La compañía de Michael Saylor ha vuelto a llenar el carro. Strategy, la antigua MicroStrategy, anunció este lunes la compra de 3.273 bitcoins por unos 255 millones de dólares, lo que eleva su tesorería total a 818.334 BTC. Es la mayor reserva corporativa del activo en el planeta, y la cifra empieza a marear incluso a quienes llevan años siguiendo el sector.
Por ponerlo en contexto: hablamos de una empresa cotizada en bolsa que tiene en su balance casi el 4% de todos los bitcoins que existirán jamás. El protocolo de Bitcoin tiene un tope inamovible de 21 millones de monedas, así que cada compra de Strategy reduce el porcentaje disponible para el resto del mercado.
Una compra más en una estrategia que no se detiene
El precio medio pagado en esta última operación ronda los 77.900 dólares por bitcoin, según comunicó la propia compañía a través de su cuenta oficial y de los hechos relevantes registrados ante la SEC. Strategy financió la adquisición, como en operaciones anteriores, mediante una combinación de emisión de acciones y deuda convertible. Es el modelo Saylor en estado puro: usar la cotización de la empresa como vehículo para acumular más y más BTC.
La cifra acumulada, 818.334 BTC, sitúa a Strategy a tiro de piedra de un objetivo que el propio Saylor ha verbalizado en varias ocasiones: llegar al millón de bitcoins. A los precios actuales, esa tesorería vale algo más de 65.000 millones de dólares, una cantidad comparable a la capitalización de empresas medianas del IBEX 35.
El detalle relevante no es solo cuánto compra, sino cuándo. Strategy lleva semanas comprando incluso en jornadas de caída, lo que en jerga financiera se llama promediar a la baja. Dicho de otro modo: aprovecha los retrocesos para abaratar su precio medio de entrada. Una táctica que suena sencilla pero que requiere acceso constante a financiación, algo que Saylor ha conseguido manejando muy bien la narrativa con sus accionistas.
BlackRock pisa los talones a Saylor
La novedad de las últimas semanas es que Strategy ya no está sola en la cima. BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo, ha ido acumulando bitcoins a través de su ETF al contado, el IBIT, lanzado en enero de 2024 tras la luz verde de la SEC. Un ETF al contado es, simplificando, un fondo cotizado en bolsa que compra el activo real para respaldar cada participación, y se ha convertido en la vía favorita de los inversores institucionales para entrar en bitcoin sin tener que custodiarlo ellos mismos.
Las últimas estimaciones publicadas en la ficha oficial del iShares Bitcoin Trust sitúan las tenencias del fondo muy cerca de las de Strategy. La diferencia entre ambos se ha estrechado de forma notable en los últimos meses, hasta el punto de que algunos analistas anticipan un sorpasso si BlackRock mantiene el ritmo de captación.
Hay un matiz importante. Los bitcoins de BlackRock no son suyos: son de los miles de inversores que han suscrito el ETF. La gestora actúa como custodio. Los de Strategy, en cambio, sí pertenecen a la empresa y figuran en su balance. Son dos modelos distintos de exposición institucional al activo, y conviene no mezclarlos cuando se compara la foto.

Qué dice esta carrera sobre el mercado
La acumulación simultánea de Strategy y BlackRock es uno de los fenómenos más característicos de este ciclo de Bitcoin, y conviene leerlo con perspectiva. La última vez que el mercado vio una concentración de oferta tan agresiva fue en el ciclo de 2020-2021, cuando Tesla, Square y la propia MicroStrategy abrieron la veda corporativa. Aquel episodio terminó con la corrección de 2022 y la caída de Terra-Luna, que arrastró a buena parte del sector.
El contexto actual, eso sí, es distinto. Tras la aprobación de los ETFs al contado por parte de la SEC, la entrada de capital institucional ya no depende de un puñado de empresas convencidas, sino de una infraestructura regulada que canaliza dinero de fondos de pensiones, family offices y carteras conservadoras. Eso da a la demanda una base más amplia, pero también más sensible a los vaivenes de los tipos de interés y a las decisiones de la Reserva Federal.
El riesgo no es menor. Una empresa con casi todo su balance en un activo tan volátil como bitcoin sigue siendo una apuesta concentrada, por mucho que Saylor la presente como reserva de valor a largo plazo. Si el precio cayera con fuerza durante un periodo prolongado, la combinación de deuda y depreciación podría poner en aprietos a la compañía. Cabe recordar que MSTR llegó a perder más del 80% de su valor en 2022 antes de recuperarse en el ciclo siguiente.
Lo que está por ver es hasta dónde llega esta carrera. Saylor ha hablado del millón de BTC como meta a medio plazo, pero faltan más de 180.000 monedas para llegar y el ritmo de emisión de bitcoins nuevos se ha reducido a la mitad tras el halving de abril de 2024 (la reducción periódica del premio que reciben los mineros, programada cada cuatro años). Cada compra grande mueve el precio, y cada subida del precio encarece la siguiente compra. La pregunta es si el mercado seguirá ofreciéndole liquidez a Strategy o si, en algún momento, la propia escasez frenará el plan.




