Tecnología y salud mental: claves para compatibilizarlas

En la actualidad vivimos rodeados de tecnología. Esta se ha convertido en una parte fundamental en la vida cotidiana de muchas personas, al ser su medio de trabajo, su forma de comunicación, su herramienta para aprender o su medio para expresarse. Por eso, es importante recalcar que la relación entre tecnología y salud mental se ha vuelto muy estrecha, pues la segunda muchas veces depende del uso de la primera.

En este contexto, tener que enfrentarnos a un mundo cada vez más digitalizado y, por tanto, más expuesto, hace que nuestra salud mental sea más vulnerable. Así, mientras que el uso del a tecnología en sí puede ser positivo o negativo, es esto último lo que más erosiona nuestro bienestar y autoestima. Por ello, comprender cómo se relacionan tecnología y salud mental, conocer sus beneficios y riesgos, así como la manera de usarla de forma responsable es crucial para encontrarse bien en la actualidad.

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Cómo influye la tecnología en la salud mental

Hoy en día procesamos la información de forma diferente a lo que lo hacíamos hace años. La multitarea y la inmediatez se han impuesto de tal manera que ahora nos cuesta más prestar atención. Nos encontramos hiperconectados, saturados mentalmente ante la cantidad de estímulos que recibimos todos los días, y cada vez más gente no sabe despegarse para desconectar y recargar energía.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, que tiene en cuenta la relación entre tecnología y salud mental, aconseja no exponernos de manera prolongada a los entornos digitales, por las consecuencias que puede traer en nosotros. Cuanta más saturación, más ansiedad.

Beneficios de la tecnología para la salud mental

La relación entre tecnología y salud mental no es siempre negativa, todo lo contrario. Gracias a la tecnología podemos tener acceso a herramientas para cuidar de nuestra salud mental, como aquellas que nos permiten gestionar aspectos cotidianos, como administrar nuestras finanzas o aprovechar mejor nuestro tiempo. Hay muchas aplicaciones con infinidad de utilidades que pueden facilitar en gran medida nuestro día a día.

Además, con la ayuda de la tecnología ahora podemos acceder a diversas fuentes de información, hasta el punto de que muchas personas adquieren conocimientos y se forman de manera autodidacta. Aunque no solo eso, gracias a la tecnología, también podemos estudiar a distancia desde canales oficiales y presentarnos a exámenes online cuando antes debíamos hacerlo de manera presencial.

En el trabajo, es más, también ha supuesto un antes y un después, ya que posibilita el trabajo remoto y la conciliación familiar. En este sentido, nos podemos comunicar con nuestros seres queridos más rápido y fácilmente también, con el impacto positivo para nosotros que esto supone. Lo que demuestra la relación positiva entre tecnología y salud mental.

Posibles riesgos entre tecnología y salud mental

Pese a que la relación entre tecnología y salud mental en muchos casos es positiva, no está exenta de riesgos, y estos son los que más se suelen comentar cuando se habla de un uso responsable de lo tecnológico.

Algunos de los riesgos asociados al uso excesivo de la tecnología y que afectan a nuestra salud mental son la sobrecarga de información, la dificultad para desconectar, la dependencia tecnológica y las comparaciones constantes.

Cuando existe sobrecarga de información, nos resulta mucho más difícil procesarla de manera adecuada y nos sentimos ansiosos. Si a esto le sumamos que podemos estar conectados hasta muy tarde y no dormimos bien, aparte de que estamos cada vez más pendientes del móvil, todo se convierte en un nudo de estrés del que es muy complicado salir.

Cómo utilizar la tecnología de manera responsable

La mejor manera de mantener una buena salud mental en este mundo tecnológico es usar la tecnología de forma responsable. De esta forma, estableciendo rutinas para acostumbrarnos a conectarnos en ciertos horarios fijos, priorizando nuestro descanso, participando en actividades fuera del entorno digital y potenciando lo positivo entre tecnología y salud mental, podremos lograrlo.

Debemos aprender a autocuidarnos, adquiriendo hábitos saludables y educándonos en el ámbito digital. Más allá de saber usar diferentes dispositivos, debemos aprender cómo hacerlo para reducir los riesgos al máximo y disfrutar de sus beneficios sin caer en la tan normalizada ansiedad.


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