La startup china DeepSeek, que irrumpió en 2025 con modelos de IA tan eficientes como los de OpenAI pero a un coste operativo ínfimo, se dispone a levantar su primera ronda de financiación externa. La operación, adelantada por el Financial Times, duplicaría su valoración hasta los 45.000 millones de dólares y alinearía al laboratorio con el capitalismo de Silicon Valley que tanto había criticado.
Claves de la operación
- Valoración duplicada hasta los 45.000 millones de dólares. La ronda supone un espaldarazo del estado chino a través del ‘Big Fund’ y pone a DeepSeek a la par de rivales como Moonshot AI o Zhipu.
- La necesidad de retener talento fuerza la apertura al capital. El fundador, Liang Wenfeng, controla aún el 89,5 % de la empresa, pero la fuga de investigadores hacia otros laboratorios le ha obligado a ofrecer acciones por primera vez.
- El dilema estratégico: eficiencia abierta frente a retorno cerrado. La entrada de inversores estatales y de capital riesgo plantea dudas sobre si DeepSeek mantendrá sus modelos de pesos abiertos o los cerrará para proteger la inversión.
DeepSeek se mira en el espejo del capital riesgo estadounidense
Resulta paradójico que DeepSeek, el laboratorio que desafió la supremacía de OpenAI con una fracción de los recursos, termine replicando la misma estructura de financiación que criticó. La compañía siempre se presentó como un proyecto casi personal de Wenfeng, pero la realidad del mercado de la IA ha impuesto la necesidad de una caja fuerte para seguir entrenando modelos y reservando capacidad de cómputo.
Según fuentes cercanas a la operación, el motivo inmediato no es solo comprar más chips. Wenfeng se ha visto en la en la necesidad de ofrecer paquetes accionariales competitivos para frenar la sangría de talento. En un sector donde los salarios de los ingenieros de IA se disparan, no tener opciones sobre acciones equivale a quedarse sin equipo.
El ‘Big Fund’ y el cerrojo del hardware chino
El principal inversor de la ronda es el China Integrated Circuit Industry Investment Fund, conocido como ‘Big Fund’. Este consorcio estatal maneja una caja de 47.000 millones de dólares y ya ha invertido en gigantes de los semiconductores como SMIC. Su entrada en DeepSeek confirma que el gobierno chino apuesta por un ecosistema propio de software y hardware que no dependa de los chips de Nvidia.
La eficiencia de los modelos de DeepSeek sobre el hardware de Huawei ha sido un argumento comercial impecable. Sin embargo, si los chips chinos no cierran pronto la brecha de rendimiento con la arquitectura Blackwell, el laboratorio puede tocar techo técnico. Eficiencia sin potencia bruta no es una victoria total.
La incógnita del código abierto en manos de inversores
Hasta ahora, DeepSeek era uno de los pocos laboratorios que publicaba sus modelos de pesos abiertos. Investigadores de todo el mundo han podido descargarlos y optimizarlos para tareas específicas. Pero la entrada de capital externo —sobre todo si es estatal y busca retorno— suele llevar aparejado un cierre progresivo del código. Los inversores no inyectan miles de millones para que el producto se regale a la competencia.
Ese giro sería relevante para Europa y, de forma particular, para España. Ninguna startup española de IA se acerca a estas valoraciones y, de hecho, el ecosistema local sigue dependiendo de modelos abiertos de terceros para entrenar aplicaciones verticales. Si DeepSeek decide cerrar sus próximas versiones, una parte de la investigación europea perdería una de sus herramientas más accesibles.
El laboratorio chino se enfrenta al dilema que ya atravesaron OpenAI o Anthropic: crecer con capital externo y cerrar el código, o mantener la filosofía abierta a costa de desconfianza inversora.
En este contexto, la apuesta china recuerda a la estrategia que Telefónica ha intentado esbozar con su división de IA y ciberseguridad. Desde la privatización de la operadora, ningún gran grupo español ha logrado articular un ecosistema completo de inteligencia artificial con chips propios. La brecha con China y Estados Unidos, lejos de cerrarse, se ensancha con cada valoración milmillonaria.
Observamos, en cualquier caso, que la valoración de 45.000 millones de dólares descansa sobre supuestos optimistas: la competencia con Moonshot AI y Zhipu es feroz, el bloqueo estadounidense a los chips avanzados no se relajará y la rentabilidad de los modelos aún está por demostrar. La pregunta no es si DeepSeek puede escalar, sino si será capaz de hacerlo sin abandonar aquello que la hizo diferente.




