Crisis alimentaria: la FAO da seis meses para evitar el colapso por Ormuz y Ucrania

El aviso de la FAO sobre una crisis alimentaria en 6 a 12 meses apenas ocupa titulares, pero el bloqueo del estrecho de Ormuz ya está encareciendo fertilizantes y energía. Marc Vidal analiza por qué el petróleo barato es un espejismo y qué oleadas de precios llegarán a tu cesta d

La Agencia de Alimentación de Naciones Unidas (FAO) ha lanzado un aviso que suena a ultimátum: la ventana para evitar una crisis alimentaria sistémica se cierra en un plazo de 6 a 12 meses. Así lo comunicó el pasado 20 de mayo, pero el ruido mediático —centrado en el vaivén del precio del crudo— ha silenciado una cuenta atrás que, según Marc Vidal, podría cambiar lo que llega a nuestra mesa.

El espejismo del petróleo barato

El estrecho de Ormuz lleva bloqueado más de cien días, estrangulando una quinta parte del tránsito mundial de petróleo. Aun así, el barril de Brent ronda los 90 dólares, lejos de los 126 que tocó en abril. Para Vidal, este alivio generalizado es una falsa sensacion de seguridad, una trampa construida con cuatro parches. China ha recortado sus importaciones en unos cinco millones de barriles diarios —casi la mitad del déficit global— y ha preferido tirar de reservas propias antes que comprar caro. Al mismo tiempo, la Agencia Internacional de la Energía autorizó la mayor liberación de reservas estratégicas de la historia: 400 millones de barriles, con Estados Unidos drenando las suyas hasta mínimos de dos décadas. Europa y Japón también han abierto la despensa. La OPEP, por su parte, anuncia subidas de cuotas que no puede cumplir mientras el estrecho siga cerrado, mientras su producción real se desploma de 43 a 33 millones de barriles diarios. Y en cuarto lugar, el escudo estructural: Estados Unidos bombea trece millones de barriles diarios, amortiguando el colapso del Golfo.

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El resultado es lo que Vidal califica como una estabilidad comprada a crédito. «La calma del petróleo barato no es solidez», subraya. «Es un préstamo que se agota».

El ‘tubo invisible’ que alimenta al mundo

Más allá del crudo, por Ormuz circula cerca de un tercio del comercio mundial de materias primas para fertilizantes: urea, amoníaco, fosfatos y azufre. El estrecho no es solo el grifo del petróleo, sino el grifo de la comida del planeta. Cuando se cierra, se encadena una secuencia siniestra: el gas y los insumos para abonar los campos se encarecen, el transporte y la refrigeración de los alimentos se disparan, y cada euro adicional que gasta un agricultor en fertilizante viaja, con un retraso de tres a seis meses, directamente al carro de la compra.

Vidal insiste en que la FAO no habla de una simple subida de precios, sino de un choque agrotelimicho: una alteración del sistema entero que produce nuestros alimentos. «La energía no es un producto más del supermercado; es el coste de fondo de todo lo que comemos», explica.

‘La calma del mercado del crudo no significa que el problema se haya resuelto; significa que se ha mudado a una habitación donde casi nadie está mirando.’

— Marc Vidal

Las tres oleadas de la crisis agroalimentaria

El impacto no llega de golpe, sino en tres oleadas. La primera, la energética, ya está aquí: en España, por ejemplo, las rebajas del IVA en electricidad y gas finalizaron el 1 de junio, justo cuando el mercado ya presionaba al alza. La factura de la luz ya lo refleja. La segunda, la de los fertilizantes, se sentirá en verano: la cosecha de cereal de otoño se está sembrando ahora con abonos más caros, un sobrecoste que viajará al supermercado entre septiembre y diciembre. Y la tercera, la alimentaria, es la que la FAO sitúa en el centro de su alerta de 6 a 12 meses. Si el reloj empezó el 20 de mayo, la ventana más dura cae entre agosto y febrero. El trigo, el aceite y los lácteos serán los primeros en moverse, porque son los que más dependen de la energía y los fertilizantes.

Lecciones de 2022: por qué esta vez no es igual

Cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, la FAO lanzó un aviso similar. Muchos lo recuerdan como una falsa alarma porque en Occidente apenas notamos un leve repunte de precios. Sin embargo, Vidal recuerda que aquel año el número de personas en inseguridad alimentaria aguda saltó de 193 a 258 millones, concentrado sobre todo en África y el Sahel. La crisis existió, pero fue geográficamente desigual. Hoy el escenario es distinto y más peligroso. Ucrania bloqueó un granero; Ormuz bloquea la arteria. No hay un solo productor que sustituir, sino una ruta sin alternativas reales: la AIE calcula que apenas 4,2 millones de barriles diarios podrían desviarse por vías terrestres, menos de la cuarta parte del flujo normal. Además, el golpe no se limita a unos pocos alimentos, sino que encarece la estructura de costes de toda la cadena alimentaria.

Quién gana cuando los demás pierden

Mientras los consumidores miran la factura de la luz, el sistema financiero sigue encontrando negocio en la escasez. Vidal cita un informe que sitúa la financiación bancaria a los combustibles fósiles en 906.000 millones de dólares, un 8% más que el año anterior, con JP Morgan a la cabeza. El segmento que más crece es el del gas natural licuado, justo el que escasea por Ormuz. «No es una conspiración, es el sistema diseñado para que la escasez de unos sea el margen de beneficio de otros», sostiene. Y recuerda al Nobel Amartya Sen: las hambrunas casi nunca ocurren por falta de comida, sino porque la gente pierde la capacidad de acceder a ella. Una crisis de precios y de poder, no de cantidad.

Saber dónde mirar cuando todo sube

Para el analista, lo que verdaderamente está en juego es la diferencia entre vivir una crisis y entenderla. Nos han enseñado a vigilar el Brent, un dato que cambia con cada misil, pero el número que de verdad importa avanza en silencio. Quizá el estrecho se reabra en semanas y todo quede en un susto. Pero si el bloqueo se prolonga, la cesta de la compra hablará un idioma que comprenderemos todos, sin necesidad de traducción. «La guerra no se libra en el Golfo Pérsico», concluye Vidal. «Se librará en el lineal de tu supermercado».

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Marc Vidal en YouTube.


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