Rallo alerta: la deuda mundial récord roza los 110 billones

El economista advierte de que la deuda pública y corporativa global alcanzará los 110 billones de dólares en 2026, casi el 100% del PIB mundial, en plena ola de refinanciaciones e inversión en inteligencia artificial.

El planeta entero está apilando deuda como nunca antes en su historia. En su último análisis, el economista Juan Ramón Rallo sostiene que en este 2026 el conjunto de la deuda pública y corporativa global rozará los 110 billones de dólares, una cifra que equivale aproximadamente al 100% del PIB mundial. Detrás de esa cifra mareante hay una historia de refinanciaciones masivas, una nueva ola de inversión en inteligencia artificial y un Tesoro estadounidense que juega a corto plazo con la esperanza de que los tipos bajen.

Un récord histórico que equivale al PIB mundial

Rallo arranca su exposición con un dato que conviene leer dos veces: 110 billones de dólares de deuda acumulada entre Estados y empresas. No solo el stock está en máximos; también lo están los flujos. Para 2026 se proyecta una emisión de cerca de 29 billones de dólares en nuevos títulos, un 17% por encima de lo emitido en 2024. Es decir, no estamos hablando únicamente de una mochila pesada heredada del pasado, sino de una mochila que sigue engordando a un ritmo notable.

Publicidad

El economista insiste en que ese récord no es producto de un único actor. Tanto los grandes gobiernos como las grandes corporaciones están compitiendo por captar financiación al mismo tiempo, y esa concurrencia tiene consecuencias directas sobre los tipos de interés que pagamos todos.

Deuda corporativa: refinanciar más que crecer

En el frente empresarial, el stock pendiente ronda los 60 billones de dólares y solo en 2025 se emitieron casi 14 billones. A primera vista parece un crecimiento explosivo, pero Rallo desactiva rápido esa lectura: la mayor parte de esas emisiones no es deuda neta nueva, sino refinanciación de vencimientos. Por eso, descontada la inflación, el stock corporativo seguía hasta hace poco por debajo de los niveles de 2020.

La novedad es que en los últimos trimestres sí se está viendo emisión neta. ¿Quién tira del carro? Las grandes tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial. Compañías como Alphabet, Oracle, Meta, Microsoft o Amazon, que tradicionalmente se financiaban con su propia caja, ya no pueden cubrir solas el desembolso que exige construir centros de datos a escala global. Rallo cita estimaciones de inversión superiores a los 4 billones de dólares entre 2026 y 2030 solo en este capítulo. Lo que no entra por caja, entra por bono.

Bonos corporativos que se parecen cada vez más a la bolsa

Esa avalancha de emisiones está empujando los tipos al alza. Según los datos de la OCDE que maneja el economista, por primera vez desde 2016 más de la mitad de los bonos corporativos con grado de inversión paga ya por encima del 4% anual, y más del 15% del segmento de alto rendimiento abona tipos superiores al 8%. La consecuencia, advierte, es que el mercado de bonos corporativos se está pareciendo cada vez más al bursátil: rentabilidades altas, fuerte correlación con los beneficios empresariales y, por tanto, con la cotización de las acciones.

Nunca antes en nuestra historia hemos cargado con tanta deuda como ahora, y la mayor parte de las nuevas emisiones no sirve para invertir, sino para refinanciar lo ya emitido.

— Juan Ramón Rallo

El Tesoro estadounidense, protagonista absoluto

El otro pilar del récord es la deuda pública. Solo en los países de la OCDE, el endeudamiento estatal subió en 2025 hasta los 61 billones de dólares, seis billones más que un año antes: el mayor incremento desde la pandemia. Y aunque los emergentes parten de niveles más bajos, también dibujan una pendiente ascendente.

Para 2026 los Estados de la OCDE tendrán que colocar 18 billones en los mercados, y aquí Rallo subraya un detalle clave: alrededor del 70% de esas emisiones procede de un solo emisor, Estados Unidos. Su tamaño, su mayor ratio deuda/PIB y, sobre todo, su preferencia por endeudarse a corto plazo lo obligan a refinanciar de forma casi continua.

La apuesta arriesgada del corto plazo

¿Por qué el Tesoro estadounidense se expone una y otra vez al riesgo de refinanciación en lugar de cerrar tipos largos? Porque confía en que los tipos vayan a bajar. Antes de las elecciones, recuerda Rallo, Scott Bessent defendía que ese abaratamiento llegaría vía recorte del gasto y disciplina fiscal. Nada de eso ha ocurrido. La nueva apuesta sería más política: presionar a Kevin Warsh, recién instalado al frente de la Reserva Federal, para que rebaje los tipos.

El economista se muestra escéptico. Recuerda que Donald Trump nombró en su día a Jerome Powell esperando exactamente lo mismo y no lo consiguió. Warsh, además, ha defendido públicamente la independencia de la política monetaria frente a la fiscal e incluso ha hablado de un cambio de régimen monetario. Si las tensiones inflacionistas no ceden, la Fed difícilmente regalará rebajas, y el coste financiero del Tesoro seguirá tensionado.

Qué significa todo esto para el ahorrador

La lectura editorial es incómoda. Si Estados y grandes empresas necesitan más financiación pero el ahorro disponible no crece al mismo ritmo, los tipos tenderán a mantenerse altos o incluso a subir. Para quien tiene capacidad de ahorro, eso es una oportunidad: hay más agentes compitiendo por su dinero y dispuestos a pagar mejor por él. Para el conjunto de la economía, en cambio, es una señal de fragilidad, sobre todo cuando una parte sustancial del nuevo crédito se destina a gasto corriente público o a inversiones cuya rentabilidad está aún por demostrarse.

El mensaje final de Rallo es de prudencia. Los 110 billones no son un titular abstracto: marcan el terreno de juego de los próximos años, condicionarán la política monetaria y obligarán a invertir con cabeza. La pregunta abierta, mientras la deuda sigue creciendo, es si esta vez la productividad acompañará lo suficiente como para sostenerla.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.

YouTube video

Publicidad