Meta despedirá a 8.000 empleados para liberar caja y financiar los 135.000 millones que gastará en IA durante 2026.
La ecuación que ha puesto sobre la mesa Mark Zuckerberg es tan brutal como transparente: una de cada diez personas de la plantilla se va para que la máquina de inversión en centros de datos siga girando. Según adelantó Financial Times, el ajuste afectará al 10% de la fuerza laboral de la compañía y se ejecutará a lo largo de este ejercicio. Es, en la práctica, el mayor recorte de Meta desde la ola de 2022-2023.
Meta y los 8.000 despidos: las cifras del nuevo ajuste
Meta cerró el último recuento público con cerca de 80.000 empleados en todo el mundo. El ajuste anunciado dejaría la plantilla por debajo de los 72.000, un nivel similar al que tenía antes de la pandemia. No es un despido generalizado: las fuentes citadas por FT apuntan a recortes concentrados en equipos no vinculados directamente a la IA generativa ni a la infraestructura de data centers, que son precisamente las áreas donde la compañía está inflando presupuestos.
El contraste es brusco. Mientras 8.000 personas pierden su puesto, la compañía elevará el gasto en capital hasta los 135.000 millones de dólares este año, según las previsiones que maneja el mercado tras la última guía de resultados. La cifra casi duplica el capex de 2024 y supera con claridad lo que destinan Alphabet o Microsoft en el mismo capítulo. Buena parte irá a chips de Nvidia, servidores y nuevos campus energéticos.
La aritmética que Zuckerberg vende a Wall Street es sencilla: si cada empleado recortado cuesta en torno a 350.000 dólares al año entre salario, equity y cargas, la operación libera unos 2.800 millones. Una gota en un océano de 135.000 millones, pero con dos efectos simbólicos: disciplina el margen operativo y manda un mensaje a los inversores inquietos por la carrera del gasto.
Zuckerberg, la superinteligencia y el coste del órdago
Hay una pregunta incómoda que conviene hacerse: ¿Está Meta despidiendo porque sobra gente o porque necesita caja? Yo me inclino por lo segundo. La compañía facturó más de 160.000 millones en 2024 y sigue generando flujos de caja envidiables, pero el salto del capex ha metido presión sobre el margen libre. Cada dólar que no se paga en nóminas es un dólar más para financiar GPUs sin recurrir a deuda adicional.
El proyecto de fondo se llama Superintelligence Labs, la unidad creada el pasado verano para competir de tú a tú con OpenAI, Anthropic y Google DeepMind. Zuckerberg ha pagado paquetes retributivos de nueve cifras a fichajes puntuales procedentes de laboratorios rivales, una estrategia que ha incomodado dentro de la propia casa. Que se despida al 10% de la plantilla mientras se firman bonus de 100 millones a una decena de investigadores es un choque cultural que la empresa tendrá que gestionar.

Una reestructuración que marca el tono del sector en 2026
Lo que hace Meta no es un caso aislado, aunque sí el más ruidoso del trimestre. Microsoft recortó varios miles de puestos a comienzos de año bajo el mismo argumento: redistribuir capital hacia IA. Amazon lleva tres oleadas consecutivas de ajustes en AWS y divisiones minoristas. Google ha ido haciendo recortes por goteo, equipo a equipo, sin anuncios grandilocuentes. La tesis común es que la era del crecimiento de plantilla vinculado al engagement publicitario ha terminado, y que el nuevo ciclo se juega en capex y no en headcount.
Creo que conviene matizar el relato triunfalista. Las grandes tecnológicas están apostando sumas inéditas a una tecnología cuyo retorno comercial todavía no está demostrado a la escala que justifica el gasto. OpenAI factura, según estimaciones del propio sector, en torno a 12.000 millones anuales. Anthropic, bastante menos. Los ingresos directos de Meta atribuibles a productos de IA generativa son, a día de hoy, difíciles de aislar del negocio publicitario tradicional. La compañía defiende que la IA mejora la segmentación y el ranking de anuncios, y los números de Reels parecen respaldar esa tesis, pero traducir eso a un ROI limpio sobre 135.000 millones de capex anual es otro ejercicio.
El calendario inmediato marca dos hitos a vigilar. El primero, la publicación de resultados del primer trimestre, que desglosará el ritmo real de ejecución del capex. El segundo, la junta anual de accionistas de mayo de 2026, donde Zuckerberg tendrá que explicar por qué un recorte del 10% en la plantilla es compatible con una narrativa de expansión tecnológica. Si los márgenes aguantan, el mercado perdonará el golpe reputacional. Si la IA tarda en monetizar, la pregunta será otra: ¿cuánto puede durar un plan de inversión que se financia, en parte, despidiendo ingenieros?




