El esqueleto casi intacto de una cría de tapir de apenas un año, datado en cuatro millones de años, ha emergido del fondo de un antiguo lago volcánico en Girona. El hallazgo, anunciado esta semana por el IPHES-CERCA, obliga a repensar lo que sabíamos sobre los tapires europeos del Plioceno.
Los tapires actuales viven en selvas tropicales de América y el sudeste asiático, pero hace millones de años campaban por Europa. Tapirus arvernensis era un herbívoro robusto, de tamaño similar a un jabalí grande, que desapareció del continente al final del Plioceno. Su presencia en Girona indica que la zona gozaba de un clima subtropical húmedo, muy distinto al actual. El nuevo fósil procede del yacimiento de Camp dels Ninots, en Caldes de Malavella, y es el séptimo esqueleto de tapir que aparece en ese enclave.
En los últimos años, las excavaciones en Camp dels Ninots habían sacado a la luz seis esqueletos de tapir adultos y jóvenes, una concentración sin parangón en Europa. Sin embargo, el nuevo hallazgo es un salto cualitativo: se trata del esqueleto juvenil más completo conocido de la especie. La conservación casi intacta de sus huesos permite observar detalles anatómicos inéditos, como las placas de crecimiento o la dentición de leche, que normalmente se pierden en el registro fósil.
El lago volcánico que atrapó a una cría de tapir hace cuatro millones de años
El antiguo lago ocupaba el cráter de un volcán de tipo maar, ancho y plano, que acumuló sedimentos en condiciones químicas excepcionales para la conservación. Los investigadores, codirigidos por Bruno Gómez y Oriol Oms, sospechan que el animal pudo morir de forma repentina, quizá por emanaciones de gases volcánicos, y que su cuerpo se depositó rápidamente en el fondo sin ser alterado por grandes carroñeros. La ausencia de marcas de mordeduras en los huesos refuerza esa hipótesis.
Camp dels Ninots, la fábrica de esqueletos completos que no deja de sorprender

Junto a los seis ejemplares ya recuperados —de distintas edades y sexos—, el juvenil permite por primera vez seguir la pista del desarrollo esquelético de Tapirus arvernensis desde la infancia. “El hallazgo de un individuo tan joven es extremadamente raro en el registro fósil”, explica Gómez. El esqueleto conserva gran parte de su estructura anatómica en conexión, algo inédito en Europa para esta especie.
La campaña de este año, que finalizará el próximo 18 de junio, ha reunido a dieciséis especialistas de disciplinas como la geología, la paleontología y la restauración, además de estudiantes del Máster en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana de la Universitat Rovira i Virgili. Los trabajos han incluido la digitalización tridimensional del fósil mediante fotogrametría de alta precisión y la recogida de muestras de sedimento. Una vez concluida la excavación, el equipo dedicará tres días a una delicada extracción para trasladar el esqueleto a los laboratorios del IPHES-CERCA en Tarragona. Paralelamente, se han tomado muestras del sedimento que envuelve los huesos con el fin de reconstruir las condiciones del paleolago.
Cada esqueleto completo que sale de Camp dels Ninots es una ventana al Plioceno. Este juvenil la abre de par en par.
Por qué el esqueleto juvenil cambia lo que sabemos sobre los tapires europeos
La mayoría de los restos de tapir que aparecen en otros yacimientos europeos están fragmentados y dispersos. En Camp dels Ninots, sin embargo, los esqueletos se conservan articulados y con un nivel de detalle insólito. El nuevo ejemplar añade una pieza clave: por primera vez se podrá analizar la secuencia de desarrollo esquelético desde la infancia hasta la edad adulta en esta especie. Los investigadores esperan que el estudio ayude a afinar las relaciones evolutivas con los tapires asiáticos modernos, con los que Tapirus arvernensis comparte un linaje estrecho. De hecho, análisis previos ya habían apuntado que los tapires de Camp dels Ninots están más emparentados con las formas asiáticas que con las americanas, una pista que el nuevo esqueleto podría confirmar con datos osteológicos mucho más finos.
La datación de cuatro millones de años sitúa al yacimiento en un Plioceno más cálido que el actual, justo antes de que las glaciaciones del Pleistoceno remodelaran la fauna europea. Alrededor del lago crecía un denso bosque subtropical húmedo que ofrecía alimento abundante a estos grandes herbívoros. El tapir de Girona es, en cierto modo, un eco de un mundo perdido. El hecho de que tantos esqueletos completos se hayan conservado en el mismo lugar sugiere que el lago actuó como una trampa natural recurrente, quizá debido a emisiones periódicas de CO2 o metano, que acababan con los animales que se acercaban a beber.
El geólogo Oriol Oms, responsable de la investigación, lo resume con una metáfora contundente: “Camp dels Ninots funciona como una auténtica cápsula del tiempo. Las condiciones geológicas y químicas del paleolago volcánico han permitido la conservación de esqueletos completos con un nivel de detalle muy inusual en paleontología”. Esa combinación de sedimentos finos, aguas tranquilas y rápido enterramiento es lo que ha regalado a la ciencia un tesoro fósil de primer orden.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Un esqueleto casi completo de una cría de tapir (Tapirus arvernensis) de hace cuatro millones de años.
- Dónde: Yacimiento de Camp dels Ninots, en Caldes de Malavella (Girona, Cataluña).
- Institución responsable: IPHES-CERCA, en colaboración con la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat Rovira i Virgili.
- Cuándo: El hallazgo se ha producido durante la campaña de excavación que finaliza el 18 de junio de 2026.
- Impacto a futuro: Permitirá reconstruir por primera vez el crecimiento completo de un tapir del Plioceno y afinar su relación con los tapires asiáticos vivos.




