Vueling se ve en una posición interesante. Aunque la empresa no ha podido aún, ocupar todos los espacios que ha dejado libre su principal rival en el mercado de las low-cost en España, Ryanair, y puede sufrir al igual por la situación en Irán, es la que ha crecido de forma más directa en las rutas que conectan Vigo con ciudades como Madrid y Barcelona.
Según los datos del aeropuerto de Peinador, los vuelos de la low-cost a las dos grandes ciudades españolas cuentan con una ocupación superior al 80%. Es un dato positivo que llama a que la aerolínea de IAG aumente su apuesta en la ciudad, incluso si la misma sigue siendo modesta. Es una demostración tanto de la estrategia del Gobierno español para enfrentar el abandono de algunos aeropuertos del país por parte de la irlandesa, como de lo difícil que ha sido aplicarla.
Pero, de momento, la situación sigue siendo delicada para el aeropuerto de Vigo. Lo cierto es que no todas las empresas han levantado la mano para ocupar las rutas que ha abandonado la empresa irlandesa, pues en el mismo aeropuerto Binter ha visto cómo se reduce la demanda de vuelos a destinos como las Islas Canarias, que rondan alrededor del 66% de ocupación.

Es una buena señal para Vueling, no solo por haber conseguido operar rutas especialmente atractivas, como siempre suelen serlo Madrid y Barcelona, sino sobre todo porque muestra que se pueden aprovechar los espacios abandonados por la irlandesa. Es cierto que hay datos que hacen de los aeropuertos gallegos especialmente atractivos para las operadoras del sector, como la falta de trenes de alta velocidad más allá de Renfe, pero también es un recordatorio de que el duelo entre Ryanair y Aena puede ser una oportunidad de crecer para sus competidores locales.
ESPACIOS EN LAS RUTAS QUE RYANAIR CONSIDERABA MENOS «COMPETITIVAS»
El reto para las aerolíneas españolas ha sido recuperar los espacios que ha dejado libres Ryanair. A pesar de lo controvertidos que han sido siempre la aerolínea irlandesa y su consejero delegado, Michael O’Leary, la realidad es que siguen siendo la más popular de España y una empresa clave para las conexiones aéreas, tanto nacionales como internacionales.
Sumado a que solo uno de los tres operadores de alta velocidad del país, Renfe, tiene los trenes necesarios para operar en las principales ciudades gallegas, los vuelos son la única conexión más allá del vehículo privado en muchos casos. Eso ha hecho que los esfuerzos de Volotea, Vueling y Binter sean claves para estas poblaciones; por tanto, la noticia de que las rutas clave siguen operando con una alta ocupación es una buena señal, sobre todo pensando en la posibilidad de que se expandan los viajes de cara al verano.
Para Galicia, además, se ha vuelto un punto clave. Los aeropuertos de Vigo y Santiago han sido de los más afectados por la decisión de Ryanair de reducir su presencia en espacios «poco competitivos», empujados, según ellos, por el precio de las tarifas para operar en los aeropuertos de Aena.
VUELING SIGUE CONTANDO CON UN VERANO DE RÉCORDS A PESAR DE LA CRISIS IRANÍ
La realidad es que las aerolíneas habían apostado por un verano de récord a principios de año, y han mantenido unas previsiones altas a pesar de la situación iraní. Lo cierto es que la situación ha reducido los vuelos a Oriente Medio y ha generado riesgos reales de perder vuelos o subir precios de los billetes a las líneas aéreas europeas. Es una posibilidad que han asumido desde Ryanair y desde Iberia, aunque todavía no se toma esta decisión.

A pesar de todo, Vueling -al menos de momento- sigue apostando por que los números de la temporada estival mejoren los datos de principios de año. No es un detalle menor, pues incluso siendo la mejor temporada en cuanto a número de viajeros, hay riesgos de perder algunos destinos claves en el país.
En cualquier caso, la low-cost de IAG ha programado 27 millones de plazas en España en la temporada de calor. De hecho, su principal preocupación puede no ser la situación en Irán y los problemas del combustible, sino realmente el límite de capacidad del aeropuerto de El Prat, en Barcelona, que ya el año pasado superó su capacidad operativa.





