Vaultica levanta un centro de datos de 12 MW en Alcalá

El operador refuerza el clúster madrileño con dos subestaciones eléctricas redundantes en plena pugna por la potencia disponible. La operación llega cuando Madrid disputa a Marsella el papel de hub para el sur de Europa.

El centro de datos de Alcalá de Henares proyectado por Vaultica suma 12 MW al saturado clúster madrileño y aprieta la competencia con Equinix y Digital Realty. La operación llega en plena fiebre inversora por la infraestructura cloud en el sur de Europa, con Madrid disputando a Marsella el papel de hub regional para tráfico ibérico, latinoamericano y norteafricano.

Claves de la operación

  • 12 MW de capacidad TI alimentados por dos subestaciones. Vaultica refuerza la fiabilidad eléctrica en una zona donde la falta de potencia se ha convertido en el principal cuello de botella para nuevos despliegues.
  • Alcalá se consolida como segunda corona del clúster de Madrid. El corredor del Henares concentra ya la mayoría de los proyectos en construcción, desplazando a San Blas y Meco como ubicaciones preferentes.
  • Presión competitiva sobre los hyperscalers en España. El movimiento llega en paralelo a las inversiones anunciadas por Microsoft, AWS y Google Cloud en la región, que necesitan capacidad colocation para descargar parte de la demanda.

El pulso por la potencia eléctrica disponible en el corredor del Henares

La elección de Alcalá no es casual. La localidad madrileña se ha convertido en el epicentro del despliegue de data centers en España gracias a una combinación poco habitual: suelo industrial calificado, conectividad de fibra hacia el Madrid Internet Exchange y, sobre todo, acceso a subestaciones eléctricas con capacidad disponible. Vaultica conectará su recinto a dos subestaciones distintas, una arquitectura redundante que garantiza continuidad operativa ante caídas en el suministro y que se ha vuelto requisito casi obligatorio para los grandes clientes.

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La potencia eléctrica es hoy el verdadero cuello de botella del sector. Operadoras como Iberdrola y Endesa han reconocido en sus últimos informes anuales que la demanda de los centros de datos en la Comunidad de Madrid supera ya la capacidad de evacuación de varias subestaciones. Quien asegura megavatios, asegura mercado. Lo demás llega después.

Vaultica entra así en una liga donde compiten Equinix, Digital Realty, Data4 y Merlin Properties con su filial Edged, además de los proyectos de los propios hyperscalers. La pregunta es si el mercado madrileño, que ronda según consultoras del sector los 250 MW operativos, puede absorber los más de 1.000 MW anunciados en pipeline sin que los precios de colocation se desplomen.

¿Puede Madrid disputar a Marsella el liderazgo del sur de Europa?

El movimiento de Vaultica encaja en una narrativa más amplia. Madrid lleva tres años posicionándose como alternativa a Marsella, históricamente el hub que canaliza el tráfico de los cables submarinos del Mediterráneo. La capital española ofrece una propuesta distinta: latencias competitivas hacia Lisboa, Sevilla y el norte de África, costes laborales menores que en Frankfurt o Ámsterdam, y un marco regulatorio que, hasta ahora, ha sido más laxo en consumo hídrico y energético que el francés o el irlandés.

Pero el viento puede cambiar. La Comisión Europea ha empezado a presionar para que los centros de datos publiquen sus métricas de eficiencia energética y consumo de agua bajo la nueva directiva de eficiencia energética. Los proyectos que arranquen ahora deberán cumplir umbrales de PUE y reutilización de calor más exigentes que los anteriores. Vaultica no ha detallado públicamente sus compromisos en este terreno.

Madrid no compite ya por atraer centros de datos, compite por tener electricidad suficiente para alimentar los que ya están firmados.

El consumidor final apenas verá el cambio. Las empresas españolas que contratan servicios cloud, sin embargo, sí se beneficiarán: más oferta local significa precios más ajustados y, sobre todo, menor latencia para aplicaciones críticas. La banca, la administración pública y el sector salud, obligados por la, normativa de soberanía del dato, son los primeros candidatos a ocupar la nueva capacidad.

Lo que esta inversión dice sobre el ecosistema digital español

Observamos en esta operación una pauta que se repite desde 2023: los inversores especializados en infraestructura digital, muchos de ellos vinculados a fondos de capital privado, están ocupando el espacio que las telecos tradicionales han dejado libre. Telefónica vendió su filial Nabiax a Asterion en una operación que sentó precedente. Cellnex, centrada en torres y fibra, no ha querido entrar en colocation. El resultado es un mercado dominado por operadores especializados donde las antiguas joyas del IBEX 35 son clientes, no protagonistas.

Conviene recordar que la inversión en centros de datos no genera empleo masivo durante la operación —un recinto de 12 MW puede gestionarse con menos de 30 personas en plantilla directa— pero sí dispara la actividad en construcción, ingeniería eléctrica y refrigeración industrial durante la fase de obra. Para Alcalá de Henares, que ha visto cómo su tejido logístico se saturaba, el centro de datos representa una diversificación bienvenida del suelo industrial.

El riesgo es evidente. Si la demanda cloud no crece al ritmo previsto por las consultoras, parte del pipeline madrileño quedará infrautilizado. Y si las restricciones eléctricas se endurecen antes de que Vaultica energice el recinto, el calendario podría sufrir retrasos significativos. La próxima revisión de la planificación eléctrica de Red Eléctrica, prevista en los próximos meses, será el termómetro que marque si Madrid puede sostener la promesa de ser el hub del sur europeo o si tendrá que ceder terreno frente a Lisboa y Aragón.


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