Los ETF de Bitcoin captan 2.000 M$ en 8 dias de racha

El IBIT de BlackRock y el FBTC de Fidelity lideran la entrada de capital institucional, mientras los inversores particulares que compraron cerca de los máximos empiezan a deshacerse de sus posiciones. La divergencia recuerda a ciclos anteriores del activo.

Los fondos cotizados que invierten directamente en Bitcoin han captado cerca de 2.000 millones de dólares en apenas ocho días seguidos de entradas netas, según datos recogidos por CoinDesk. Traducido a euros, son unos 1.870 millones al cambio actual, una cifra que convierte a estos vehículos en uno de los destinos preferidos del dinero institucional en lo que va de primavera.

Lo curioso es que el precio de bitcoin no ha reaccionado con la euforia que cabría esperar. La criptomoneda cotiza en torno a los 78.000 dólares, lejos de los máximos de comienzos de año, y en paralelo los inversores minoristas que compraron hace pocos meses han empezado a vender. Es ahí donde la historia se vuelve interesante.

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Ocho días de entradas que recuerdan a enero de 2024

La racha la lideran, como casi siempre, dos productos: el IBIT de BlackRock (el ETF al contado más grande del sector, con más de 50.000 millones de dólares bajo gestión según los últimos informes de la gestora) y el FBTC de Fidelity. Entre ambos acaparan la mayor parte del flujo, aunque también Bitwise y Ark han recibido entradas relevantes en los últimos días.

Un ETF al contado, para quien llegue nuevo a esto, es un fondo cotizado en bolsa que compra bitcoin real y lo guarda en custodia. El inversor compra una participación del fondo desde su broker de toda la vida, sin tocar una wallet, sin claves privadas y sin pasar por un exchange cripto. Es la vía más cómoda para que un fondo de pensiones, una aseguradora o un particular con cuenta en un banco tradicional tenga exposición a bitcoin.

La última vez que vimos una racha comparable fue en enero de 2024, justo después de la aprobación de estos productos por la SEC estadounidense. Entonces las entradas netas en apenas dos semanas superaron los 4.000 millones y el precio de bitcoin subió un 60% en los meses siguientes. Ahora el patrón se repite, pero el precio no acompaña. Y esa divergencia es lo que llama la atención a los analistas.

Por qué compran los fondos mientras venden los pequeños

El informe de CoinDesk apunta a un fenómeno bien documentado en los mercados: los short-term holders, es decir, quienes compraron bitcoin hace menos de seis meses, están deshaciéndose de sus posiciones. Son, en general, inversores particulares que entraron cerca de los máximos y ahora soportan pérdidas latentes o rentabilidades modestas tras la caida desde los 110.000 dólares.

En paralelo, los fondos institucionales están aprovechando esos precios más bajos para aumentar su exposición. Dicho de otro modo: el pequeño vende barato, el grande compra barato. No es la primera vez que ocurre y probablemente no será la última.

Para el lector que nunca ha comprado cripto y se pregunta si esto le afecta, la respuesta corta es que sí, indirectamente. Muchos fondos de pensiones y planes indexados que contratan familias españolas tienen ya una pequeña exposición a bitcoin a través de estos ETFs, en porcentajes que rara vez superan el 1% o el 2% de la cartera. Que entren 2.000 millones en ocho días no moverá tu hucha, pero sí marca el tono del apetito institucional por el activo.

IBIT BlackRock

Lo que dice esta divergencia sobre el ciclo actual

Aquí es donde conviene detenerse. En 2022, cuando colapsó Terra-Luna (aquella stablecoin algorítmica que prometía mantener su valor en un dólar y acabó valiendo céntimos, arrastrando a fondos como Three Arrows Capital), el patrón fue el contrario: los grandes huyeron primero y los minoristas aguantaron hasta el final. En 2024, tras la aprobación de los ETFs, compraron todos a la vez. Lo que estamos viendo ahora, con institucionales acumulando mientras los particulares recogen beneficios o cortan pérdidas, recuerda más al comportamiento típico de un mercado maduro que al de una burbuja.

En esta redacción creemos que los datos apuntan a un cambio de perfil del comprador típico de bitcoin. Ya no es el inversor impulsivo que entra por una recomendación en redes sociales, sino mesas de trading que siguen estrategias de asignación de activos a medio plazo. Eso no significa que bitcoin deje de ser volátil, ni mucho menos: una caída del 15% o 20% en semanas sigue siendo perfectamente posible. Pero sí sugiere que el mercado está menos dominado por el pánico y la euforia puntual.

Los riesgos no han desaparecido. El precio sigue un 30% por debajo de sus máximos, la Reserva Federal mantiene los tipos altos y cualquier tensión geopolítica o sorpresa regulatoria puede cortar de raíz la racha de entradas. El próximo dato a vigilar son las cifras de flujos que publicará BlackRock a finales de esta semana: si la racha llega a diez días consecutivos, el mercado lo leerá como confirmación de la tendencia. Si se rompe bruscamente, habrá que revisar la tesis. El tablero, como siempre en cripto, se mueve rápido.


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