Tras retirada de tropas de EE.UU. ¿se replantea la UE su defensa?

¿Castigo al canciller o empujón hacia la autonomía militar? Tres expertos analizan en DW Español el impacto de la retirada de 5.000 soldados y la cancelación de los misiles Tomahawk.

Me cuesta no interpretar la última sacudida de la Casa Blanca como una advertencia calculada. La retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y la suspensión del despliegue de los misiles Tomahawk, anunciada por Donald Trump y analizada en profundidad por DW Español, dejan un inquietante vacío de seguridad en el corazón de Europa. ¿Castigo al canciller Friedrich Merz o simple reajuste estratégico? El debate recién empieza.

El momento político más dañino para Berlín

El programa «A fondo» reunió a tres voces autorizadas: la periodista Gema de Casadeval, el periodista Berlecam y la investigadora Marina Mirón. Desde Berlín, Gema de Casadeval recordó que el Gobierno alemán ha intentado restar importancia al asunto, insistiendo en que la retirada ya estaba prevista y en que 5.000 soldados apenas rozan una décima parte de los 36.000 desplegados. Sin embargo la periodista subraya que el castigo no reside en la cifra sino en el momento elegido por Trump. Merz se tambalea con un 83 % de desaprobación, la ultraderecha acecha y cualquier fisura internacional sirve de munición a sus adversarios. La cancelación de los Tomahawk, diseñados para reforzar la disuasión frente a Rusia, agrava una percepción de abandono que Berlín intenta maquillar sin éxito.

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Ramstein: el esqueleto que sostiene las guerras de Washington

Lo que no cabe en un tuit, explica DW Español, es que Alemania es mucho más que un contingente de soldados. El periodista Berlecam lanzó una afirmación que retumba: «Sin Ramstein no funciona nada». Ese enclave, con el mayor hospital militar extranjero de Estados Unidos, los centros de mando para Europa y África, y un arsenal nuclear compartido en la penumbra, constituye la columna vertebral de todas las operaciones estadounidenses en tres continentes. El propio Berlecam y Gema de Casadeval coincidieron en que Washington necesita esas bases tanto como Europa su protección; por eso, la amenaza de retirada es más retórica que una ruptura inminente. Pero la señal lanzada, en plena crisis por la guerra de Irán y tras las acusaciones de Merz sobre la falta de estrategia estadounidense, es un mazazo político que resuena en todas las cancillerías.

¿Misiles fuera? Algunos especialistas respiran aliviados

Lejos del lamento oficial, Berlecam confesó que la suspensión de los Tomahawk le parecía la mejor noticia de seguridad en mucho tiempo. Su argumento: los misiles aumentaban la capacidad defensiva, pero convertían irremediablemente a Alemania en un objetivo prioritario para Rusia. La investigadora Marina Mirón, desde Londres, coincidió en que la decisión obliga a Europa a abrir los ojos y preguntarse qué papel quiere desempeñar más allá del paraguas de Washington. El dilema, advirtió Mirón, es que para los países bálticos o Polonia la lectura es opuesta: la renuncia estadounidense a desplegar esos misiles se interpreta como un peligroso distanciamiento.

La dependencia mutua que frena una ruptura total

Ninguno de los expertos consultados por DW Español ve probable un divorcio transatlántico. Gema de Casadeval recordó que Alemania depende de la tecnología y el dólar estadounidenses, además de un mercado de exportación fundamental. Pero la asimetría funciona en ambos sentidos: sin la logística que ofrecen las bases alemanas, Estados Unidos difícilmente podría mantener su proyección militar global. Marina Mirón advirtió que Trump parece estar moviendo fichas en un tablero de «tú me criticas, yo te castigo», como ya hizo con Zelenski, y que la estocada contra Merz es una muestra más de esa diplomacia transaccional.

El auténtico riesgo: la falta de liderazgo y de visión conjunta

Al ser preguntada por el mayor riesgo para Europa, Mirón fue contundente: ni Trump ni Rusia, sino la incapacidad del continente para forjar una política exterior común. Recordó que los 27 países de la Unión tienen percepciones de amenaza dispares y capacidades financieras muy diferentes, lo que convierte en quimera cualquier intento de estrategia militar unificada. Incluso el propio Merz había afirmado a comienzos de año que es una ilusión pensar que Europa pueda prescindir a corto plazo de Estados Unidos. «Sigan soñando», dijo, según recoge DW Español.

El mayor riesgo para Europa no es Trump ni Rusia, sino la falta de una política exterior autónoma y la ausencia de líderes capaces de aglutinar al continente.

— Dra. Marina Mirón, investigadora del King’s College de Londres, en DW Español

¿Autonomía militar europea? Entre el sueño y la realidad

La palabra «autonomía militar» sobrevuela el debate pero choca con declaraciones como la de Merz y con la fragmentación interna. Sin embargo, la reciente tensión por Groenlandia —cuando se temió que Estados Unidos, un socio de la OTAN, fuera a invadir un territorio bajo soberanía danesa— mostró que la amenaza también puede venir desde dentro de la Alianza. Esa paradoja, señaló Berlecam, dinamitaría la OTAN desde sus cimientos y obliga a una reflexión incómoda: si la protección ya no es gratuita ni incondicional, Europa tendrá que construir su propia hoja de ruta. O quedarse esperando la próxima sacudida.

Una pregunta que queda abierta

DW Español no cierra el análisis. El programa deja en el aire si la retirada parcial y la cancelación de los Tomahawk serán el empujón definitivo que necesitan los Veintisiete para diseñar una defensa común o simplemente otro capítulo de una relación tóxica de la que nadie se atreve a zafarse. Lo único cierto, transmiten sus invitados, es que el reloj corre y Europa aún carece de una brújula geopolítica propia. Mientras tanto, cada gesto imprevisible desde la Casa Blanca nos recuerda que la era de la protección garantizada se ha terminado.

Puedes ver el debate completo aquí:


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