En 1987, cuando Lei Jun era estudiante de informática en Wuhan, a orillas del río Yangtsé, leyó un libro sobre Steve Jobs y se prometió emularlo. Más de dos décadas después, Jun dio un paso decisivo al fundar Xiaomi. Desde entonces, la compañía no solo ha logrado un crecimiento imparable, sino que ha estrechado el cerco al gigante que el propio Jobs fundó, Apple. Xiaomi incluso ha triunfado en sectores donde Apple ha fracasado.
En pocos lugares se aprecia con tanta claridad el avance de Xiaomi frente a Apple como en España. Y es que, pese a contar con una estrategia totalmente diferente, ambas compañías han alcanzado resultados similares. Por un lado, Xiaomi apuesta por smartphones de última generación a precios asequibles, acompañados de un ecosistema casi infinito de productos conectados. Por otro, Apple mantiene una estrategia basada en la exclusividad y el valor de marca. Sin embargo, el resultado económico es muy parecido. En 2024, según las últimas cuentas auditadas depositadas en el Registro, Xiaomi alcanzó una facturación de 572 millones de euros en España, mientras que Apple ingresó 575 millones en el mismo periodo.
Aun así, existen aspectos en los que Xiaomi supera claramente a Apple. Uno de ellos es su ritmo de crecimiento. La compañía china alcanzó esos 572 millones tras registrar un incremento de ingresos superior al 40% en un solo año. También destaca en cuota de mercado, donde Xiaomi ronda el 30%, frente al 20% de Apple. Además, su catálogo de productos es incomparablemente más amplio, abarcando desde smartphones hasta drones, electrodomésticos o sistemas de climatización. Por último, la compañía también sobresale por su capacidad para maximizar beneficios mediante una estructura fiscal altamente eficiente, aunque Apple tampoco se queda atrás en este ámbito.
El secreto de Xiaomi: la triangulación de mercancías
Una de las particularidades más llamativas de las cuentas de Xiaomi en España es su bajo margen de beneficio. El margen bruto de su filial española —es decir, el porcentaje de ingresos tras descontar los costes directos— es de apenas el 13%, mientras que el margen neto se sitúa en torno al 2,3%. Estas cifras están muy por debajo del 21% y del 9% que la compañía registra a nivel global.
Lejos de ser una anomalía, esta situación responde a una estrategia cuidadosamente diseñada para optimizar la carga fiscal. La clave está en la llamada triangulación de mercancías, un sistema de comercio internacional en el que intervienen tres actores ubicados en distintos países: un proveedor inicial, un intermediario y un cliente final. En este modelo, no es el producto físico el que sigue rutas complejas, sino el flujo de facturación, que se canaliza a través de territorios con baja o nula tributación.
El proceso comienza con la fabricación en China. En sus cuentas, Xiaomi explica que opera bajo un modelo de producción bajo demanda, lo que le permite controlar en todo momento el stock y ajustar la fabricación a las necesidades reales del mercado. El siguiente paso, y el más relevante, es que los productos no se venden directamente a la filial española (Xiaomi Technology Spain S.L.), sino a una sociedad intermedia: Xiaomi H.K. Limited, con sede en Hong Kong.
Esta compañía, además de ser propietaria del grupo, actúa como intermediaria clave. Compra los productos a precio de coste y los revende a la filial española con un margen elevado, lo que desplaza gran parte del beneficio fuera de España.
Xiaomi: de Hong Kong a Islas Caimán y a España
Cuando los productos de Xiaomi llegan a España, la filial los adquiere a un precio ya incrementado. Esto se refleja claramente en el elevado coste de aprovisionamientos que presenta la sociedad española. Posteriormente, los productos se venden al consumidor final con un margen reducido, coherente con la estrategia comercial de la marca: ofrecer tecnología avanzada a precios competitivos.
Como resultado, el beneficio declarado en España es mínimo, ya que la mayor parte de las ganancias queda concentrada en Hong Kong, donde la carga fiscal es significativamente menor.
Pero Hong Kong no es el único enclave estratégico en la estructura de Xiaomi. La compañía también tiene presencia en las Islas Caimán, donde se ubica su sede corporativa, Xiaomi Corporation. Esta estructura proporciona múltiples ventajas. En primer lugar, permite maximizar la eficiencia fiscal al operar desde un paraíso fiscal. En segundo lugar, ofrece cierto grado de autonomía frente a posibles intervenciones del Gobierno chino. Y, por último, facilita la atracción de inversores internacionales.
En definitiva, el fuerte crecimiento de Xiaomi en España responde a una combinación de factores. El más importante es su propuesta de valor: tecnología de alta calidad a precios accesibles. Pero también resulta clave su capacidad productiva y, sobre todo, una estructura fiscal optimizada que maximiza la rentabilidad global del grupo. Solo mediante la suma de todos estos elementos, Lei Jun está logrando acercarse a su objetivo: poner a Xiaomi al nivel de Apple y cumplir el sueño que se marcó inspirado por Steve Jobs.





