La Universidad de Sevilla, contra las cuerdas: un agujero de 16 millones que compromete el futuro docente

La Hispalense se enfrenta a un desfase financiero que obliga a un drástico plan de ajuste. Con el "Capítulo I" en el punto de mira, la paralización de contrataciones y la no renovación de interinos amenazan con tensionar los departamentos y reducir la oferta docente en los próximos cursos.

La Universidad de Sevilla (US) atraviesa uno de sus momentos más delicados de la última década. El espejo financiero le devuelve una cifra preocupante: 16 millones de euros de desfase en sus cuentas. Lo que sobre el papel de los presupuestos 2025/2026 podría parecer un desajuste técnico, en la práctica se traduce en una amenaza directa al corazón de la institución: su capital humano. El Rectorado se ha visto obligado a activar un plan de choque para evitar el colapso, una medida de contención que impacta de lleno en la estabilidad del profesorado y, por extensión, en la calidad del servicio público que presta.

Un agujero de 16 millones en las cuentas de la US

En cuanto al origen del problema, los datos de la Gerencia de la US apuntan al crecimiento desbocado de los costes de personal, el conocido como «Capítulo I». Según los últimos borradores presupuestarios, la brecha de 16 millones es el resultado de un efecto pinza: por un lado, el incremento de los salarios y de las cotizaciones a la Seguridad Social (impulsado por normativas estatales); por otro, una financiación que no ha crecido al mismo ritmo que las obligaciones contraídas.

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El análisis de la ejecución presupuestaria revela que la Hispalense ha estirado sus fondos propios para cubrir vacantes y mantener la actividad investigadora, pero la cuerda se ha roto. Ese agujero no es solo una cifra de deuda corriente, sino la diferencia entre lo que la universidad necesita para funcionar a pleno rendimiento y lo que realmente ingresa. Sin este dinero, la universidad entra en un escenario de déficit estructural que la ley le prohíbe mantener en el tiempo, obligándola a sacrificar inversiones y, lamentablemente, puestos de trabajo.

Por qué la financiación autonómica se ha quedado corta

La mirada se dirige inevitablemente hacia el Palacio de San Telmo. El modelo de financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2023-2027, diseñado por la Consejería de Universidad, ha sido objeto de críticas constantes por parte de los rectores. Aunque la Junta defiende que las transferencias han alcanzado cifras récord, la realidad de la US es distinta: el modelo actual no cubre la totalidad de los incrementos salariales acordados a nivel nacional ni los sobrecostes derivados de la inflación energética.

El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) certifica que, si bien las partidas nominales han subido ligeramente, el peso relativo de la financiación sobre el PIB regional o sobre las necesidades reales de la plantilla ha menguado. La US argumenta que el modelo de reparto la penaliza por su propia dimensión y veteranía, con una plantilla consolidada (y por tanto más costosa en términos de trienios y complementos) que otras universidades más jóvenes.

El plan de ajuste: qué medidas están sobre la mesa

Ante la imposibilidad de aumentar los ingresos de forma inmediata, la Gerencia ha sacado la tijera. El Plan de Ajuste que ya circula por los despachos del Rectorado es una hoja de ruta de austeridad severa. La medida estrella, y la más dolorosa, es la «tasa de reposición cero» interna para determinados perfiles y la revisión exhaustiva de cada vacante.

La Relación de Puestos de Trabajo (RPT), consultable en el Portal de Transparencia, ya muestra los primeros síntomas de esta parálisis. Muchas plazas que quedan libres por jubilación no están siendo cubiertas o se están amortizando para aliviar la carga financiera. Además, el plan contempla la reducción de gastos corrientes y la optimización de los espacios, pero el grueso del ahorro se busca en la contención del gasto de personal. Desde una óptica casi empresarial, la US está recortando en su «fuerza de producción» para salvaguardar la viabilidad de la empresa matriz, una decisión que genera una paradoja: ahorrar hoy a costa de hipotecar el relevo generacional y la capacidad investigadora de mañana.

Qué opciones le quedan a la Universidad de Sevilla

El margen de maniobra de la Hispalense es estrecho, pero no nulo. La primera opción pasa por una renegociación política agresiva con la Junta de Andalucía para que se reconozca el carácter singular de la US y se dote de una partida extraordinaria que cubra el desfase del Capítulo I. Sin embargo, con el modelo actual de financiación blindado hasta 2027, esta vía es algo tortuosa.

Otra vía es la búsqueda de ingresos propios a través de la transferencia de tecnología y la captación de fondos internacionales, pero son soluciones a medio plazo que no tapan el agujero de 16 millones de este ejercicio. En última instancia, si la financiación autonómica no se ajusta a la realidad de los costes laborales, la US podría verse obligada a reducir su oferta académica, eliminando másteres con menos demanda o concentrando grados para ahorrar en personal.

La Universidad de Sevilla se encuentra ante un espejo que refleja una realidad cruda: la excelencia académica es incompatible con la precariedad financiera. Si el plan de ajuste se convierte en la norma y no en la excepción, el daño reputacional y la fuga de talento podrían ser mucho más costosos que esos 16 millones que hoy faltan en la caja. La Hispalense se juega algo más que un equilibrio contable; se juega su posición como motor de conocimiento en el sur de Europa.


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