«La Promesa»: Samuel regresa con un comportamiento extraño y María Fernández empieza a desconfiar

Los muros de La Promesa son mucho más que historia: son el lugar donde se encierran pasiones escondidas, lealtades cuarteadas y decisiones que, en un segundo, modifican el destino de todos los que respiran en los pasillos de mármol y secretos. En los últimos capítulos, los espectadores han asistido a un terremoto emocional que sacude hasta el resquicio más ínfimo del palacio, donde cada mirada esconde una duda, donde cada silencio esconde una traición latente. La vuelta al palacio de Samuel, la llegada inesperada del coronel Fuentes, y el pulso cada vez más creciente entre personajes han encendido la mecha de una historia que no tiene compasión.

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UNA CASA CITADA ENTRE ANGELA Y CURRO

UNA CASA CITADA ENTRE ANGELA Y CURRO
Fuente: RTVE

Nadie esperaba que Curro accediera al interior de La Promesa con el coronel Fuentes a sus espaldas. Sin embargo, nadie lo esperaba, y menos aún Ángela. La mujer, tranquila por costumbre, ya no puede controlar su tranquilidad al darse cuenta de que el militar se encuentra en el interior del palacio. Su rabia queda fuera de discusión: no escucha, no entiende y no perdona. Curro, desorientado, no puede justificar el acto ante una Ángela que solo percibe el peligro de esa visita.

La tensión era palpable, incluso no únicamente entre el ala de servicio. Lorenzo también se encontraba intranquilo ante la presencia del coronel. La figura del coronel Fuentes es mucho más que la figura de la autoridad: la figura del coronel Fuentes es la figura del riesgo, es la figura de la amenaza, de la amenaza que nadie esperaba. La simple presencia del coronel Fuentes interfiere la existencia de La Promesa, la existencia de los lazos de los distintos personajes y la existencia misma de la confianza entre los personajes.

Y mientras eso está ocurriendo, Cristóbal, que siempre queda a un lado, pero nunca deja de estar, vuelve a mover sus fichas de forma disimulada. Intenta hacerle saber a Curro que le puede sacar información acerca de otras cuestiones que le da juego, tantea, pregunta, insinúa, pero Curro no cede. Sus evasivas son una muralla, y el mayordomo se encuentra frustrado porque había jugado, pero no había conseguido los resultados esperados. Pero sabemos que en La Promesa no se puede jugar, porque en esa casa todo se sabe antes o después.


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