El tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz se ha detenido. Irán ha disparado contra buques comerciales y amenaza con cerrar el paso mientras Estados Unidos mantenga su bloqueo económico. Por ese corredor de apenas 34 kilómetros de ancho circula el 20% del petróleo que consume el mundo. La crisis del crudo ya no es una hipótesis de manual geopolítico: está ocurriendo.
El cuello de botella energético más crítico del planeta
Según recoge Bloomberg en su edición de hoy, los tránsitos comerciales por Ormuz se han paralizado tras una serie de incidentes que incluyen disparos de advertencia de la Guardia Revolucionaria iraní contra petroleros que intentaban cruzar hacia el Golfo de Omán. No hay víctimas confirmadas, pero varias navieras —entre ellas la danesa Maersk y la griega Maran Tankers— han suspendido temporalmente sus operaciones en la zona.
La amenaza iraní es explícita: mientras dure el bloqueo estadounidense, el Estrecho permanecerá cerrado para el comercio internacional. Es una escalada que los analistas de riesgo llevaban años contemplando como escenario extremo. Ahora es la portada de los terminales de trading.
Por Ormuz pasan diariamente unos 21 millones de barriles de crudo, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Kuwait, Irak y el propio Irán dependen de esta ruta para exportar. Qatar, además, canaliza por ahí buena parte de su gas natural licuado. No existe alternativa operativa a corto plazo: los oleoductos que evitan el Estrecho tienen capacidad limitada y tardarían meses en ampliarse.
Precio del crudo: la primera onda expansiva
El Brent ha saltado un 12% en la sesión asiática, superando los 127 dólares por barril a primera hora de la mañana en Europa. Es el nivel más alto desde julio de 2008. El WTI estadounidense cotiza por encima de 122 dólares. Los futuros del gas natural también repuntan con fuerza, anticipando problemas de suministro de GNL qatarí.
¿Puede España aguantar un shock de esta magnitud? La respuesta corta es: depende de cuánto dure. La respuesta larga requiere mirar las reservas estratégicas y la diversificación de proveedores.

España importa aproximadamente el 90% del petróleo que consume. En 2025, según datos de Cores, los principales suministradores fueron Nigeria, México, Estados Unidos y Arabia Saudí, en ese orden. La dependencia directa del Golfo Pérsico ha disminuido en la última década, pero eso no aísla a la economía española del precio internacional. Si el Brent se mantiene por encima de 120 dólares durante semanas, el impacto en la inflación y en los márgenes industriales será inevitable.
Lo que revela esta crisis sobre la seguridad energética europea
Llevamos años hablando de transición energética, soberanía europea y reducción de dependencias. Esta crisis demuestra que el discurso va muy por delante de la infraestructura. Europa sigue siendo vulnerable a cuellos de botella geográficos que no controla. Ormuz es uno. El Canal de Suez es otro. Las rutas de gas desde Rusia, que creíamos superadas tras 2022, se han sustituido parcialmente por GNL que también cruza puntos críticos.
No creo que esta situación derive en un desabastecimiento inmediato. Las reservas estratégicas de la OCDE cubren entre 90 y 120 días de consumo, y los países productores fuera del Golfo —Estados Unidos, Brasil, Noruega— pueden aumentar bombeo a medio plazo. El problema no es la escasez física de crudo. Es el precio.
Un barril a 130 o 140 dólares sostenido durante el segundo semestre de 2026 pondría a prueba la resistencia de las economías europeas justo cuando los bancos centrales intentan consolidar la desinflación. El BCE tendría que elegir entre contener la inflación importada o proteger el crecimiento. No hay opción cómoda.
Irán sabe que tiene en sus manos una palanca de presión enorme. También sabe que usarla tiene costes: un cierre prolongado de Ormuz estrangula sus propias exportaciones y las de sus socios regionales. Pero en un contexto de máxima tensión con Washington, la lógica económica puede ceder ante el cálculo político.
La pregunta que los mercados se hacen esta mañana es si habrá mediación antes de que la situación escale a confrontación naval directa. Arabia Saudí y Emiratos tienen incentivos para presionar a Irán, pero también para evitar que Estados Unidos tome acciones militares en su vecindario. China, principal comprador de crudo iraní, podría intervenir diplomáticamente. Nada de esto está garantizado.
Mientras tanto, el precio crudo España y el resto de Europa subirá en gasolineras y facturas industriales. Los próximos días determinarán si esto es una crisis de semanas o el inicio de un nuevo régimen de precios energéticos. La última vez que el mundo vivió algo parecido fue en 1973. Aquella crisis duró meses y redefinió la economía global. No digo que estemos ahí, pero tampoco descartaría que estemos más cerca de lo que nos gustaría.




