La escalada en Oriente Medio que dispara el petróleo: Israel captura Beaufort e Irán amenaza

El Brent repunta mientras Netanyahu consolida el avance militar en Líbano e Irán anuncia que ha restablecido sus capacidades misilísticas tras los bombardeos de 2025.

La madrugada del 31 de mayo ha traído una nueva vuelta de tuerca en Oriente Medio. He seguido con atención los últimos acontecimientos desde la toma del castillo de Beaufort por parte del Ejército israelí en la madrugada del viernes, una operación que desencadena la orden de Benjamin Netanyahu de “consolidar y extender” el control militar en el sur del Líbano. El movimiento, que se produce apenas horas después de la toma de la fortaleza, eleva la tensión geopolítica a niveles no vistos desde la primavera de 2024.

Israel ordena extender el control militar tras la toma de Beaufort

Según France 24, el gabinete de seguridad israelí ha instruido al Ejército para que afiance su presencia en las zonas capturadas y amplíe las operaciones hacia el norte de la línea fronteriza. La caída del castillo de Beaufort, un enclave estratégico que domina el valle del río Litani, otorga a Israel una ventaja táctica considerable. Las fuerzas israelíes no se retirarán, según fuentes militares citadas por el medio francés, sino que se preparan para mantener posiciones permanentes en territorio libanés.

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El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel ha evitado comentar los plazos de la operación, pero fuentes gubernamentales han filtrado que el objetivo es “disuadir” cualquier represalia de Hezbolá y neutralizar los lanzaderas de proyectiles de corto alcance que aún operan en la zona. La escalada ha provocado, en cuestión de horas, la paralización de las rutas de suministro de gas natural en el Mediterráneo oriental, lo que ha disparado las primas de riesgo en los mercados energéticos.

Irán despeja los túneles y advierte: “Estamos preparados para atacar”

En paralelo, desde Teherán llega un mensaje aún más inquietante. Un informe de la cadena CNN, citado por The Jerusalem Post, señala que Irán ya está en condiciones de reanudar los lanzamientos de misiles contra Israel y otros países de la región, tras haber despejado con excavadoras y camiones los accesos a los túneles que los bombardeos estadounidenses e israelíes de 2025 habían dejado inutilizados.

El grado de resiliencia de la infraestructura subterránea iraní es asombroso. Según el informe, el régimen de los ayatolás conserva alrededor de 1.000 misiles balísticos almacenados bajo tierra, muchos de ellos en silos apenas dañados. Además, el diario estadounidense The New York Times reveló a principios de mayo que el 70% de los lanzadores móviles iraníes siguen operativos y que el 90% de las instalaciones están al menos parcialmente funcionales.

“Llevan 20 años preparándose para este tipo de guerra. Para reparar los túneles sólo se necesitan excavadoras; para destruirlos, hacen falta armas muy caras y sofisticadas.” — Timur Kadyshev, investigador del Instituto de Investigación para la Paz y la Seguridad de la Universidad de Hamburgo, a CNN

Un alto funcionario estadounidense anónimo ha añadido que Irán “ha superado todos los plazos previstos” para restaurar su capacidad ofensiva, lo que convierte la amenaza en real e inmediata.

El Brent se dispara y los mercados vuelven a cotizar el riesgo de interrupción del suministro

Lo que veo en estos movimientos es un cóctel explosivo para los mercados de materias primas. El barril de Brent, de referencia en Europa, ha repuntado con fuerza en las últimas horas y se sitúa ya en niveles que amenazan con superar los 90 dólares, un umbral psicológico que no se alcanzaba desde la primavera de 2024. El gas natural europeo (TTF) ha seguido la misma senda, con subidas superiores al 5% en la sesión asiática.

No es una reacción desproporcionada. Oriente Medio concentra una parte decisiva de la producción mundial de crudo y cualquier escalada militar que involucre a Irán —el séptimo productor global— pone en jaque el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. Los inversores están descontando ya un spread de riesgo bélico que los modelos cuantitativos situaban, hasta ayer, en un escenario de probabilidad inferior al 5%. La velocidad con la que se ha descontado ese nuevo escenario me recuerda a los peores días de 2022.

Además, el calendario no ayuda: la próxima reunión del FOMC de la Reserva Federal está a la vuelta de la esquina, y un barril por encima de 90 dólares añade presión inflacionista a las cadenas de suministro globales, justo cuando los bancos centrales empezaban a celebrar la moderación de los precios. La paradoja es evidente: una crisis geopolítica que enfría la economía pero calienta la inflación. El fantasma de la estanflación vuelve a asomar.

Mientras tanto, la reacción de la Casa Blanca ha sido tibia. Washington ha pedido contención a ambas partes, pero sin condenar explícitamente la toma de Beaufort. Pekín, por su parte, ha instado a “evitar acciones que escalen la tensión”, un mensaje que suena más a advertencia que a condena.

🌍 El impacto en España y Europa

La traducción para el bolsillo español es inmediata. Un barril de Brent por encima de los 90 dólares encarece la gasolina y el gasóleo, eleva la factura energética de las empresas y retrasa la senda de bajada del Euríbor. Si la tensión persiste, la inflación subyacente —que ya se resiste a cruzar el umbral del 2%— podría repuntar en la eurozona, dando al BCE argumentos para ralentizar los recortes de tipos que el mercado daba por descontados para la segunda mitad de 2026.

Para las familias españolas con hipoteca variable, esto significa que la cuota mensual podría dejar de bajar e, incluso, repuntar ligeramente antes de fin de año. Las exportadoras españolas con exposición a Oriente Medio —desde componentes de automoción hasta bienes de equipo— verán encarecidas las primas de seguro de crédito y los fletes marítimos. En conclusión, la escalada en Oriente Próximo no es sólo un problema geopolítico: es un shock económico que llega justo en el peor momento del ciclo.


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