile World Congress. Es una posición que choca contra la negativa frontal a los precios cerrados y las aplicaciones de los de Tito Álvarez.
UBER, CABIFY Y BOLT USAN A LOS TAXIS DE SALVAVIDAS
Mientras tanto, es innegable que en los últimos meses las tres plataformas de la «nueva movilidad» que siguen operando en Barcelona han apostado por acercarse al taxi. No es casual; más allá de aumentar la capacidad de respuesta de la aplicación en el corto plazo, es también una forma de mantenerse presentes cuando se apruebe la nueva ley, que en la práctica prohíbe la presencia de las VTC en uno de los mercados más importantes de España.
Para Uber, Cabify y Bolt es una solución en el corto plazo, a la espera de que los vientos políticos cambien de dirección. Sin embargo, es un reto complicado, tanto por la presión política como por la de los otros taxistas, que empieza a ser incluso un riesgo para los que están suscritos a aplicaciones y deben usar las mismas paradas o estacionamientos.





