Santander se suma a los depósitos tokenizados de Wall Street: Es el único banco europeo en la iniciativa

La entidad presidida por Ana Botín es el único gran banco de la eurozona en un proyecto que aspira a modernizar los pagos globales con blockchain. El movimiento conecta las finanzas tradicionales con la liquidación permanente y programable, sin depender de stablecoins privadas.

Santander acaba de dar un paso que lo coloca en un mapa financiero muy concreto: el de los depósitos tokenizados. No es un piloto menor. El banco presidido por Ana Botín se ha sumado como único gran banco de la eurozona a una iniciativa liderada por The Clearing House (TCH), la cámara de compensación que mueve más de dos billones de dólares diarios en Estados Unidos. Junto a nombres como JPMorgan, Citi, Bank of America o Wells Fargo, Santander apuesta por un modelo que promete conectar el dinero de toda la vida con la programabilidad de la blockchain, pero sin sacar los fondos del paraguas regulado.

La noticia es más relevante de lo que parece. En un momento en que las stablecoins privadas —USDC, el futuro euro de Qivalis— ganan terreno, una parte de la gran banca estadounidense prefiere otra vía: que los depósitos bancarios tokenizados se liquiden directamente entre entidades sobre cadenas de bloques. Y Santander ha querido estar en esa foto.

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Qué son los depósitos tokenizados y por qué es relevante

El concepto no es trivial, pero tampoco hay que hacer un máster para entenderlo. Un depósito tokenizado es, en esencia, un depósito bancario tradicional representado digitalmente en una red blockchain. Mantiene la protección, la audibilidad y la cobertura del seguro de depósitos (donde exista), pero al mismo tiempo se vuelve programable: puede liquidarse automáticamente a las tres de la madrugada de un domingo, ejecutar pagos condicionados o integrarse en contratos inteligentes.

La iniciativa de TCH aspira a crear una capa de conectividad que enlace esas capacidades on-chain —en la cadena— con las infraestructuras de pago clásicas, como RTP o CHIPS. Según David Watson, consejero delegado de The Clearing House, el objetivo es «extender a blockchain las mismas garantías que han sustentado durante décadas la infraestructura de pagos estadounidense». Dicho de otro modo: no reinventar el dinero, sino actualizar los rieles por los que viaja.

Para el sistema financiero, esto supone una alternativa directa a las stablecoins. En lugar de mover fondos hacia un emisor privado que emite un token anclado al dólar, los bancos participantes podrán usar sus propios depósitos tokenizados interoperables. La programabilidad entra por la puerta grande, pero el dinero sigue estando en el balance del banco y bajo supervisión reguladora.

Conectar la blockchain con los rieles bancarios no es una moda pasajera: es la banca tradicional asegurándose de que el futuro de los pagos no la deje atrás.

Santander frente a la banca europea: dos caminos distintos

Mientras grandes bancos europeos se agrupan en consorcios como Qivalis para emitir una stablecoin en euros bajo la normativa MiCA, Santander ha tomado una vía diferente. Qivalis aspira a lanzar una moneda estable paneuropea que compita con USDC en la economía digital. Santander, en cambio, prefiere participar en un esquema que no crea un token nuevo sino que digitaliza los depósitos que ya existen.

José Luis Calderón, director general de Getnet Platforms (filial de Santander), lo resumió así: «Es fundamental conectar las capacidades en cadena con la infraestructura financiera existente». El banco ve más pragmático tender puentes entre el mundo cripto y el sistema de pagos tradicional que lanzar una nueva divisa privada. No es una posición menor: la mayoría de los bancos que participan en la iniciativa de TCH tiene un perfil más corporativo y de banca mayorista, y la presencia de Santander le añade un ángulo transatlántico que probablemente será observado con atención por otros reguladores europeos.

tokenización bancaria

Análisis: el giro de la banca tradicional hacia blockchain

Este movimiento no surge de la nada. Hay que recordar que JPMorgan ya lleva años operando con JPM Coin para liquidaciones internas, Citi ha desarrollado Citi Token Services y HSBC experimenta con servicios de depósitos tokenizados. Lo que cambia ahora es el intento de orquestar una infraestructura común, interoperable y multibancaria, algo que no se parece a los proyectos aislados que vimos en el último lustro.

La apuesta tiene lógica: si las blockchains se convierten en un estándar para transferir valor —y los volúmenes en redes como Ethereum o Solana no paran de crecer—, los bancos necesitan una pasarela que no pase por un tercero ajeno a la regulación. Meter los depósitos tokenizados dentro del perímetro supervisado resuelve varios problemas a la vez: evita el riesgo de contraparte de las stablecoins, mantiene los flujos dentro de las cámaras de compensación tradicionales y permite aprovechar la programabilidad para mejorar la gestión de liquidez.

Pero conviene no lanzar las campanas al vuelo. La iniciativa de TCH está aún en fase temprana, no se ha especificado qué blockchain se utilizará y el éxito dependerá de cuántos bancos pequeños se sumen y de si los supervisores —tanto la Reserva Federal como la SEC— dan luz verde sin imponer cargas que hagan inviable el modelo. También hay un debate abierto sobre la privacidad: una cadena que permita liquidar depósitos bancarios a las 4 a. m. es atractiva, pero plantea interrogantes sobre la trazabilidad de las transacciones en tiempo real que los reguladores mirarán con lupa.

Lo que sí parece claro es que Santander ha cogido un asiento en primera fila de una conversación que va a definir cómo se mueve el dinero en los próximos diez años. Si la infraestructura funciona, la propia noción de “cierre bancario” o “compensación en dos días” podría empezar a sonar a siglo pasado.


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